AZÚCARCANELA

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El Pianista

Personajes

 

 

Sasha y Carmen Irene

¿Ciega? pregunta Carmen Irene asombrada.

Es que me gustaría hacerme la ciega solo para poder gozar de su inquietud. Es solo una fantasía pero quiero hacerla realidad, dice Sasha. ¿Yo no sé como vayas a poder fingir estar ciega y qué piensas lograr con eso? No lo entiendo. Mi fantasía es de fingir estar ahogándome para que un salvavidas bien guapote me de boca a boca y después abrir los ojos y prendarnos uno del otro, locamente enamorados, dice Carmen.

Ay sí, pero yo me desnudaría sabiendo que él está presente y me tocaría sensualmente para ver como reacciona. También me gustaría acercármele y tocarlo y decirle... ay perdone, dice Sasha sonriendo.

¿Todo eso esta muy bien pero y si te toca un tutor gordo y feo, qué vas hacer? pregunta Carmen. No seas tonta, tú me vas ayudar con eso. Te vas asegurar que sea bien guapote. Quiero disfrutar y verlo sufrir con deseos y pasión, dice Sasha. Estás enferma, dice Carmen Irene. Ay no y tú ahogándote de cada rato y nadie te salva. Uno de estos días te ahogas de verdad, dice Sasha molesta.

Está bien pero a mi no me culpes si todo te sale mal, dice Carmen. Nada me va ha salir mal. Soy muy buena actriz, dice Sasha. Entonces vamos a comenzar las entrevistas y ya sabes que vas a tener que ayudarme con lo de la playa, dice Carmen. Está bien yo te ayudo ahogarte, dice Sasha riendo.

Ay mira ese que guapito esta, dice Carmen. Sí, pero parece que tiene un palo bien metido en el culo, míralo como camina, dice Sasha. ¿Será gay? pregunta Carmen. No sé pero esos pantalones están demasiado apretados. Ay que bueno esta, dice Sasha. Cállate que ahí viene el pesado profesor de arte, dice Carmen.

San Juan, Puerto Rico

No sé por qué no te quedas aquí. La universidad de Río Piedras es muy buena, dice Suncho. Papá, uno se cansa de lo mismo día tras día. Quiero conocer gente nueva, ver nuevos mundos, dice Chris. Por allá te roban las medias y te dejan los zapatos, dice Suncho. Donde quiera que uno vaya le pasa lo mismo. El mundo entero está corrupto, dice Chris. Sí, pero por lo menos aquí somos todos iguales y en otras partes del mundo no nos aceptan, dice Suncho. La envidia, papá, la envidia es algo muy fuerte en el ser humano, dice Chris haciendo sus maletas. ¿Y tú noviecita? ¿La vas abandonar? pregunta Suncho. Jessie no es mi novia. Solo somos amigos. No la veo más que como a una hermana, dice Chris. Aquí no me traigas ninguna de esas americanitas flacuchas. Esa gente parece que se están muriendo de hambre, dice Suncho. Ay papá relájate, dice Chris molesto.

Chris y Félix

Avanza que se nos hace tarde, dice Félix. Es que papá se puso con majaderías temprano en la mañana, hombre, dice Chris. Ese aeropuerto es un desastre de la mierda. Ya hay mas carros que gente en San Juan, dice Félix. ¿Tu tío nos va a llevar? pregunta Chris. Sí pero ese tramposo quiere cincuenta dólares, dice Félix. ¿Cómo que cincuenta dólares? Eso es un paso, mierda, no estamos en el campo de Caguas, dice Chris. Avanza, dice Félix.

Estoy loco por volver a ver a mis primas. Te digo, Chris, que son bien lindas y cada vez que venían de visita yo me ocupaba de llevarlas a todas partes. Gozamos muchísimo, dice Félix. ¿Sí, pero son primas, como se te ocurre mirarlas con nada mas que respeto? pregunta Chris. Eso de primos es una tontería. Esa mujer, la mujer de mi tío se pasaba de falda en falda, dice Félix.

La Casa Estrada – Queens, NYC

¿Tú crees que esas dos chicas se vayan acostumbrar viviendo solas? Ya sabes lo floja que son aquí en la casa, dice Luis. Pues que aprendan hacerlo todo porque la vida no es fácil, dice Ángela. Se van a tener que poner las pilas mira que la comida esta cara hoy día, dice Luis. Yo hice lo mismo y me pasaba comiendo pizza todas las noches, dice Ángela. Sí pero un pedazo de pizza costaba veinticinco centavos en ese tiempo, ríe Luis. No seas imbécil, dice Ángela cocinando.

Me voy que tengo que ir a recoger a mi ahijado. Ese también se consiguió un apartamento carísimo en Manhattan pero mi hermano tiene plata, dice Luis. No si el único pelao en la familia eres tú, dice Ángela. Oye vete a la mierda que no estoy de buen humor, dice Luis molesto saliendo de la casa.

Sasha y Nadine

El apartamento es bonito pero carísimo. Suerte que los padres de Carmen tienen mucho dinero y están pagando la renta. Si no tuviese que coger el tren todos los días desde Queens, dice Sasha. Pues a mí me ha ido muy bien. Jorge es un muchacho muy serio y es gay así que no tengo problemas con él, dice Nadine. Sí pero no lo parece y así no se te acercan ni los muertos. Se van a creer que es tu novio, dice Sasha. Yo he salido con algunos muchachos y a ninguno le importó que viviera con Ralphie. Mira hoy día se juntan tres o cuatro para poder pagar la renta, dice Nadine. Me dijo mamá que Félix se viene a estudiar acá. Por fin se decidió. Yo va tiempo que se lo estoy diciendo. La isla es bellísima pero no hay empleos y hay más maestros que estudiantes, dice Sasha.

Chris y Félix: JFK

Ese es mi tío, dice Félix. Óyele muchacho, que alto estas, dice Luis. Hola tío, mira este es mi amigo Cristóbal Córdoba, mi tío Luis Estrada, dice Félix presentándolos. Mucho gusto, dice Chris extendiéndole su mano. Mucho gusto, dice Luis. ¿Ustedes tienen a donde ir? pregunta Luis. Sí claro que tenemos apartamento. Papá se ocupó de todo, dice Félix. Que bueno tener dinero. Por ahí andan tus primas descalzas y sin pantis de lo caro que esta todo, dice Luis. No exagere, dice Félix riendo. Pues se fueron a vivir solas. No solas con compañeros de cuartos. Así se hace aquí ahora ya que la renta esta por el cielo, dice Luis. Estoy loco por verlas, dice Félix. Traviesas como siempre, dice Luis.

Chris y Félix

Mira Chris que bonito se ve el parque central, dice Félix. Ay sí me gusta mucho. Yo me crié en Brooklyn pero lo odiaba. Eso es puro cemento y edificios y en el verano te quieres tirar de la ventana, dice Chris. Sí lo sé. A mi no me gusta Brooklyn pero Queens es un poco más desahogado y tiene mas árboles y espacio, dice Félix. A ver como hacemos para conocer chicas, dice Chris. Sí, eso es muy importante. Si no a la horca, dice Félix.

Sasha y Carmen por teléfono

Voy a entrevistar a un chico mañana que dice que es tutor de piano. A ver, si es feo lo despacho rápido, dice Carmen. Avanza que estoy loca por comenzar, dice Sasha. Mira mi primo regresa pronto de Italia y él no tiene novia. Así que prepárate yo sé que una vez te conozca se va a rendir a tus pies, dice Carmen. Tú me estas diciendo eso ya van años y el muy cretino nunca se decide a venir, dice Sasha. Es que es muy estudioso. Ese ya va a terminar la maestría, dice Carmen. Yo quiero disfrutar mucho antes de envolverme seriamente en una relación, dice Sasha. Pues sí, porque una vez te enredes seriamente ya se acaba todo y te tienes que dedicar solamente a ese hombre, dice Carmen. Sí, ay que feo yo quiero muchos novios. Quiero disfrutar de sexo bien libremente y los quiero de todos tamaños, dice Sasha. Esa es una de las preguntas durante la entrevista, dice Carmen. ¿Que? pregunta Sasha. ¿De qué tamaño lo tienes? Quiero medidas y fotos, ríe Carmen. Oye eres tremenda. No te atrevas, ríe Sasha.

El celular de Sasha suena y ella responde.

Ay te hablo luego, mi papá esta llamando, dice Sasha.

Sí papá, ella contesta. Oye por ahí anda tu primo Félix. Por fin se vino para acá y va a estudiar en la ciudad. Anda con un amigo, dice Luis. Que bien a ver si lo invito al apartamento uno de estos días, dice Sasha. Sí y díselo a Nadine para que se comunique con él, dice Luis. Esta bien, dice Sasha colgando. Ay no el pesado de Félix. No lo soporto con sus manos de pulpo siempre tratando de tocar a uno. Ay qué asco, dice Sasha entrando a la clase de inglés.

Chris y Félix

Me encanta el apartamento. ¿Tu papá lo compró o lo esta rentando? pregunta Chris. No, mi papá lo compró. Ese viejo está forrado de billetes, dice Félix. ¿Entonces es tuyo? pregunta Chris. No, de él. Es un egoísta y a mí nunca me ha comprado nada. Dice que me lo tengo que ganar con mis propios esfuerzos. Este apartamento él lo tenía para verse con su amante. Estoy seguro de eso, dice Félix. Pues como sea la cosa tenemos suerte, dice Chris. Sí y también tenemos auto. Lo único es que lo tenemos que ir a recoger a Queens. Es un auto del año pero alquilado y lo podemos devolver en tres años, dice Félix. Yo voy a tener que conseguirme uno. No soporto la transportación pública en este país, dice Chris. No te preocupes. Si quieres te compras uno usado allá en Queens. A papá lo conocen y se lo metemos a la cuenta. Ese viejo no sabe ni cuanto debe, dice Félix. Pues no, yo lo pago. Tengo algunos ahorros, dice Chris. A ti te va hacer mucha falta el campo, dice Félix. Sí, lo sé. No hay nada en el mundo como el aire fresco del campo, dice Chris.

El celular de Félix suena y él contesta. ¿Nadine? ¿Hola linda, cómo estas? él pregunta. ¿Muy bien y tú? ella pregunta. Chévere, él contesta. ¿Oye y cuando nos vamos a ver? ella pregunta. Pronto, es que acabo de llegar y necesito tiempo para instalarme, dice Félix. Pues ya sabes a donde vivo y no te olvides de llamarme, dice Nadine. No claro que no. Ya pronto nos vamos a tomar unos tragos, él dice. Te espero, ella dice colgando.

Mira Chris, esa era Nadine, una de mis primas. Es lindísima pero la otra, Sasha, esta de uno chuparse los dedos. Oye, sin mentirte. Mira tiene unos ojazos verdes de la madre, unos cabellos largos lacios castaños y rubios pero lo mejor es que tiene un cuerpecito que tumba. De jovencito yo me pasaba en el baño con la mano cuando ella venía de visita, ríe Félix. ¿Es casada? pregunta Chris. No y no creo que tenga novio. Esas chicas son bastantes ligeras pero no tienen compromisos. Sasha tenía como veinte novios en un tiempo pero cosas bobas. Salían de vez en cuando al teatro, al cine, a comer pero no tenía ninguna relación seria. Así son por acá, dice Félix.

Yo tenía una novia allá en Mayagüez que era bellísima pero de un día al otro se vinieron para acá. Éramos bien jóvenes y nada de sexo pero era muy linda y una muchacha bien seria y buena. Aunque a veces era muy extraña y se quedaba mirando a lejos como sonámbula. Tenía algo raro pero no sé lo qué era, dice Chris. Despójate de eso que aquí las mujeres les gusta mucho la cama y si no las llevas te llevan a ti. Eso de relaciones serias a nuestra edad casi no se da, dice Félix. Me imagino que será porque no sé hayan encontrado a esa persona especial, dice Chris. Pues a lo mejor, dice Félix.

Necesito buscarme un empleo. Yo sin trabajar no puedo estar pero tengo que ver el currículo de mis clases en la universidad primero, dice Chris. Sí, yo también necesito hacer algo o me vuelvo loco, dice Félix. Tú tienes la suerte que sabes tocar piano. Mira siempre se encuentra quien quiera tomar clases de piano y hay muchos niños que necesitan tutores, dice Félix. Sí, eso pienso hacer, dice Chris. Yo me presto a dar clases de español. Mira la última vez que vine a Nueva York me encontré con un chorro de japoneses que querían aprender español y me hice de mucho dinero, dice Félix. Pues que bien porque yo todavía pienso en inglés y se me taraban las palabras en español, dice Chris. Sí lo sé. He aprendido mas inglés hablando contigo en español que en la escuela, ríe Félix.

La Universidad

Clase de Arte

Sasha, ya puse un letrero en la biblioteca y en la oficina de administración. A ver quien cae, ríe Carmen. Me la he pasado caminando con los ojos vendados por toda la habitación, ríe Sasha. Eres imposible. A mí me va dar un mal de risa si te llego a ver haciéndote la cieguecita, ríe Carmen. No me vayas arruinar mi fantasía o no te ayudo con la tuya, dice Sasha. No si esto ya veo que es serio, dice Carmen. Muy serio, dice Sasha. Ay mira a ese muchacho que bueno está. Esos jeans apretaditos le tienen que estar dando masajes todo el día. Oye, por cierto, me compré un aparato bien bravo, dice Sasha. No me lo has mostrado, dice Carmen. Es que me lo vas a quitar, dice Sasha. Ay fo yo no quiero tu aparato, dice Carmen. Pues me relaja bastante pero yo quiero un hombre bien chulo, peludito y grande. Así bien macho para agarrarle las nalgas, dice Sasha. Mira ahí viene el profesor de arte. Éntrale a ese viejo a ver si no fastidia mas con las tareas, dice Carmen.

¿Bueno pero que pasó con el chico que ibas a entrevistar? pregunta Sasha. Ay bendito. Mira Sasha, medía como cuatro pulgadas y además era visco. También me creo que era retrasado mental, dice Carmen. ¿No seas estúpida y como sabe de piano? pregunta Sasha. Pues no sé. Es un genio en el piano aunque a mí me pareció un enfermo, dice Carmen. No jodas. Que no se te ocurra ni pensar en mandarme un enano y menos un genio que parezca retrasado mental, dice Sasha. Cállate que te van a oír, dice Carmen.

La Universidad

Oficina de Administración

Chris

Aquí es difícil encontrar trabajo a tiempo parcial porque cuando aparece uno se entrevistan como trescientos estudiantes, dice Lidia. Pues yo soy pianista y espero que se me haga más fácil dar clases de piano. No creo que haya muchos pianistas disponibles, dice Chris. ¿Ay de veras? Escucha esto muchacho acabo de ver un letrero para pianista, dice Lidia. ¿Adonde? él pregunta. Espérate me creo que tengo una copia. Me la entregó una de las estudiantes ayer, ella dice buscando entre sus papeles. Ay mira esta es, ella dice. Es para una muchacha ciega, él dice. ¿Sí, pues y qué? ella pregunta. No sé. ¿Será estudiante? él pregunta. No importa aquí los empleos no son solo para los estudiantes. Hay varios que cuidan niños y hasta caminan los perros en el vecindario, ella dice. Ay fo yo no quiero nada con perros. Déjame llamar a esta chica, él dice tomando el letrero. Pues avanza que aquí los japoneses y los chinos todos saben tocar piano, ella dice sonriendo. Gracias, él dice saliendo de la oficina.

Chris marca en su celular

¿Hola, es esta la señorita Carmen Irene Saldivar? él pregunta. ¿Sí, con quien hablo? ella pregunta. Mire estoy interesado en la posición de tutor de piano, él dice. Que bien. ¿Llama de la universidad? ella pregunta. Sí, él contesta en inglés. Pues yo ahora tengo libre y estoy en el restaurante al cruzar la calle, ella dice. ¿Puedo ir ahora? él pregunta ansioso. Sí, pregunte por mí. Las meseras todas me conocen, ella dice. Gracias, él dice.

Carmen por celular

Vente al restaurante que voy a entrevistar a un tipo ahora mismo pero quédate alejada, dice Carmen. Esta bien, ya voy, ay qué hambre tengo, dice Sasha colgando.

Diez minutos después...

Chris entra al restaurante y pregunta por Carmen y una de las meseras lo dirige a la mesa.

Ella lo ve acercarse y se levanta de su asiento mirándolo de arriba abajo disimuladamente. Mucho gusto, ella dice extendiéndole su mano. Mucho gusto, Cristóbal Córdoba, él dice haciendo lo mismo. Tome asiento, por favor. ¿Desea algo de tomar o comer? pregunta la mesera. Sí café, gracias. ¿Y usted señorita? él le pregunta a Carmen. Café también, contesta Carmen tragando gordo. Dios mío que guapo es, ella piensa.

¿Óigame yo la he conocido antes? él pregunta. No lo creo, ella responde. Me parece haberla conocido, él dice mirándola fijamente al rostro. ¿A quién se me parece? él se pregunta.

Desde una esquina Sasha observa la mesa de Carmen interesada. Dios Santo que guapo es. Ay me muero, ella piensa nerviosa. Le envía un texto al celular de Carmen. Por Dios es un bombón. Carmen disimuladamente checa su celular y sonríe.

La estudiante es ciega y necesita tomar clases de piano en su apartamento, dice Carmen. Pues muy bien. Yo sé tocar piano desde la edad de cinco años y se me hace muy fácil, él dice. ¿Usted es Latino? ella pregunta. Sí, soy puertorriqueño, dice Chris. Perdone es que no tiene acento alguno. ¿Nació aquí? ella pregunta. Sí, nací en Brooklyn, él contesta. Pues qué suerte. La estudiante, también es puertorriqueña y también nació aquí, ella dice. Me gustaría mucho la posición de tutor ya que es lo mejor que sé hacer, él dice. Pues la posición es suya. No tengo mucho tiempo para andar entrevistando candidatos, ella dice. Gracias, él contesta. Mira esta es la dirección y este es él numero de celular de ella. Perdone a mi se me olvida su nombre, ella dice. Chris, él dice. Dígale que ya habló conmigo y yo también la voy a llamar, ella dice. Muchas gracias, él dice tomando café. No lo había visto antes, ella dice. No, es que estaba viviendo en Puerto Rico hasta hace poco, él dice. Ya lo veo. Esta bronceado, ella dice. Sí, la mancha de plátano, él ríe. Ay mi madre, que bueno está. Me quiero quedar ciega, ella piensa. ¿A quién te me pareces? él se pregunta perturbado.

Sasha se levanta y sale del restaurante y poco después Carmen hace lo mismo y se encuentran en el auto.

Avanza y entra, dice Sasha. Tranquila, quería verlo por detrás. Ay que bueno esta, dice Carmen. Es un Dios, dice Sasha. Ambas miran por las ventanillas del auto. Chris entra a su auto y arranca.

Es puertorriqueño nacido en Brooklyn. Mira como estoy temblando. El hombre sonrió y me pareció que algo, no sé qué, se me bajó y me empapó las pantis, dice Carmen. Ay fo, ríe Sasha. No, de veras. Me creo que me vine, dice Carmen riendo. Estoy loca por comenzar. Ay que papi chulo, por Dios, esto es un sueño, dice Sasha. Te vas a enamorar del. Ay que rico esta, dice Carmen.

Chris y Félix

Ya me dieron el empleo de tutor pero no pregunté sobre el pago ni nada. A mí lo único que me importa es tocar piano, dice Chris. Ya lo veo, pero tú también puedes trabajar en un club nocturno y hay varios restaurantes que contratan músicos, dice Félix. Sí, a lo mejor siga buscando porque quiero algo más firme y que pague muy bien, dice Chris. Una vez sepan quien eres te van a llamar a cada rato para los conciertos, dice Félix. Ojalá no. Eso cansa, dice Chris.

Vamos a ver a mis primas pronto y te vas a quedar enamorado, dice Félix. Pues sabes, la chica que me entrevistó no estaba nada mal. Me gustó mucho, dice Chris. Pues a ver como haces, dice Félix.

Chris llama por celular. Perdone, me mandó Carmen Saldivar y no me dijo su nombre. Soy el tutor de piano, él dice en inglés. Ah sí esperaba su llamada, ella dice. Yo puedo darle lecciones después de las cinco de la tarde, él dice. Muy bien yo estoy disponible a las seis, ella dice. ¿Es por una hora o dos? él pregunta. Pues a ver como hacemos pero podemos comenzar con una hora, ella dice. No sé nada sobre el pago, él dice. Yo puedo pagar veinticinco dólares la hora, ella dice. Pues muy bien. ¿Entonces cuando puedo comenzar? él pregunta. Mañana mismo, ella contesta. Ahí estaré, él dice colgando.

¿Cuanto? pregunta Félix. Dice que veinticinco la hora. La verdad es que a mí me pagan más de cien por hora pero no importa, es ciega y me da lastima, además yo me voy a buscar otra posición de pianista profesional, dice Chris. Deja la pena que eso no le deja a uno nada, dice Félix. A lo mejor sea una adolescente, dice Chris. A lo mejor es una anciana, dice Félix. No importa, dice Chris.

Sasha y Carmen en su apartamento

Mira que linda esta bata, dice Sasha. ¿Ay, por Dios pero lo vas a recibir así? pregunta Carmen. Pues sí. ¿No ves que yo no puedo ver? Pues a lo mejor no, pero mira también tengo esta blusa y me la dejo desabotonada y mira el sostén que bello, dice Sasha. Ay sí que lindo está. También en otra ocasión pienso ponerme los shorts con esta camiseta, dice Sasha. Es tres tallas más pequeña que tu busto, dice Carmen. Pues sí, pero yo no puedo ver, ella dice. Ay me muero de nervios. No sé como vayas atreverte a tanto, dice Carmen. Es solo una fantasía y luego le digo la verdad y ya, no es para tanto, ella dice. No sé... ay yo no me atrevo, dice Carmen. Pues yo sí, dice Sasha. Avanza y vete a la casa de tus padres solo por una hora y yo te llamo luego, dice Sasha.

Chris toca a la puerta del apartamento de Sasha

 ¿Quien? ella pregunta. Chris Córdoba, él contesta. Ella abre. Él la mira de arriba abajo. Ella le permite paso. Él entra mirándola de arriba abajo. Ella tenía unos shorts bien cortos y ajustados a su cuerpo y una camiseta bien corta que le mostraba el ombligo. Estaba descalza y sus cabellos largos sueltos. Ella lleva sus manos al rostro de Chris. ¿Qué hace? él pregunta. Solo quiero verlo con mis manos, ella contesta. Él le permite tocarlo. Ella lleva sus manos al pecho de Chris tocándolo y bajando sus manos lentamente. Él se aclara la garganta. Señorita, él dice tomándola de la mano y dirigiéndola hacia el piano. Tome asiento, él dice ayudándola. Ella se sienta. ¿Cómo se llama? él pregunta. Milagros Alvarado, ella contesta. Él se queda prendado de su busto grande que parecía sofocado en la camiseta. Tenía unos muslos entonados y brillaban como si se hubiese untado aceite. Él la mira de cerca. Ella tenía los ojos verdes, grandes y forrados de pestañas negras, una nariz aristócrata y una boca sensual. Pero no era eso lo que lo perturbaba sino su cuerpo. Era hermosísima. Qué horror. ¿Podría él concentrarse ante tanta belleza?

Él le coloca las manos en el piano. Me gustaría escucharte tocar algo, él dice. Sí, ella dice tocando el piano.

Lo haces muy bien. ¿Desde cuando tocas piano? él pregunta. Desde los doce años, ella dice. ¿Pues que bien y por qué necesita lecciones? él pregunta. Es que va tiempo que no toco piano, ella dice volviendo a llevar sus manos hacia él rostro de Chris y él se las quita de encima. Ella lleva su mano a la pierna de Chris y él se la quita de encima. No veo por qué tenga que tocarme, él dice. Es que es difícil no hacerlo ya que no lo puedo ver, ella dice. Él traga gordo. ¿Usted vive sola? él pregunta. No, tengo una compañera de cuarto, ella dice. Pues me gustaría que ella estuviese presente durante las lecciones, él dice. Ella no puede. Esta muy ocupada, dice Sasha nerviosa. Él la vuelve a mirar al rostro. Nunca había visto una persona ciega que le brillaran tanto los ojos. Ella cambia su vista deprisa. Él vuelve a llevar sus ojos a los senos de Sasha y entre sus piernas y se comenzó a excitar. Ella vuelve a mirarlo y sigue tocando el piano pero él no podía dejar de verla. Un aroma sensual lo perturbaba. Él se levanta despacito sin que ella lo notara para verla por detrás. Los cabellos largos y lacios de Sasha eran exquisitos. Él se arrima de atrás y le toma las manos acercándose más a ella. No pudo evitarlo. Estaba fuera de sí con su belleza y quería sentirla. Ella se pega un brinco. Comienza de nuevo, él le dice en el oído. Ella comienza a tocar de nuevo mientras él camina de un lado al otro. Había unas fotos en una mesa y se acerca a mirarlas. Allí estaba la mujer que la había entrevistado con Sasha sonrientes. ¿Qué se traen estas dos? él se pregunta. Otra de las fotos mostraba a Sasha en un bikini rojo en un yate sonriente y alegre. Él traga gordo. Que bella es pero ahí no estaba ciega, él piensa.

¿Desde cuando estas ciega? él pregunta. No hace mucho, ella contesta. ¿Cómo pasó? él pregunta. Un trauma a la cabeza pero es ceguera temporaria, ella dice. Sabes tocar el piano muy bien. No entiendo que necesites de mí, él dice. Quiero que me enseñes algunas piezas de Mozart, ella dice. Es difícil y tendré que tocarte, él dice. Muy bien, ella dice. Él se vuelve arrimar a ella por detrás tomándole las manos y ella cierra sus ojos al sentirlo. Que guapo es me voy a desmayar, ella piensa. Él le mete un cantazo en la mano. Concéntrate, él dice. Ay..., ella dice asustada. No estoy aquí para pasar el tiempo. Quiero que aprendas, él dice. Sí... claro, ella dice sofocada.

Después de quince minutos, ella dice, estoy cansada. ¿Cansada de qué? él pregunta. De estar aquí sentada, ella dice. Él la toma de la mano y la lleva al sofá y ella se sienta. Él se sienta al cruzar de ella a mirarla. Ella lleva sus piernas y las acurruca en el sofá. Eres muy hermosa, él dice. Gracias, ella dice. ¿Tienes novio? él pregunta. No, ella contesta. ¿Te gustaría salir conmigo? Podemos ir a un concierto instrumental, él dice. Sí, ella contesta. Este sábado vengo por ti, él dice tomando sus cosas. Ya es más de una hora y debo partir, él dice. Gracias, ella dice. Él abre la puerta y la vuelve a cerrar.

Ella se levanta y corre a buscar su celular y se vuelve a sentar cuando...

Óyeme que rápido se te quitó la ceguera, él dice. Ella le mira incrédula y lleva sus manos a su boca asombrada dejando el celular caer al piso. Él la mira de arriba abajo. Yo de idiota no tengo un pelo, él dice saliendo del apartamento y tirando la puerta.

Mierda. Estúpida, él dice furioso saliendo del edificio.

Ay qué vergüenza, ella dice cubriéndose el rostro con sus manos. Dios mío qué vergüenza. Me quiero morir, ella dice nerviosa.

Chris por celular

No me vas a creer lo qué pasó, dice Chris. ¿Qué pasó? pregunta Félix. Mira esa mujer no era ciega. Estaba fingiendo la muy condenada. Se puso a tocarme pero yo me di cuenta rápido, dice Chris. ¿Pero qué es eso? pregunta Félix. No sé, pero ella y la que me entrevistó andan con bromas de mal gusto, dice Chris. Qué imbéciles, dice Félix molesto. No te preocupes. Mira la chica es preciosa y te voy a ser bien franco, me gustó mucho. La invité a salir y me dijo que sí, así que este sábado la voy a recoger, dice Chris. No lo hagas, a lo mejor se están riendo de ti, dice Félix. No lo creo. La que quedó avergonzada fue ella. Yo la descubrí y por suerte a tiempo. Es que Félix, esta buena la condenada y la quiero conocer mejor, dice Chris. Ay pues yo no lo hago. Olvida eso. Es obviamente una para guebo, dice Félix. A mí me paró de todo y no me importa. Me gusta mucho, dice Chris. Qué mierda. ¿Qué pensaba hacer ella con todo eso? pregunta Félix. No lo sé, pero se puso a tocarme el pecho y llevaba la mano hacia abajo, hombre, y yo la detuve, dice Chris. ¿No me digas? Que atrevidas son las mujeres hoy día, dice Félix. Pues la verdad a mí que me lo toque todo, dice Chris. Estas bien mal, dice Félix colgando.

Chris entra al edificio. Hola guapo, saluda una mujer. Hola, él dice. ¿Yo soy Millie y tú? ella pregunta. Chris, él dice. La mujer andaba con una niña de la mano. Él se puso incomodo en el ascensor. No te había visto antes, ella dice. Acabo de mudarme, él dice cambiando su vista deprisa. Tienes que ser el hombre más guapo en todo el vecindario, ella dice sonriendo. Gracias, él dice nervioso. Ella sale con la niña en el piso siete. Buenas noches, él dice. Adiós, amor, ella dice coquetamente.

Qué horror de mujeres ligeras, él piensa.

Él entra al apartamento

Avanza que te tengo noticias, dice Félix. ¿Qué fue? pregunta Chris. Mi prima Nadine viene en camino. Ahora sí que la cosa se pone buena, dice Félix. Ay necesito ducharme. Estoy todo apestoso, dice Chris entrando al baño.

Oye Chris, vamos a ordenar pizza pero esperemos a Nadine, dice Félix. Está bien, contesta Chris desde el baño.

Mira me dice Nadine que uno de estos días se trae a Sasha. Te vas a morir, dice Félix. Que bien, dice Chris ahora saliendo del baño con una toalla alrededor de su cintura.

Oye pero Félix, la ciega estaba de uno meterle todo el santo día, dice Chris. Me lo imagino porque a ti son pocas las que te conmueven, dice Félix. Mira tenía unos senos bien grandes, bien chulos, dice Chris. ¿Es Latina? pregunta Félix. Sí, se llama Milagros Alvarado y vi unas fotos a donde esta en una de las islas del Caribe. Se parecía mucho a Puerto Rico, dice Chris. Pues no sé como te le vas a presentar a recogerla después que la descubriste, dice Félix. Lo voy a intentar, dice Chris. Buena suerte, dice Félix.

Tocan a la puerta y Félix abre.

Mujer que bella estas, dice Félix abrazando a Nadine. Entra, dice Félix. Ya sabes que vivo con un amigo mío, él dice. Sí, y estoy loca por conocerlo, ella dice dulcemente. ¿Todavía eres soltero? ella pregunta. Pues sí, no es fácil conseguir pareja con tantos estudios, él dice.

Mira aquí esta Chris, él dice. Ella se voltea a mirarlo. Mucho gusto, él dice. Mucho gusto, ella dice sonriendo. Ay que bárbaro eres, primo. No me dijiste que es un Dios, porfa, dice Nadine sonriendo. ¿Qué, le vas a rezar? pregunta Félix riendo. Gracias, muy amable pero prefiero simplemente ser Cristóbal Córdoba, él dice sonriendo. Ay me muero, sí hasta tienes hoyuelos. Me parte un rayo, ella dice. Me estoy enrojeciendo, él dice bajando su cabeza.

Ay primo qué hambre. Avanza y ordena, dice Nadine. Oye Nadine vamos a ver un concierto musical este sábado, dice Félix. Ay sí me encantaría, ella dice. ¿Y tú, tienes pareja? pregunta Nadine. Sí, creo que sí, pero todavía no estoy muy seguro y si no pues nos vamos los tres, él contesta. Yo te puedo presentar a mi hermana. Ay pero te lo advierto es una atrevida de la madre, dice Nadine. Pues que bien, él dice sonriendo. Oye Félix ven y siéntate aquí. Estás bien bueno. Mira lo alto que estas, ella dice. No es eso, es que te has puesto chiquita, él ríe. Pues así es cuando uno envejece. Mira a los veinticuatro años ya me siento como una anciana, ella dice. ¿Y cuanto tiene tu hermana? pregunta Chris. Sasha tiene veintidós años y es bien linda, ella contesta. Tú también eres muy guapa, dice Chris. Ay no. Oye de repente aquí no hay aire, dice Nadine echándose aire con su mano. Todos ríen.

Sasha y Carmen en su apartamento

Ay por favor, Sasha, olvídalo ya. Te vas a pasar llorando por eso todo el día. Ya pasó. Yo te lo dije que eso era demasiado atrevido, dice Carmen. Es que Carmen, es guapísimo y a lo mejor lo hubiese conocido en la universidad pero ahora me odia, ella dice entre sollozos. Eres una tonta. Mira búscalo y vuelve a comenzar. Explícale lo qué pasó, dice Carmen. Me invitó a un concierto este sábado pero ahora no sé ni si se acordará, dice Sasha. Pues llámalo y pregúntale. Esa es la perfecta oportunidad, dice Carmen. Ay qué vergüenza, dice Sasha. Olvida la vergüenza que tú tienes muy poca. Conmigo no te hagas la santita. Llámalo que esta bien bueno ese tipo y te lo levanta hasta el viento, dice Carmen.

Sasha marca por celular. ¿Hola? pregunta Chris. Es Milagros, ella dice. ¿La cieguita? Él pregunta haciéndole señal a Félix. ¿Sí, todavía vamos al concierto? ella pregunta. Sí, yo soy un hombre de mi palabra. Voy por ti a las siete de la noche el sábado, tráete al perro para ciegos, él dice colgando.

El apartamento de Félix y Chris

¿Qué se traen ustedes? pregunta Nadine entre bocados. Es que no vas a creer lo qué me pasó por tonto, dice Chris. Cuéntame, chulo, ella dice. ¿Rayos, tú sabes lo qué quiere decir chulo? Chris pregunta riendo. Sí, pero en esta situación quiere decir que estas bien bueno, ella ríe.

Pues mira fui a ver sobre unas lecciones de piano. Me dijeron que era una chica ciega y cuando entré al apartamento me quedé mudo. Sin exagerar, tiene que ser la mujer de mis sueños. Una vez ahí se puso con mucha tocadera y algo estaba muy raro. Bueno cuando me despedí hice que había salido del apartamento y al ella escuchar la puerta se paró deprisa y se fue a buscar su celular. Se quedó pasmada cuando me vio, él ríe. Ay qué mierda, dice Nadine. Todos ríen. Pues la cosa es que yo ya la había invitado al concierto y pues ahora me llama a ver si todavía vamos a ir, él dice. ¿Pero qué hacia esa chica con eso? pregunta Nadine. No sé pero su amiga también estaba involucrada en todo eso, dice Chris. Aquí los estudiantes se hacen bromas unos a los otros y hasta les hacen bromas a los profesores pero esa es una nueva, dice Nadine entre bocados.

¿Mira Félix tú sabías que yo estaba enamorada de ti desde niños? ella pregunta. Sí, tú eras otra para guebo, él ríe. Oye Chris, este pobre hombre, nosotras le hicimos bastantes bromas. Se la pasaba con las manos en los bolsillos todo el santo día, ríe Nadine. Todos ríen a carcajadas.

¿Qué vamos hacer después de lograr la maestría? ella pregunta. No sé, pero yo aquí no me quedo. Me hace mucha falta el campo y mi país, dice Chris. Mi papá esta empecinado que levantemos un negocio. Un restaurante bien bravo para los turistas y Chris al piano, dice Félix. Esa es una buena idea, dice Nadine. ¿Te irías con nosotros? pregunta Chris. Pues claro que sí ya te dije que siempre he estado enamorada del primo, ella dice sonriendo. Félix la abraza y la besa en la mejilla. Yo no regreso sin ti, él dice dulcemente. ¿Qué vamos hacer mañana viernes? pregunta Nadine. Vayamos todos al cine y comemos algo por ahí afuera, dice Félix. ¿Estamos? pregunta Nadine. Sí, sonríe Chris, estamos.

Unos Días Después

Chris y Sasha

Chris toca a la puerta de Sasha y ella abre. Entra, ella dice dulcemente. Él entra. Buenas noches, él dice. Buenas noches, dice Carmen un poco avergonzada. Él era un hombre alto y musculoso e intimidante. Carmen se excusó y entró a su habitación. Él se queda mirándola. Rayos no sé cuál me gusta mas, él piensa.

No tengo tiempo para bobadas, es tarde, él le dice a Sasha. Ella toma su bolsa y salen del apartamento. Él la mira de re-ojo. Ella vestía un vestido negro ajustado a su hermoso cuerpo. Sus cabellos recogidos atrás en un moño de trenza. Que divina mujer, él piensa suspirando hondo y volviendo a mirarla. Estas bien linda, él dice. Gracias, ella dice. Unos amigos míos nos van acompañar. Luego del concierto tengo reservaciones para cenar, él dice. No pensé que quisieras volver a verme, ella dice nerviosa. Pues es solo por esta noche. A mi no me gustan las mujeres ligeras y tú obviamente..., él dice. No me ofendas. Tú no sabes nada de mí, ella dice molesta. Claro que no, pero con lo poco que sé, ya no me gustas, él dice mintiendo y volviendo a mirarla de arriba abajo.

Entran al auto y él no pudo evitar mirarle los muslos desnudos al ella sentarse. ¿Sabes que cualquier otro hombre se hubiese aprovechado de ti? él pregunta. Era solo una broma, ella dice. De mal gusto y peligrosa, él dice. Cualquier otro hombre se estuviese riendo, ella dice. Yo no soy cualquier otro hombre. Eso déjaselo a los americanos. Yo soy puertorriqueño y un poco antiguo, él dice. Bien antiguo, ella dice.

Mantuvieron silencio durante el viaje a la ciudad. Él estaciona en un estacionamiento privado. Salen afuera y caminan hacia el teatro. Yo ya tengo los boletos, él dice. Ellos entran al teatro...

Félix y Nadine

¿Quieres dormir conmigo esta noche? pregunta Félix. Nunca pensé que me lo preguntaras, ella dice sonriendo. Es que... somos primos... y, él dice. No somos primos, ella dice. ¿Como? él pregunta. Mamá tuvo muchos amantes. Yo no soy hija de tu tío pero Sasha sí, ella dice. ¿Sasha sí? él pregunta. Así es, por eso yo siempre he estado enamorada de ti. ¿Creíste que hablaba en broma? ella pregunta. Él traga gordo. No estaba seguro, él dice ahora besándola en los labios. Ella corresponde. No he podido olvidarte y no quiero estar sin ti ni un segundo mas, ella dice. Él la abraza fuertemente. Que bien me siento contigo, él dice acariciándole el rostro.

Chris y Sasha

Hola, dice Chris. Hola ellos contestan. Miren, esta es Milagros Álvarez, él dice. Félix y Nadine se quedan mudos. Milagros mierda, esa es Sasha, dice Félix sorprendido. ¿Sasha? ¿Qué haces aquí? pregunta Nadine. Chris la mira incrédulo. ¿Cómo qué Sasha? él pregunta. Ella es mi hermana, Sasha, dice Nadine. Ay qué vergüenza, dice Sasha tomando asiento. No me siento muy bien, ella dice cubriéndose el rostro con sus manos. Les mira a todos que la miraban acusadoramente. Ay, por Dios no me miren así. Fue una broma de mal gusto, ella dice tristemente. Félix la besa en la mejilla. ¿No saludas? él pregunta. Ay primo, perdóname es que soy una tonta, ella dice. Él la abraza. Chris traga gordo y estaba obviamente molesto. Chris se acerca a Félix. Muévete un asiento, él dice. Hombre no, dice Félix. Muévete, no quiero estar junto a ella, dice Chris molesto. Todos se acomodan y Sasha no pudo evitar las lágrimas. Félix le dio un pañuelo. Chris la ignoró totalmente conversando con unas personas que estaban sentadas a su lado.

Mira lo qué hiciste por estar con tus bromas. Ibas a conocerlo de todos modos y míralo Sasha, es un sueño mojado, el condenado, dice Nadine. No me regañes, dice Sasha nerviosa. Es que tú siempre has sido alocada y eso te va a causar problemas. Este muchacho es serio y respetuoso y por si no lo sabías es un famoso pianista, dice Nadine. ¿Famoso? pregunta Sasha. Sí, él es el pianista puertorriqueño que viaja a varios países desde niño haciendo presentaciones y dando clases de piano, dice Nadine. No lo sabía. Es muy sencillo, dice Sasha. Pues sí, él fue el hombre que tocó al piano durante el programa de Miss Puerto Rico, dice Nadine. Yo no veo esas cosas, ella dice. Pues yo tampoco pero Félix me lo contó en una de sus cartas y yo estaba loca por conocerlo, dice Nadine. Me odia, dice Sasha. Pues a ver como haces para conquistarlo, si te gusta, dice Nadine en voz baja. Sasha lo mira de re-ojo. Él estaba sonriendo y ella se quedó muda al ver que tenía hoyuelos en sus mejillas. Dios santo que guapo es, ella piensa sin poder dejar de mirarlo. Sus ojos se encuentras y por un segundo se prenden y luego él cambia su vista deprisa.

Durante el concierto...

El pianista se levanta y anuncia que entre él publico se encuentra unos de los hijos pródigos del piano... El señor Cristóbal Córdoba. Chris se levanta y saluda al público y todos se levantan a saludarlo. Gracias, dice Chris.

¿Qué te dije? pregunta Félix. Ay qué honor estar con él, dice Nadine. Eso no es todo, lo van atacar afuera y él es tan sencillo que se esconde, dice Félix. Sasha estaba muy callada. Al todos salir al vestíbulo, los reporteros y algunas personas rodearon a Chris. Él toma la mano de Sasha en la suya y contesta las preguntas. Félix y Nadine los esperaban afuera.

Olvídate que ahora las viejas se lo quieren comer vivo, dice Félix. ¿Ay pero y Sasha? pregunta Nadine preocupada. No sé. ¿Se habrá ido? pregunta Félix mirando a su alrededor. En eso ven a Chris salir del teatro con Sasha de la mano. Mírala, esta con él. Olvídalo, él no la iba a dejar sola. Es demasiado consciente y respetuoso. Con él uno no necesita más amigos. Es fiel y sencillo y mi padre lo quiere mucho, dice Félix. ¿Quién le enseñó a tocar piano? pregunta Nadine. Nadie, sus padres vivían en Brooklyn y se mudaron a un apartamento a donde habían dejado un piano y él era loco con el piano y sus padres le pusieron un tutor a los tres años. Ya a los cinco años estaba viajando con su talento. Es un genio en el piano y eso lo mantuvo fuera de las calles, dice Félix.

Ay vamos que esa gente molesta mucho, dice Chris. Vas a salir en los periódicos mañana, dice Nadine. ¿Yo? pregunta Sasha. Claro que sí, dice Nadine. Ay sí yo estaba con él todo el tiempo y las cameras me volvieron loca, ella dice. Él me presentó a los reporteros como una amiga, ella dice. Que bien, dice Nadine. Chris y Félix conversan alegremente mientras Chris conduce.

Entran al restaurante

Era un restaurante italiano con un ambiente moderno y romántico. Todos toman asientos a la mesa. Oye que lindo estuvo el concierto, dice Félix. Sí, esos músicos están de gira. A mí me habían invitado este año pero me quise venir a estudiar. No tuvimos que pagar por los boletos, dice Chris.

Yo estaba muy orgullosa de andar contigo, dice Nadine. Gracias pero yo prefiero que nadie me reconozca, dice Chris. Sasha baja su cabeza. Oye prima pero estás muy seria. Tú no eres así. Siempre estás sonriente, dice Félix. Gracias por invitarme, me gustó mucho, dice Sasha. Pues yo invité a Milagros que aunque ciega podía escuchar el concierto, él dice. Gracias de todos modos, ella dice. Chris no contesta. Ay que hambre tengo, dice Chris mirando la tarjeta del menú. Félix y Nadine se miran uno al otro.

Sasha hizo por comer pero no pudo. Estaba deprimida y triste. Jamás se había sentido así. Era horrible y escuchaba la conversación y la risa como si estuviera muy lejos. Este imbécil me la ha de pagar. ¿Quién se cree qué es? ella piensa.

Vamos a fugarnos un finde a Lake Placid, dice Félix. Ay que divino es eso por allá, dice Nadine. Ay sí vamos, dice Chris. Podemos invitar un grupo, dice Nadine mirando a Sasha que tenía lágrimas en sus ojos. Puedes invitar a Carmen, dice Nadine tratando de incluir a Sasha en la conversación. Ay sí me gustaría mucho que invitaras a Carmen, dice Chris. No sé, estamos de exámenes, dice Sasha tristemente. Chris cambia su vista. Pues conmigo no vas, él piensa. Estaba molesto con ella y no pensaba volver a verla. Consíganme una chica bien brava. Me gustó mucho Carmen, dice Chris tomando de su vaso de vino. Sasha cambia su rostro avergonzada. Nadine la mira apenada. Nunca la había visto tan triste. Este hombre había tocado algo muy hondo en el corazón de su hermana pero a ver cuanto tiempo duraría el encanto, ella piensa.

Oye Félix, yo de aquí me voy al apartamento en taxi. ¿Puedes llevar a Sasha al suyo? pregunta Chris. Sí claro, dice Félix pero hombre no seas tan terco. Es divina esa mujer, dice Félix. No me importa, dice Chris levantándose de su asiento. Buenas noches, él dice besando a Nadine en la mejilla. Buenas noches, él dice refiriéndose a Sasha. Ella traga gordo. Él sale del restaurante. Ellos mantienen silencio. Yo te llevo a tu apartamento, dice Félix. Yo puedo llamar un taxi, ella dice. No, sí vamos en esa dirección, dice Félix. ¿Nos vamos? pregunta Nadine. Sí, vamos, dice Félix.

El Apartamento de Sasha y Carmen

Sasha entra y entra a su habitación, se tira a la cama y comienza a sollozar profundamente.

¿Mujer qué te pasó? pregunta Carmen tratando de consolarla. Sssh ay Sasha por Dios. ¿Qué te pasa? pregunta Carmen. Fue horrible. Él es el amigo de Félix y mi hermana estaba con ellos. Ahora me odia más porque no le dije mi nombre. Él me presentó como Milagros y mi primo le dijo que yo soy Sasha. Ay qué vergüenza, llora Sasha.

Él me odia y no sabes lo lindo que es. Es un pianista famoso, serio y todos lo respetan y lo admiran. Ay quiero morirme, dice Sasha sollozando. Ay bendito Sasha, dice Carmen abrazándola. Vas a tener que hacer por olvidarlo, mujer, dice Carmen. Es que es tan guapo. Es el hombre más guapo que he conocido y a lo mejor era mi única oportunidad y la eché a perder, llora Sasha. Tranquila. Quizás no era para ti. Si es famoso imagínate las mujeres que tendrá a sus pies, dice Carmen pensando en los ojos atrevidos de Chris. A mi lo qué me molesta es el desprecio. Lo quiero seducir y luego mandarlo al diablo. Es un jíbaro antiguo y demasiado serio, dice Sasha molesta.

El Apartamento de Chris y Félix

Chris

Si no fuera tan hermosa, tan linda. ¡Maldita sea! ¿Cómo me pasa esto? Qué horror y no me la puedo arrancar del pensamiento. Ay ese cuerpecito tan chulo y esos ojazos, él dice recostando su cabeza contra el espaldar del sofá. Como quisiera hacerle el amor, besar esa boca tan linda, meterle... ay qué horror, él piensa entrando al baño pero una vez en el baño los ojos tristes de Carmen era lo único que podía ver.

El Apartamento de Nadine

Félix, yo vivo con un hombre pero es gay, dice Nadine. ¿Como? pregunta Félix. Él es gay es que no conseguí una mujer y necesitaba ayuda con la renta pero él es como una mujer, ella dice. Félix se incomoda. No tienes que preocuparte. Él a lo mejor no esté, ella dice.

Ellos entran a la habitación de Nadine

No me gusta que vivas con él, dice Félix. No te preocupes casi nos vemos, ella dice. Ven, ella dice tomándolo de la mano. Ella lo desviste y él la desviste a ella. Ella lo toma de la mano y entran al baño metiéndose bajo la ducha. Ay que rica esta el agua, ella dice enjabonando el cuerpo de Félix. Él estaba respirando fuerte y estaba erecto y comenzó a enjabonarla a ella. No sabes lo mucho que me gustas, ella le dice apasionada. Se baja frente a él y lo toma en su boca. Él lleva sus manos a la pared detrás de ella ondulando. Se enloquece y la sube y la voltea penetrándola contra la pared.

El Día Siguiente...

La Universidad: El comedor

Escuché decir que tu pianista va hacer una presentación en el auditorio, dice Carmen. ¿De veras? pregunta Sasha. Así mismo. El profesor de arte lo anunció esta mañana, dice Carmen. Quisiera volver el reloj atrás, dice Sasha. Ay olvídalo. Mira como te miran los chicos. Estas perdiendo el tiempo, dice Carmen. No sé, ya no me interesa ningún otro hombre. Se me pega manía con uno y hasta que me lleva a la cama, no me lo puedo sacar de la cabeza, dice Sasha. Ay no seas tonta si lo acabaste de conocer, dice Carmen. Es que quiero seducirlo y luego mandarlo al diablo, dice Sasha. ¿Tú crees que no le gustaste? pregunta Carmen. Creo que le gusté como mujer pero no como novia. Se puso a decir que tú le gustaste mucho, dice Sasha. ¿Yo? pregunta Carmen sorprendida. Fue solo para darme celos. Es muy serio y no querrá una mujer como yo, dice Sasha. Pues puedes comprobarle lo contrario. Sigue viéndote con él. Adonde quiera que él esté preséntate sola y muéstrale que eres una chica decente y seria tú también, dice Carmen. Pues... ay sí tengo que intentarlo. Mi hermana y mi primo tienen algo serio. Están haciendo un viaje a "Lake Placid" y van a invitar un grupo. Quizás podamos ir, ella dice. ¿Yo? pregunta Carmen. Ay me encantaría ir con ustedes, dice Carmen pensando en Chris.

Ay míralo ahí esta. Qué macho, dice Carmen mirando a Chris que había entrando a la cafetería. Ay me muero, continua Carmen. Cállate no quiero que me vea, dice Sasha. Mira como las chicas lo miran. Ay eso es un descaro, dice Carmen. Está bien bueno. Ay esos jeans lo están rozando. Ay yo quiero ser los jeans, dice Sasha. Míralo que macho es, dice Carmen con su boca abierta. Ay tiene para todas, el muy cabrón, dice Sasha sin poder dejar de mirarlo.

Chris se sienta a comer y a leer un libro. Unas chicas americanas se sentaron junto a él a platicar.

Ya están la americuchas encima del como hormigas a la azúcar, dice Carmen. Ay me vio, dice Sasha asustada. Ay sí nos esta mirando, dice Carmen. Esos ojos me tienen mojada y ay esa boca... que me seque con su lengua, dice Sasha. Carmen ríe. Cállate que me das mal de risa, dice Carmen riendo. ¿Crees que vendrá a saludarte? pregunta Carmen. No sé, dice Sasha tomando de su café.

Voy a llevar la bandeja a ver si me mira, dice Sasha. Sasha se levanta y camina frente a él. Él la mira de arriba abajo de re-ojo y luego mira a Carmen y sonríe. Carmen cambia su vista deprisa. Él vuelve sus ojos al cuerpo de Sasha y se encuentra con sus ojos. Él la mira de arriba abajo frescamente y ella sigue caminando hacia la mesa.

Oye, no te quitó los ojos de encima, dice Carmen. Ay sí lo sentí. Me penetró. Ay que bueno esta, dice Sasha. Tú le gustas y mucho. Se te quedó mirando ahí mismo como hipnotizado, dice Carmen. Ay sí lo sentí mirándome. Le gusto y a lo mejor pueda seducirlo, dice Sasha.

Después de unos minutos...

Chris se levanta de su asiento y sale del comedor con varias chicas sin mirar atrás. Imbécil, dice Sasha. Ya te lo dije que ese hombre tiene que tener más de mil mujeres, dice Carmen. Es que no lo creo. Félix hubiera dicho algo y él solo tiene cosas buenas que decir del y lo admira y lo respeta mucho. Mi primo tampoco es mujeriego y dudo que se vaya hacer amigo de un mujeriego, dice Sasha. Ese hombre esta prendido como el Empire State Building cuando cae la noche, dice Carmen. Sasha ríe. Ay no voy a poder concentrarme en nada más que él, dice Sasha cerrando sus ojos.

Su celular suena. Hola Nadine, ella dice. Mira Sasha, vente a comer a mi apartamento. Voy a preparar una comida esta noche, dice Nadine. ¿Quiénes van a estar ahí? pregunta Sasha. Pues Félix, Chris y la verdad no sé si Chris traiga pareja pero vente como quiera. Mira yo sé que tú le gustas. Félix me lo dijo, dice Nadine. Sasha suspira hondo. Ahí estaré, ella dice colgando.

Acaba de llamar mi hermana y va a preparar una cena para esta noche. Él va a estar ahí aunque quizás con una chica, dice Sasha. Ponte bien linda e ignóralo, dice Carmen. Ay sí. Voy a cortar clases. Me voy al Mall, dice Sasha. Te veo mas tarde y buena suerte, dice Carmen entristecida.

Chris e Iris

Es solo una cena entre amigos. Yo puedo recogerte como a las seis, dice Chris. Esta bien te espero, dice Iris entrando a su salón.

Chris entra al salón de música y rápido las chicas lo rodearon conversando con él y haciéndole preguntas sobre el piano.

Esa Noche

El Apartamento de Nadine y Ralph

¿Ralph, invitaste a tu novio? pregunta Nadine. Sí, él viene con su hermano. Óyeme me dicen que tu primo esta bárbaro, dice Ralph. Ni te atrevas, dice Nadine. Mujer pero si yo tengo mi macho, dice Ralph. Pues quédate con él y ni una miradita al mío, dice Nadine. Ralph ríe. Esteban  no es gay así que no vayas a meter la pata, dice Ralph. ¿Pero él sabe que su hermano es maricón? pregunta Nadine. Sí, él lo sabe pero no vayas a creer que él lo sea. Ese hombre se pone furioso si lo confunden, dice Ralph. Deja que ya le pusiste demasiado ajo a ese caldo, dice Nadine. Ay no mi hijita tú no sabes cocinar, dice Ralph.

Tocan a la puerta y Nadine contesta. Hola amor, dice Félix con un ramo de rosas rojas. Ay que lindas, ella dice besándolo en los labios. Hola, dice Ralph saliendo de la cocina. Hola, dice Félix extendiendo su mano un poco incomodo. Nada de nervios, yo no muerdo, dice Ralph volviendo a entrar a la cocina. Félix toma asiento y Nadine le trae una cerveza. ¿Y a donde esta el pianista? pregunta Nadine. Fue a recoger a una chica, dice Félix. Ay no me digas. Yo invité a Sasha, dice Nadine. Pues no lo dijiste y además no creo que eso vaya a dar resultados. Aunque a él le gusta mucho tiene demasiadas mujeres lindas interesadas en él, dice Félix. El novio de Ralph viene con su hermano y el hermano no es gay así que no vayas a meter la pata, dice Nadine. ¿Qué carajo voy hacer yo? pregunta Félix molesto. Pues es que el hermano no es gay así que no te incomodes con él, dice Nadine. No me gusta que vivas con él, dice Félix. Eres un antiguo y un pesado. Es igual que vivir con una mujer y mejor ya que me puede abrir las botellas de Pepsi, ella dice. Él se comienza a reír.

Tocan a la puerta y él abre. Vaya, vaya, dice Félix dejándolos pasar. Era Chris e Iris. Esta es Iris Ortega. Mi amigo Félix Estrada, dice Chris.

Nadine sale a la sala. Bienvenidos, ella dice. Esta es Iris Ortega, mi amiga Nadine, dice Chris. ¿Qué desean tomar? pregunta Ralph saliendo de la cocina. Hola, ellos se presentan. Ralph suspira hondo. Que hombre, él piensa mirando a Chris que estaba conversando con Félix. No, dice Nadine. ¿Ay no? pregunta Ralph No, repite Nadine. Iris ríe. Oye que linda sonrisa, dice Ralph. A ti te voy hacer una de mis bebidas favoritas, ya regreso, dice Ralph entrando a la cocina.

En eso el novio de Ralph, Peter y su hermano Esteban, entran al apartamento y todos se presentan y charlan en la sala.

Sabes, tu hermano está bien guapo, dice Nadine. Sí, yo le había hablado de ti pero como tú solo tienes a Félix en la mente, olvídalo, dice Ralph. Pues a ver si le gusta a mi hermana, dice Nadine. Tu hermana le gusta hasta a los hombres gay. Está que se le vira la tortilla a cualquiera, dice Ralph. Nadine ríe. Que no te oiga Peter, ríe Nadine.

Tocan a la puerta y Félix abre. Hola linda, él dice besando a Sasha en los labios. Ella entra y Nadine la abraza. Que bueno que viniste, dice Nadine.

Esta es mi hermana, Sasha, dice Nadie interrumpiendo la conversación de todos. Todos la miran. Chris la mira de arriba abajo y toma de su cerveza. Mira ella es Iris, la amiga de Chris. Él es Esteban el hermano de Ralph, dice Nadine. Mucho gusto, dice Esteban besándole la mano.

¿Qué deseas tomar? pregunta Nadine. ¿Qué preparó Ralphie? Ya sé que se las sabe todas, dice Sasha. Ay preparó un mojito delicioso, dice Iris. Ay sí quiero uno, dice Sasha.

Oye belleza, ven dame un beso, dice Ralph. Sasha lo besa en la boca. Aquí tienes un mojito bien mojadito, él dice. Ella ríe. ¿Ya conociste a mi hermano? él pregunta. Sí, es bien guapo, dice Sasha. A ver si lo sacas de su miseria ya que no es gay, dice Ralph en voz baja. Sasha ríe a carcajadas.

Iris y Esteban conversan a largas sobre el teatro y las obras de opera. Chris mantiene silencio. Sasha se sienta junto a él. ¿Cómo has estado? ella pregunta. Muy bien, él dice un poco incomodo. La mira a los ojos. Ella estaba luciendo un vestido blanco con un escote bajito y sin manguillos. El vestido se ajustaba a su hermoso cuerpo como una segunda piel y él no pudo evitar admirarla. Que bella es, él piensa. Estas muy linda, él dice. Gracias, ella dice. Él se saca su pañuelo de su bolsillo y lo lleva a los labios de Sasha quitándole el pinta labios rojo. ¿Qué haces? ella pregunta. Nada, fue un impulso, él dice. Ella baja su cabeza y toma de su vaso. Me encantan tus labios así a lo natural. No necesitas maquillaje, él dice. Ella se pone nerviosa. Él lleva su mano y roza sus dedos contra los labios de Sasha. Quería besarla. Quería tocarla, amarla, pero se compuso y se levantó de su asiento y se sentó junto a Iris.

Todos entran al comedor

Peter y Chris conversan sobre los instrumentos ya que Peter toca los tambores profesionalmente. Que interesante. No, yo tuve que aprender a la brava pero ya era un adolescente, dice Peter. El talento esta escondido y sale a cualquier edad, dice Chris. Sí, pero un niño de cinco años, por Dios, eso es una barbaridad, dice Peter.

Esteban conversa con Sasha

No sé como no te conocí antes, dice Esteban. Es que estoy muy ocupada, dice Sasha. Pues yo acabo de romper con mi novia de tres años pero antes tampoco salía mucho, él dice. Ella se encuentra con los ojos de Chris y este la mira molesto. El famoso pianista, dice Esteban. Ella baja su cabeza. Que orgullo compartir con él, dice Esteban. Sí, ella dice.

Durante la cena todos conversan alegremente.

Sin bromas, aquellas mujeres me dejaron agotado, ríe Esteban. Que atrevidas las mujeres hoy día, dice Félix. Sí, que atrevidas son. Mira a mí me pasó que una tipa se me hizo la ciega para tocármelo todo, dice Chris riendo.

El vaso de vino de Sasha fue a caer al piso estrellándose contra la loza. Ay, perdona, ella dice. No te preocupes, dice Ralph.

Chris la mira y sonríe burlonamente. Ella baja su cabeza nerviosa y molesta.

¿Y qué pasó con la cieguita? pregunta Esteban riendo. Por ahí anda tocándoselo a medio mundo, me imagino, ríe Chris. Ella traga gordo avergonzada.

Me imagino que no te gustan las mujeres. En ese caso cualquier hombre hubiese actuado diferente, ella le dice furiosa. Él la mira rabioso y se avergüenza. No de veras. No te ofendas pero a qué hombre no le gustaría que una mujer lo toque y lo acaricie. ¿Qué tiene eso de malo? ella pregunta. Pues a mí me gustan las mujeres pero no las mujeres ligeras, para eso al burdel, él dice escupiendo las palabras. Para los gustos se hicieron los colores, ella dice. Todos los miran y de pronto Nadine cambia la conversación.

Bueno Ralph vamos a servir café, dice Nadine. Ay sí, dice Ralph levantándose de su asiento.

En la cocina

Qué susto. Ay por Dios, me muero, dice Ralph echándose aire con sus manos. ¿Qué fue eso? él pregunta. Qué horror. Como se odian. Jamás he visto algo semejante, dice Nadine. No es odio. Eso es pasión, locura, deseos y ay que bueno esta ese hombre, dice Ralph. Ay baja la voz, dice Nadine asustada.

Félix se sienta junto a Sasha. Oye prima no te ofendas. No sé como sé te ocurrió hacer semejante barbaridad. Chris no es un hombre al que le gusten las bromas de mal gusto. Aunque tú le gustas pero es muy fuerte y determinado, dice Félix. Es un imbécil y ya me tiene harta, ella dice molesta. Yo voy hablar con él para que no te ofenda pero tú debes andarte prevenida. Un día de estos un loco te va hacer pasar un gran susto si sigues con tus jueguitos, él dice. Ella baja la cabeza ante el regaño.

Chris se sienta junto a ellos. ¿Qué le pasa a la cieguita? él pregunta sonriendo. Si me sigues buscando me vas a encontrar, ella dice. ¿Y qué piensas hacer... tocarme? él pregunta. Mira es obvio que no nos soportamos así que vamos hacer por no vernos, ella dice. Imposible, tu hermana es la novia de mi mejor amigo, él dice. Además pienso hacerte sufrir, él dice. Vete a la mierda, ella le dice molesta. Quiero contestarte a tu pregunta de hace unos momentos, él dice. No me importa, ella dice. No es que no sea hombre y cuando quieras te lo demuestro es que soy un hombre respetuoso y serio. ¿Has conocido un hombre así o solo pendejos y bandidos de la calle? él pregunta. Ella se levanta de su asiento y toma su bolsa y entra a la cocina.

Nadine, me voy, dice Sasha. Ay pero no te vayas sola, dice Ralph. Mira mi hermano te puede llevar, él dice. No se preocupen si eso es un paso y yo llamo un taxi, ella dice. Chris entra a la cocina. Yo te llevo, él dice. No gracias, ella dice ignorándolo y despidiéndose de Ralph y Nadine.

Ella sale a la sala a despedirse de los demás y Chris la sigue. ¿Te llevo a tu casa? pregunta Esteban. No es necesario yo la llevo, dice Chris. No te preocupes tú tienes que llevar a Iris, dice Esteban. Yo la llevo, repite Chris. Oye Sasha déjame tu numero de celu, dice Esteban. Ellos intercambian los números. Te llamo, dice Esteban.

Ella sale del apartamento y Chris e Iris también. Sasha llama un taxi por su celular. Ya te dije que te llevo, dice Chris. No gracias, ella dice. Iris les mira uno al otro inquieta. Yo puedo irme en el taxi y tú la llevas a su apartamento, dice Iris. Perdona Iris es que es como una hermana, dice Chris. Sasha lo mira molesta.

El taxi llega e Iris se mete al asiento del pasajero antes que Sasha y el taxi arranca. Imbécil, ella dice molesta. Él la agarra del brazo y casi la arrastra hasta su auto. No me encabrones, él dice furioso. Ella se mete al auto nerviosa. Él entra y prende el auto y arranca. No sé como pudiste hacerle eso a Iris, ella dice. Iris tiene novio solo vino acompañarme, él dice. La otra noche no te molestó que me fuera sola en un taxi, ella dice. Pues esta noche sí. Quiero comprobarte algo, él dice. ¿Comprobarme qué? ¿Qué eres un pesado? ella pregunta. Que soy macho, él contesta estacionando. Salen del auto y él la toma de la mano y caminan al "W hotel". ¿Qué haces? ella pregunta. Vamos, él dice tomándola del brazo. No, ella contesta. Sí, él le dice. Me ofendiste y me la vas a pagar, él dice. Ella le mira incrédula pero quería estar con él. Quizás podían hacer las paces, ella piensa. Ella sale del auto y entran al hotel. Perdóname, no es necesario, ella dice. Sí lo es. A ver si soy maricón, él dice molesto. Ella se asusta. Él pide un cuarto por una noche y ellos entran al ascensor. Podemos hablar, ella dice. Sí claro, él dice sin mirarla. Ella traga gordo.

Entran a la habitación. Él se comienza a desvestir rápidamente. Desvístete, él dice. No, ella dice. Si lo hago yo te quedas sin botones, él dice. Ella lo mira de re-ojo. Dios Santo que macho es. Ella hace por salir de la puerta y él le impide el paso. Desvístete, él dice seriamente. Ella comienza a temblar. Él la mira de re-ojo y se acerca a ella y comienza a desvestirla. Se excita y la besa tiernamente en la boca y ella responde. La acaricia con sus manos mordiéndole los labios. Le quita el sostén y lleva su boca a los senos desnudos de Sasha mientras le baja las panti.

Que bella eres... ay como me gustas, él dice apasionado acariciándola tiernamente con su mano. Ella se comienza a excitar y lleva sus manos a los cabellos de Chris besándolo. Ay... que buena estas, él dice apasionado llevando su mano entre las piernas de Sasha. Ella suspira hondo. Él le muerde un seno desesperado y la levanta en sus brazos y la lleva a la cama.

Él le lleva la mano de Sasha a su pene y ella lo acaricia. Estaba erecto y pulsando. Le aparta las piernas y ella lo guía hacia ella. Él la penetra despacio, poco a poco haciéndola ondular y gemir, haciéndola rogarle. ¿Qué crees ahora de mí? él le pregunta saliéndose y ella vuelve agarrarlo y a penetrarse. Quiero oírte decirme que soy bien macho, él le dice en el oído. Sí lo eres, ella dice apasionada. Él vuelve y se sale del cuerpo de Sasha y ella vuelve a tomarlo y a guiarlo hacia ella. Esta vez él la penetra completamente ondulando enloquecido y la siente llegar a un clímax y ella grita de placer y él eyacula.

Él sigue acariciándola y besándola. La toma de la mano y la dirige al baño y ambos se meten bajo la ducha. Me encantas, él dice besándola y sobándola entre las piernas. Ella se baja frente a él y lo toma en su boca y él cierra la llave del agua y la levanta y la lleva a la cama y ella vuelve a tomarlo en su boca y él lleva su boca entre las piernas de Sasha. Ay... él dice ahora mordiéndola y llevándola a un clímax y la penetra de atrás por delante enloquecido ondulando salvajemente, perdido en su placer, en sus deseos de ella, hasta eyacular.

Ay... perdóname. Me vuelves loco, él dice abrazándola y arropándola. La besa en la frente. Pensé que me ibas a maltratar, ella dice. Era puro teatro. Me tienes caliente, él dice cerrando sus ojos. Ella se acurruca en sus brazos y se quedan dormidos.

La Siguiente Mañana

Sasha despierta y mira el reloj. Se asusta y sale corriendo al baño, se ducha y se viste deprisa.

Chris abre los ojos. ¿Qué haces? él pregunta.

Ay Chris tengo un examen final a las ocho y voy a llegar tarde, ella dice. No vas a llegar son las siete y cuarenta minutos, él dice levantándose. Ella llama al vestíbulo y pide un taxi. Ay no estudié nada. Me voy a colgar, ella dice nerviosa. Tranquila. Si te pones nerviosa es peor, él dice vistiéndose.

Ella abre la puerta y le tira un beso con su mano y sale corriendo al ascensor. Él sale afuera. Llámame del taxi, él dice. Sí, ella contesta entrando al ascensor.

Chris sale del hotel poco después y se mete a su auto pensativo. Que buena esta esa chica. Me voy a volver loco por ella. Ay pero Carmen...

La Universidad

Sasha corre y entra al salón de música y toma asiento. Mira a su alrededor asegurándose que estuviera en el salón correcto.

Sasha, llama Carmen. Ay Carmen. Que susto por poco no llego a tiempo, dice Sasha. Es que el profesor no ha llegado. ¿Estudiaste? pregunta Carmen. Ay no nada. Tengo que contarte mas tarde, dice Sasha. Ahí llegó el profe, dice Carmen acomodándose en su asiento.

Las preguntas no eran tan difíciles pero Sasha estaba en otro mundo. Estaba en los brazos de Chris. Dios mío que macho ay que suerte haberlo conocido, ella piensa.

Después de dos horas suena la campana y todos le devuelven los exámenes al profesor.

Sasha y Carmen salen juntas. Ay qué horror. Estoy segura que no pasé ese examen, dice Sasha. ¿Qué te pasó anoche? Estábamos supuestas a estudiar juntas, dice Carmen. Me fui a un hotel con Chris, ella contesta. ¿De veras? ¿Ay como es él? pregunta Carmen interesada. No puedes imaginarte lo chulo que es. Es bien macho y bien fuerte y ay que bueno esta, dice Sasha. ¿Óyeme pero como surgió eso? ¿No que estaban de malas? pregunta Carmen. Sí, luego te lo cuento todo. Mira se me olvidó llamarlo del taxi pero estaba tan nerviosa con lo del examen que se me olvidó todo y no encontraba mi celular. Por suerte el taxista era americano y sabía la ruta perfectamente si me doy con uno de turbante no llego nunca, dice Sasha. Ese vestido es bien lindo pero se ve que estuviste de fiesta anoche, dice Carmen. Ay qué horror. Tengo que irme a casa y cambiarme, dice Sasha. Pues mira yo tengo una clase más y luego te veo, dice Carmen. Hasta luego dice Sasha saliendo de la universidad.

Carmen se aleja pensativa. No sabía por qué pero sentía celos de Sasha. Celos y compasión por él ya que ella conocía bien a Sasha y no era una muchacha seria. Le gustaba jugar con los hombres y no pensaba en tomarlos en serio. ¿Por qué no lo conocí primero? Él parece un buen muchacho. A mí siempre me dan a un lado cuando conocen a Sasha. ¿Cuándo me irá a tocar a mi un poco de felicidad? ella se pregunta tristemente.

Sasha marca en su celular

¿Chris? Es Sasha, ella dice. Esperaba que me llamaras del taxi, él dice. Estaba muy nerviosa y no pude encontrar mi celu. Ay yo no creo que pasé ese examen, ella dice. ¿Adónde estas? él pregunta. Frente a la universidad. Voy a llamar un taxi, ella dice. ¿Por qué mejor no caminas unos pasos norte y entras a mi auto? él pregunta. ¿Que? Ella pregunta mirando a su alrededor. Allí estaba Chris con un ramo de rosas frente a su auto. Ella corre hacia él y se abrazan y se besan. Que bellas las rosas, ella dice dulcemente volviéndolo a besar. Ven te llevo a tu casa. Yo tengo una clase dentro de treinta minutos, él dice. Gracias, ella dice.

No sabía que fueras famoso, ella dice. Yo tampoco, él dice sonriendo. Encontré información sobre tus logros en la Internet y me sorprende mucho que no estés en otra parte del mundo, entre artistas y famosos, ella dice.

Es un mundo vacío, lleno de hipocresías, drogas y mujeres vulgares, él dice seriamente. Yo siempre quise ser famosa, pero no tengo la determinación para lograr mis sueños. Soy vaga y desorganizada, ella dice. Él sonríe. Pues no te estas perdiendo mucho. Uno se cansa de la gente, de las cámaras y de todo. Lo único que hace a uno feliz es la tranquilidad espiritual, el bienestar y compartir con familia y amistades. Lo demás no vale nada, él dice.

¿Qué quieres hacer con tu vida? ella pregunta. Quiero regresar a Puerto Rico y vivir rodeado de la belleza de las montañas y el mar. Félix y yo vamos a montar un negocio con la ayuda de tu tío. Un club nocturno con un restaurante para los turistas. Yo voy a tocar el piano y quizás pueda atraer al público con mis melodías y mi nombre, él dice. Yo nunca he vivido en Puerto Rico. Nací aquí y aunque visitaba todos los veranos, no me gustaba mucho, no sé si me acostumbre, ella dice. Así pensé yo en un tiempo pero ahora necesito hasta el rocío de madrugada. Se me metió en la sangre y no me siento feliz en ninguna otra parte del mundo, él dice. Ella lo mira de re-ojo.

Él estaciona. Yo te llamo, él dice. Esta bien, ella dice besándolo en los labios. Espero tu llamada. Él le guiña el ojo y ella sale y entra al edificio.

Carmen y Sasha

Te digo que jamás me he sentido así tan triste y tan feliz a la misma vez. Es que tengo miedo. Ay Carmen... es tan guapo y tan dulce. Jamás he conocido un hombre como él y temo que me vaya a volver loca por él, dice Sasha. Pues no le veo el problema, dice Carmen tristemente. Es que él se gradúa a lo mejor en un año y se regresa a la isla con mi primo. Van a abrir un club nocturno para los turistas. Mi tío tiene mucho dinero y quiere hacer negocios con Chris. Imagínate eso, un club nocturno, él como pianista. Es otro mundo. Lo voy a perder, dice Sasha. Mujer si tú lo amas lo sigues hasta el fin del mundo, dice Carmen. Yo casi no sé hablar bien el castellano y cada vez que iba a Puerto Rico me avergonzaba y no quería hablar, dice Sasha. Pues ya no. Hay mas inglés que español en la isla, dice Carmen. Chris lo habla muy bien y él solo ha estado en Puerto Rico cinco años. Nació aquí y se crió aquí. Sus padres se jubilaron y se fueron a la isla, dice Sasha. No te preocupes tanto. Él y tú a lo mejor se vayan juntos, casados y feliz, dice Carmen pensativa.

El Apartamento de Chris y Félix

Qué broma. Te juro que no tenía la menor idea que fuera ella, ríe Félix. Pues ya ves como es el mundo. Me gusta mucho pero imagínate somos muy diferentes y yo no cambio mis planes de regresar a la isla, dice Chris. Pues eso sí que esta bien feo porque a ella le falta al menos otro año para la maestría. A menos que se vaya a Puerto Rico y acuda la universidad allá, dice Félix. Ella no sabe escribir, hablar, ni leer bien el castellano, dice Félix. Eso es lo de menos, dice Chris. A ti se te hizo fácil, dice Félix. Sí pero estaba mas joven y yo ya sabía mucho. Papá siempre me tenía advertido que se iba a regresar a la isla, dice Chris. Pues ya ves lo linda que es. ¿No te lo dije? pregunta Félix. Es preciosa y me tiene en las nubes. Estoy loco por volver a verla y no ha pasado un día completo desde que la vi pero temo que sea solo atracción física, dice Chris. Te vas a enamorar como un loco y no la vas a dejar aquí sola, dice Félix. Pues si ella me quiere se tendrá que ir conmigo, dice Chris pensando en Carmen. ¿Qué le pasaba con ella? Era algo en su corazón, algo escondido. ¿Por qué no se la podía quitar de su pensamiento? Pues la prima es terca y yo dudo que se vaya a ir contigo pero te deseo lo mejor. Óyeme vamos a ser familia, ríe Félix. Ya lo éramos. Eres como un hermano, dice Chris.

Mi vieja esta bien chula y me creo que de esta, me caso, dice Félix. ¿De veras? pregunta Chris. Ay sí. Me siento muy a gusto con ella. Hubo un tiempo cuando yo prefería a Sasha pero Nadine siempre me estaba buscando. Yo sabía que le gustaba pero a mí me gustaba más Sasha. Sin embargo, Sasha, me odiaba y me ignoraba, dice Félix. Pues esa sí es tu prima, dice Chris. Así es y ahora que las vuelvo a ver, no sé lo qué le vi a Sasha. Es una persona vacía y presumida. No es que no sea bien linda pero Nadine es muy dulce. Ya ves como dice que se va con nosotros a Puerto Rico. Ella es bien sencilla y comprensiva. La perfecta esposa siempre apoyando a su marido, dice Félix. Chris se queda pensativo. Yo no creo que Sasha y yo logremos algo bien serio. Yo la veo media ignorante. Un poco alocada, dice Chris. Pues acuérdate que si vamos hacer negocios vamos a tener que buscarnos esposas que nos apoyen en todo. Aquí las chicas son así un poco raras y menos serias que allá pero mira cuando una mujer se enamora de verdad, cambia, dice Félix. Esa mujer no dura sola una semana si me llego a regresar a Puerto Rico, piensa Chris.

Esteban y Ralph en un restaurante

Que linda esa chica. A mí me gustó mucho pero no sé lo qué pasó y el pianista se antojó de llevarla a la casa, dice Esteban.

Ese hombre esta bien bueno. Ay mira se me eriza la piel en solo pensar que lo estoy enjabonando... ay que rico, dice Ralph. Zángano, deja la culequera esa que estoy hablando en serio, dice Esteban. Yo lo único que sé es que hay algo entre ellos. Están obviamente enchulados, dice Ralph. Es que se acaban de conocer. El pianista no va mucho que llegó de Puerto Rico, dice Esteban. Sí, pero el pianista... mira cuando ese hombre camina... se lleva a todas las mujeres atrás como con la melodía mágica de la flauta Palipán, dice Ralphie. Oye ya contigo no se puede hablar nada serio. ¿Qué es eso de Palipán? Yo no sé como Peter te soporta, dice Esteban molesto.

Ay mira ahí entró el pianista. Me lo quiero comer a la varilla, dice Ralphie chupándose un dedo. Esteban se voltea y logra ver a Chris conversando con uno de los profesores de la universidad. Me dicen que va hacer una presentación de piano en el auditorio de la universidad, dice Ralphie. Pues yo también soy músico, dice Esteban. Sí, pero él es un Dios, dice Ralphie. Imbécil, dice Esteban saludando a Chris con un gesto de su mano.

Después de unos minutos, Chris se despide del profesor y se reúne con Ralph y Esteban. Hola, él dice saludando. ¿Cómo te va? pregunta Ralph. ¿Muy bien y ustedes? pregunta Chris. Pues en las mismas. ¿Oye y qué pasó con Sasha la otra noche? pregunta Esteban. ¿Sasha? Pues nos fuimos a un hotel, dice Chris. Ralph traga gordo. Ay que rico, él dice. Esteban se puso molesto. No sabía que eran pareja, dice Esteban. Yo tampoco. Solo somos pareja de cama, dice Chris sonriendo. ¿Y Iris? pregunta Esteban. Ella esta comprometida solo fue conmigo para acompañarme, dice Chris. ¿Oye te sabes el cuento de la flauta de Palipán? pregunta Ralph. Sí claro. Una obra Chilena. "La flauta de Palipán cuyas melodías tenían la virtud de preservar el ciclo de la vida y el orden de la naturaleza." dice Chris. Esteban los mira molesto. Ay hombre si te las sabes todas, dice Ralph coquetamente. Bueno dámele saludos a Peter y a Nadine, los veo pronto, dice Chris saliendo del restaurante. Ay papi chulo, dice Ralph al verlo partir. Es un pesado, dice Esteban molesto.

Chris entra a su auto y llama por celular. Hola, contesta Sasha. ¿Qué haces linda? él pregunta. Acabo de salir de la ducha, ella dice. Ay que rico. Quiero verte, él dice. Pues ven a mi apartamento. Estoy sola, ella dice. Ahí estaré en unos minutos, él dice colgando.

Sasha

Corre a limpiar un poco su habitación y se viste deprisa con unos shorts y una camiseta. Se perfuma y se peina sus cabellos. Ay... ella dice saliendo a recoger el sofá a donde había un desastre de libros.

Poco después tocan a la puerta...

Ella respira hondo y abre. Se besan en los labios. Ella le permite paso y él entra... se voltea y la agarra de un brazo y la besa fuertemente agarrándola de las nalgas. Desesperado le quita la camiseta empuñándole los senos y ambos caen al piso. Él la muerde y la hace gemir y le quita los shorts y se desviste deprisa y se baja y la toma con su boca. Ella levanta sus caderas hacia él y él la muerde apasionado. Ella grita y él la voltea en el piso y la penetra por detrás enloquecido, desesperado, buscando alivio a su pasión. Empuñándola y mordiéndola, le hala el pelo y ambos llegan a un clímax. Sus cuerpos pulsando y torciéndose violentamente. Se quedan rendidos y abrazados.

Ay cieguita, me tienes mal, él dice besándola en la frente.

Al rato se levantan y se meten bajo la ducha. ¿Tengo libre mañana y tú? él pregunta. Sí también, ella dice. Pues que bueno, vamos a pasar todo el día juntos, él dice. ¿Sabes que pasé el examen? ella pregunta. ¿Ya te dieron los resultados? él pregunta. Sí, tengo una amiga que trabaja en administración y lo vio en la computadora, ella dice. Que bueno ya ves y te fuiste sin pantis, él dice. Sí lo sé es que no los encontré, ella dice. Él ríe. Yo me los llevé a la casa, él dice. Ay qué asco, Félix los va a ver, ella dice. Qué bah, él no entra a mi habitación, ríe Chris. Mira se te hizo una marca en el seno, él dice. No se hizo sola, ella dice. Sí pero ahora necesitas otra en el otro seno, él dice mordiéndola. Ay... eres insaciable, ella dice. Sí y te quiero comer viva, él dice penetrándola con sus dedos. Estaba erecto otra vez y ella no pudo evitar llevárselo a su boca. Ay sí..., él dice apasionado empuñándola del pelo y ondulando. Él la levanta en sus brazos y la coloca en su cintura y la penetra. Ay, mi amor te me entregas todita, él dice ondulando. Ay... ay sí, ella dice logrando un clímax.

Salen del baño y se sientan a mirar la televisión y a comer hamburguesas.

¿Y Carmen? él pregunta. Anda con sus padres con un problema de familia, ella dice. ¿Ella tiene novio? él pregunta interesado. Uno que otro pero hay un problema con su hermana mayor. A la pobre la casaron con un hombre que ella no amaba. Según me dice Carmen, ella siempre amó a un muchacho que conoció en Puerto Rico pero sus padres se la trajeron para acá para apartarlos, ella dice. Que raro a mí me pasó lo mismo con una muchacha que conocí pero éramos bien jóvenes en ese tiempo. Su padre no quería músicos para su hija pero yo nunca le conocí familia. Nos veíamos a escondidas hasta que un chismoso le fue con el cuento y ese hombre por poco me mata y se la llevaron de un día al otro. La cuidaban con una mano dura. A mí me extrañó todo muchísimo pero nunca supe por qué lo hicieron. Fue mi primer verdadero amor, él dice pensativo.

Pues a la hermana de Carmen es bien pero que bien linda pero demasiado pasiva y sus padres la ordenan como si fuese una niña. Esa chica también es enferma. Aunque Carmen nunca habla de ella a veces me ha dado a entender que la pobre tiene problemas de depresión y otros problemas mentales. Carmen es diferente, es moderna y rebelde, ella dice. ¿Qué pena con esa chica pero cual es el problema? él pregunta. Es que el hombre le lleva casi veinte años y me dice Carmen que es un maniático y enfermizo y la pobre la han tenido que llevar al hospital en varias ocasiones ya que esta deprimida y quiere morirse, dice Sasha. Qué fastidio y qué mierda con la gente. Ellos viven sus vidas y también quieren vivir la vida de sus hijos, dice Chris tomando refresco. Quizás la conozcas uno de estos días. Carmen la trajo aquí no va mucho pero esta muy débil y pálida, dice Sasha. ¿Qué es lo qué le hace ese imbécil? él pregunta. No sé pero según Carmen el del problema no es él. Él la cuida y la quiere pero no sabía al casarse que ella tenía problemas mentales, dice Sasha.

¿Cómo se conocieron tú y Carmen? él pregunta. Sasha estaba mirándose al espejo y aplicándose maquillaje. Ella y su familia llegaron de Puerto Rico hace como ocho años y nos conocimos en la escuela. Nos hicimos amigas y decidimos acudir la misma universidad, ella dice. A mi Carmen me parece haberla conocido. No sé algo en su rostro y en sus gestos. Yo conocí a Félix hace como ocho años también en la escuela y rápido nos hicimos compinches, él dice. ¿Qué es eso de compinches? ella pregunta. Buenos amigos, él dice riendo. ¿Te vas conmigo a Puerto Rico? él le pregunta. Ay no me asustes. A mí me faltan dos años de escuela, ella dice. ¿Dos? él pregunta. Sí, este año y uno o dos mas para la maestría, ella dice. Lo puedes hacer en Puerto Rico, él dice. No, no puedo. Se me hace difícil en inglés ahora dime tú en español, ella dice. Entonces lo nuestro es pasajero, él dice. Acabamos de conocernos. No me digas que ya quieres algo serio porque me asustas. Mira Chris yo vivo de día en día. No me gusta hacer planes. Eso es cosa de viejos. Yo quiero disfrutar de mi juventud. Yo no podría vivir en Puerto Rico. No me acostumbro a la cultura. Me gusta salir de noche a todas horas y tomar un taxi, ella dice. ¿Te molesta que así sea? ella pregunta. No claro que no. Es que Nadine y Félix son tan felices. Lo envidio, él dice pensativo.

Félix y Nadine en Macy's

Mira mi amor que bonito este juego de sala, dice Nadine. Ay sí me encanta. Me gustaría mucho una de esas butacas grandes y cómodas, él dice. Sí pero eso lo podemos comprar en cualquier parte. Ay pero yo quiero una ahora, qué sueño tengo, él dice. Vamos que ya es tarde, ella dice tomándolo de la mano. ¿Me dejas conducir? ella le pregunta. Ay sí estoy cansado, él dice. Es que tú te pasas con la pata en la calle, ella dice. Él ríe. Eres una jíbara sin remedio, él ríe. ¿Ay sí y qué? ella pregunta. Me vas a tener sentado en el baúl, él dice. No si ahora hacen unas cadenas bien bravas y te amarro en el sótano, ella ríe. Él la mira y ríe. Fresca, él dice cerrando los ojos.

El día Siguiente

Félix y Chris por celular

Oye viejo vamos al lago este finde, dice Félix. Sí, claro. Óyeme pasé el día con la Sasha y no sé. Ahora que la conozco bien es un poco vacía. No tiene mucho en la nuca, dice Chris. Hombre si acabas de conocerla, por Dios, dice Félix. Es que no sé. No creo que quiera nada serio y aunque es muy linda es vaga y egoísta. Mira todo el tiempo que pasé con ella no hizo mas que mirarse al espejo como que el mundo entero giraba a su alrededor. Nunca me preguntó si tenía sed, hambre ni qué madre. Tú sabes como es Nadine contigo que te atiende como si fueras el rey de Roma. Yo quisiera una mujer así más sencilla y dedicada, dice Chris. ¿Al menos esta buena en la cama o no? pregunta Félix. Eso sí es atrevida y apasionada pero eso no me llena. Después de unas horas me aburrí y quería irme. No sé es algo raro. Aquí algunas chicas son muy vacías. No sé, te envidio. Es que Nadine ya ves como es en la cocina. Se trepa el moñito ese que se hace y te atiende con tanta dedicación y amor. Eso es lo qué yo quiero en una mujer. Todo no puede ser el espejo, dice Chris. Pues no te preocupes que esa chica no se va de aquí a donde lo tiene todo. Tú cuídate y pásala bien, dice Félix. Yo a lo mejor me busque una jibarita de campo, dice Chris colgando y todavía pensando en los ojos tristes de Carmen y en el lunar cerca de su hermosa boca.

Carmen y Sasha

Ay no sé, me molesta que se crea que yo le voy a cocinar o que lo voy atender como una sirvienta. Eso es lo menos que me gusta de los hombres Latinos. Son todos unos mamados, dice Sasha. No es eso Sasha es que a cualquier hombre le gusta que una mujer lo atienda. Eso es de parte en parte. Lo qué te pasa a ti es que estás acostumbrada a citas de amor y luego, adiós, te veo quizás algún día, dice Carmen. Pues así es aquí. Es que es un jíbaro. Mira me mencionó lo de irme con él a la isla. Me asusta que se crea que ya estamos envueltos en una relación seria, dice Sasha. Me extraña mucho que no te guste, dice Carmen. No es eso, Carmen, es que a mí me gusta salir con diferentes chicos a diferentes lugares y gozar de la vida. Mira Chris será bien guapote y todo lo qué quieras pero no le gusta salir mucho. Dice que el gentío lo molesta y odia que le pidan por su autografía. A mí me encanta que me miren y me vean con él pero a él no. Es un aburrido, dice Sasha. Qué pena yo pensé que todo te iba bien, dice Carmen.

Ay Carmen voy a llamar a Esteban. Lo llevo en el pensamiento desde que lo conocí. ¿Sabes lo qué a mí gusta mucho? Me gusta seducirlos. Esa primera vez eso es lo bueno. Después se ponen todos aburridos, dice Sasha. Carmen traga gordo. Ojalá no te arrepientas. Un hombre bueno no es tan fácil de conseguir, dice Carmen.

Irene y Ernesto

Mira que lindo lo qué te compré. ¿Te gusta? él le pregunta. Irene no responde. Estaba mirando por la ventana. No se había bañado en varios días y sus cabellos estaban enredados. ¿Irene nos bañamos juntos? él le pregunta. Ella no responde. Te puedes poner el vestido que te compré y nos vamos al cine, él dice. Ella lo mira con una mirada lejana y vacía. Ernesto déjame en paz. Te la pasas haciéndome preguntas. Yo necesito descansar, ella dice volviendo a meterse a la cama. Él traga gordo y sale de la habitación.

Cuando la conoció, ella era hermosa y alegre aunque algunas veces hacia cosas muy extrañas y se escondía de todos. Él pensó que era normal y que podría hacerla feliz. Los padres de ella lo ayudaron a conquistarla ya que ella era bien jovencita. Se casaron y luego poco a poco él fue notando algo en ella que lo sacudió. No quería salir de su habitación y a veces no quería ver la luz del día. Era siempre bien triste y él llegó a pensar que quizás ella amaba a otro hombre. Habló con los padres de Irene y ellos le contaron la verdad. Aquella verdad que él mismo temía fuera cierta. El horror de lo qué él había hecho al casarse con ella pero ya era demasiado tarde, la amaba.

La enfermera entra. Señor Aponte. ¿Cómo la ve esta mañana? pregunta la enfermera. No muy bien. Se levantó y volvió y se acostó. Tiene el pelo enredado y no se quiere bañar, él dice. Sí, lo sé pero tampoco se puede obligar. Es como una niña y la tenemos que tratar con mucha paciencia, dice la enfermera.

Ernesto llama a Eufemia por teléfono

Señora Eufemia creo que vamos a tener que internarla otra vez. No sale de su depresión y no sé qué más hacer por ella, dice Ernesto. Tranquilo, yo voy a pasar por ahí esta tarde a ver como hago para que ella acceda volver a la clínica. Sabes lo difícil que puede ser si la obligamos, ella dice. Esta bien, él dice sin poder evitar las lagrimas.

Esteban y Ralph

¿Has oído algo de Sasha? pregunta Esteban. Nada. A mí que se pasa con el pianista, dice Ralph. Tengo ganas de llamarla, dice Esteban. Pues hazlo, esa chica le gusta salir con varios hombres a la misma vez, dice Ralph. Me gusta mucho, dice Esteban. Lo sé pero ten cuidado ella no se toma a nadie en serio, dice Ralph. Necesito pareja si vamos al lago, dice Esteban. ¿Qué no conoces a nadie? le pregunta Ralph. Sí pero nadie interesante, dice Ernesto. ¿Pues mira sabes qué? La amiga de Sasha, Carmen es muy linda y no creo que tenga novio, dice Ralph. Yo no la conozco, dice Esteban. Yo los presento. Eso no tiene nada que ver. Además no vamos en parejas si no en un grupo y ahí la conoces, dice Ralph. Está bien, dice Esteban.

Lake Placid

Chris, Félix y Nadine se encuentran todos en el auto de Félix. Oye párate por ahí que me estoy meando, dice Nadine. Espérate un momento eso parece que esta cerrado, dice Félix. Pues me voy detrás de ese árbol, dice Nadine. Chris ríe. Avanza que se mea encima, ríe Chris. Ay sí ay... ay... se me sale, dice Nadine. Todos ríen.

Ellos llegan al lago y Félix estaciona. Ay que lejos es, dice Nadine. Sí, pero que bello es, dice Chris mirando a su alrededor. Ay que falta me hace el campo, él dice suspirando hondo.

Sentados en una banca se encontraban Esteban, Ralph, Peter, Sasha y Carmen. Ahí esta el pianista. Si se desviste me lo como vivo, dice Ralph. ¿Qué dices? pregunta Peter. Ay es que tengo hambre, dice Ralph disimuladamente.

Félix, Nadine y Chris se acercan al grupo

Que viaje largo, dice Nadine. ¿Qué trajeron de comer? pregunta Ralph. De todo un poco, contesta Nadine. Pues yo traje hasta el fregadero, dice Ralph.

Chris se acerca a Carmen que estaba leyendo un libro. Se sienta junto a ella. ¿Te vas a quedar ahí solita leyendo? él pregunta. Ella lo mira asombrada. Es que no tengo pareja, ella dice entristecida. Pues ahora sí, él dice tomándola de la mano. ¿Qué haces? ella pregunta. Vamos a caminar por ahí un ratito, él dice. Ella mira hacia atrás a donde Sasha la estaba mirando molesta.

Ay Chris no quiero problemas con Sasha, ella dice. Carmen yo quiero estar contigo, él dice. ¿Como? ella pregunta nerviosa. Él la lleva al lago y meten los pies en el agua. Había poca gente ya que era temprano en la mañana. Carmen no sé lo qué me pasa contigo pero no puedo quitarte de mi pensamiento, él dice. Ella cambia su vista deprisa. Lo qué te pasa es que quieres darle celos a Sasha, ella dice. Ya sé que no me vas a creer pero dame una oportunidad, él dice.

Siguen caminando de manos. Él la mira de re-ojo. Nunca le habían gustado las mujeres que se teñían el pelo o que tenían el pelo corto pero algo en ella lo atraía mucho. Tenía un cuerpo muy lindo. Unos senos paraditos no muy grandes y una cintura bien pequeña. Tenía un trasero bien fuerte y grande y unas piernas largas y sensuales. Sus ojos eran grandes, negros y tristes pero un poco achinados. Su boca era pequeña con un hermoso lunar cerca de unos labios grandes y gruesos. Él la llevó tras un árbol. ¿Me das un beso? él le pregunta. Ay no, vamos a volver, ella dice temerosa. Él la atrae de la cintura y la besa en la boca. Me encanta tu boca, él dice. Ella se asusta, lo mira incierta. Él la vuelve a besar chupándole la lengua y lleva su mano a las nalgas de Carmen apretándola hacia él. Chris, por favor, ella dice. Perdona no sé lo qué me pasa contigo, él dice.

Al regresar, Sasha estaba sentada en la falda de Esteban charlando alegremente. Se había cambiado y lucía un bikini atrevido. Esteban estaba obviamente excitado y moviendo sus piernas de un lado al otro para sentirla.

Chris los mira y saca un termo de café y le sirvió café a Carmen y se sentó junto a ella. Me dice Sasha que no tienes novio, él dice. No, ella dice bajando la cabeza. Ella me los quita todos, ella dice. Es solo porque es ligera pero cuando un hombre está buscando una mujer linda y seria es a ti a quien van a buscar, él dice. Ella lo mira y sonríe. Él se paraliza. Que raro, tienes un solo hoyuelo y una sonrisa de medio lado. Qué belleza, él dice. Ella vuelve a sonreír. Tú tienes dos hoyuelos y bien hondos, ella dice. ¿Quieres tocarlos? él le pregunta. Sí, ella dice en voz baja. Él acerca su rostro y ella lleva su dedo a los hoyuelos. Que hondos son, ella dice. De niño todas las viejas querían tocarlos, él ríe. Yo conocí una chica hacen muchos años que tenía tres hoyuelos. Sí, así mismo dos en el lado derecho y uno en el izquierdo, él dice sonriendo. Mi hermana tiene tres y todos en la familia pensamos que ella me robó uno, ella dice sonriendo. ¿De veras? Eso es un poco raro. Siempre se ven dos, él dice. Yo te puedo prestar uno pero me lo tienes que devolver de madrugada, él dice. Ella se pone nerviosa. ¿Sabes lo qué me encanta de ti? Tu rostro a lo natural, él dice. Es que no tuve tiempo de maquillarme, ella dice nerviosa. Él sonríe.

Ellos miran hacia el banco a donde Sasha y Esteban estaban sentados y él tenía su mano metida por detrás del bikini de Sasha. Carmen mira a Chris nerviosa y él ríe. Luego ambos ríen a carcajadas. Qué descaro, él ríe. Óyeme no te me quites esa camisa que hay como veinte borrachos rodeándonos, él dice. ¿Quieres comer? ella pregunta dulcemente. ¿Comer? ¿Comer qué? él le pregunta riendo. Ella se avergüenza. Ay perdona es que no puedo creer lo qué esta pasando ahí, él dice riendo. Ella se levanta y le sirve de comer y se sirve y se sientan a comer juntos. Que rico esta esto, él dice comiendo con gusto. ¿Te vas a meter al río? No, él ríe pero vamos a tener que empujar a Esteban y a Sasha al río de cabeza, él ríe. Baja la voz. Ay qué vergüenza, ella dice en voz baja. Él ríe. Tengo mal de risa, él dice riendo.

Después de unas horas, Félix, Nadine, Chris y Carmen se prepararon para regresar a la ciudad. Chris se sentó atrás con Carmen y ella recostó su cabeza en su hombro. Félix los mira por el espejo. Dios mío, esta mujer es la mujer de mi vida, piensa Chris besando a Carmen en la frente.

Unos Días Después

Eufemia y Carmen por teléfono

Hija me temo que vamos a tener que internar a tu hermana de nuevo. No se quiere levantar de la cama y Ernesto esta desesperado, dice Eufemia. Mamá yo voy a pasar por allá esta tarde a ver si puedo hablar con ella. En esa clínica la drogan y la pobre no sabe ni quien es. La medicación la hunde mas en su depresión, dice Carmen. ¿Pues qué vamos hacer? pregunta Eufemia nerviosa. Si tu padre estuviera vivo esto no estuviera pasando. Él sabría qué hacer, dice Eufemia. Mamá, papá se culpó de todo pero tú bien sabes que él también la mimaba demasiado y quería someterla a sus reglas antiguas, dice Carmen. Dios me esta castigando por haberle quitado el marido aquella pobre mujer, dice Eufemia. Ay por Dios. Ahora no te vayas tú a echar la culpa. Irene nació enferma, mamá. Nadie tiene la culpa de su enfermedad, dice Carmen.

La Universidad

La presentación de Música

El Auditorio

Los alumnos entran y toman asientos todos charlando alegremente. Muchas de las chicas estaban excitadas conversado sobre el pianista y lo guapo que era.

Carmen toma asiento con su clase de música al frente. Sasha entra un poco después con un grupo de estudiantes y toman asientos detrás de Carmen.

Oye Carmen déjame sentarme ahí, dice Sasha. No, lo siento pero el profe nos quiere al frente ya que tenemos que tomar notas, dice Carmen un poco molesta. Mira ese chico, es nuevo. Que bueno esta, dice Sasha. Carmen mira al nuevo estudiante. Era un muchacho alto y delgado de ojos azules.

Chris entra y toma asiento al piano y todos se levantan de sus asientos y aplauden. Él se levanta y saluda con un gesto de su cabeza. Gracias, él dice. Uno de los profesores de música conversa con el grupo sobre la vida de Chris y sus logros.

Cristóbal Córdoba nació aquí mismo, en Brooklyn. En una casa vieja y en un vecindario pobre. Cuando su familia se mudó a ese edificio se encontraron con un piano en la sala. El cual no entraba ni salía por la puerta principal. Obviamente lo subieron por las ventanas. Sus padres decidieron dejar el piano en su sitio. Era un piano viejo. Lo cubrieron y postraron fotos de la familia sobre el piano. Años después nació Cristóbal. Era el primer hijo y el único hijo de los Córdoba. No le gustaban los juguetes como los demás chicos y era soberbio, ríe el profesor. Los estudiantes también ríen. A la edad de tres años, Cristóbal comenzó a meter la mano por debajo del tapete que cubría el piano y lo comenzó a tocar. Se pasaba las horas debajo del tapete. Fue entonces que sus padres decidieron renovar el piano y así lo hicieron. Entonces comenzó lo bueno. Cristóbal, el pianista, como lo llamamos aquí, comenzó a ensayar con un tutor de piano a la edad de cinco años y el tutor comenzó a notar que Cristóbal tenía no solo un talento para tocar el piano, si no también para leer la música y un celebro que lo capta todo como una cámara, dice el profesor sonriente y señalando hacia Chris, dice...

Con ustedes, hoy...

El Pianista, dice el profesor tomando asiento. Todos se levantaron de sus asientos aplaudir. Había fotógrafos y reporteros sentados en el piso tomando fotos y videos.

Chris se levantó y se dirigió a los estudiantes. No va mucho me contrató una muchacha ciega y me pidió que le enseñara una composición de Mozart. Él sonríe, se la dedico a ella. Esta es Violín Concerto No. 3, él dice sentándose al piano y tocando el Concerto.

El silencio se podía tocar en el salón y los estudiantes estaban totalmente concentrados en la música y cuando terminó, no hubo estudiante que no se levantara aplaudir con fervor.

Gracias, dice Chris. Les quiero tocar una composición mía. La compuse a la edad de dieciséis años para mi primera novia, mi primer amor. Se llama... Irene, él dice volviendo a sentarse frente al piano.

La composición era muy triste y muchas de las estudiantes comenzaron a sollozar en silencio. Carmen mira hacia atrás y Sasha también estaba triste.

¿Cómo no amarlo? Es casi imposible no hacerlo, piensa Carmen tristemente. Vuelve a mirar hacia atrás pero ahora Sasha estaba ocupada coqueteándole al nuevo estudiante. Carmen suspira hondo.

Después de la presentación...

Chris notó que Sasha estaba ocupada con unos alumnos. Carmen se acercó a él. Chris, ella dice. Hola Carmen, él dice mirándola fijamente a los ojos. ¿A quién se me parece? él vuelve a pensar. Eres un genio y eres muy sensible, ella le dice pero había mucha gente alrededor de Chris y él hizo por darle su mano pero otras chicas se metieron en el medio. Buena suerte, dice Carmen saliendo del salón. Él la ve partir. ¿Qué rayos me pasa con Carmen? él se pregunta aturdido.

Sasha se acerca con un muchacho. Hola Chris, ella dice coquetamente. Hola, él dice mirando el muchacho a su lado. Llámame, ella dice. Todas las chicas se voltearon a verla. Chris se molestó. A Sasha le gustaba la atención de todos. Era orgullosa y presumida. Ella salió del salón con el chico y después de un rato, él salió de la universidad.

Marca por teléfono. ¿Carmen? él pregunta. ¿Sí? ¿Quién es? ella pregunta. Es Chris, él dice. Hola, ella dice. Perdona quise acercarte a mi pero no pude, él dice. No te preocupes solo quería decirte que eres un genio y que eres muy sensible. Me hiciste llorar, ella dice. Gracias. ¿Oye Carmen, estas segura que no te había conocido antes? ¿Quizás en Puerto Rico? él pregunta. No lo creo, Chris, yo estudié en escuela católica, ella dice. Me pareces conocida, él dice. ¿Vistes a Sasha? ella pregunta. Sí, pero estaba con un chico, él dice caminando hacia su auto. ¿Qué estas haciendo? él pregunta. Nada voy camino a mi casa, ella dice. ¿Pues oye quieres ir a comer? él le pregunta. ¿Yo? ella contesta. ¿Sí, por qué no? él pregunta. No sé, Sasha es muy celosa y fastidiosa, dice Carmen. Ella y yo no tenemos nada serio. Anda, no me gusta comer solo y estoy hambriento, él dice. Después de unos minutos de silencio. Está bien. ¿Adonde? ella pregunta.

Sasha y Esteban por teléfono

No me digas ya que te olvidaste de mí, dice Sasha. No claro que no pero no me habías llamado y pensé pues, no sé, él dice. Pues ahora te estoy llamando y me gustaría verte, dice Sasha. ¿De veras? él pregunta contento. Sí, ella contesta.

Chris y Carmen en un restaurante

Ay Carmen qué hambre tengo, dice Chris mirando la tarjeta del menú. Yo también. Ay mira Chris tienen arroz con pollo, dice Carmen. ¿Donde tú ves eso? él pregunta. Mira, ella dice mostrándole. Ay yo quiero arroz con pollo, tostones y ensalada, él dice. Yo también, ella dice. Él ordena. ¿Oye Carmen de veras no tienes novio? él pregunta. No. ¿Quien rayos me va a mirar a mí cuando vivo con Sasha? ella pregunta. No debes pensar así. Sasha es muy linda pero tú también lo eres, él dice. No. Me recorté el pelo y me lo pinté rubio y nada, ella dice. ¿De qué color es tu pelo? él pregunta. Negro como la noche, ella contesta. ¿De veras? él pregunta. Sí, lo tenía bien largo pero me parecía tanto a mi hermana que nos confundían ya que somos gemelas pero no idénticas, ella dice. Él traga gordo. ¿Eres gemela? él pregunta. Sí, pensé que Sasha te lo hubiera comentado, ella dice. Pues me dijo que tenías una hermana enferma pero nada mas, él dice.

El mesero les sirve y ellos comen con gusto. Ay dame tostones y yo te doy maduros, dice Carmen. Él ríe. Nos están mirando, él ríe. Pensaran que somos unos jíbaros cruditos y acabados de bajar del bote, él ríe. ¿Pues sabes? A mí que me llamen lo qué quieran, me encanta ser latina y jíbara también, ella dice. Él deja por un momento de reírse y la vuelve a mirar fijamente. ¿Y como esta tu hermana? él pregunta. Esta internada de nuevo. La pobre sufre de depresión, dice Carmen. ¿Desde cuando? él pregunta. Desde muy niña. Solo que nadie sabía que estaba enferma hasta que llegamos a Nueva York y una maestra habló con papá. Le hicieron exámenes y le recetaron medicación. Por unos años estaba bien y conoció a su marido, Ernesto, pero después de casada volvió a deprimirse e intentó contra su vida varias veces. Nada la hace feliz. Se le apagó la luz de sus ojos y... dice Carmen incomoda. No te pongas triste, dice Chris.

Ella no me hablaba de sus cosas personales. La verdad es que no le hablaba a nadie pero cuando nos vinimos a Nueva York fue por algo que ella hizo. Mi padre estaba furioso. Él era locura con ella y como era enfermiza pues la mimaban mucho, dice Carmen. Yo soy único hijo pero me hubiese gustado tener un hermano o una hermana, él dice comiendo. Oye Chris, te comiste hasta el plato, dice Carmen. Él ríe a carcajadas. ¿Cómo haces para no engordar? ella pregunta. Nada, él contesta. Ay por Dios. Vamos a pedir postre, ella dice mirando el menú. Él ríe. Nos van a botar de aquí, él ríe. Yo les digo que tú eres quien se esta comiendo hasta el mantel de la mesa, ella dice riendo. Él ríe a carcajadas.

Félix y Nadine

¿Oye Félix y esa ropa? Ella pregunta recogiendo el apartamento. Es de Chris, él dice. Pues también se la llevo a la tintorería, ella dice. Mira deja eso que yo lo llevo mas tarde. Ya has hecho bastante. Ay mira como llenaste la nevera. Que rico, él dice tomando una cerveza. Ay Félix estoy loca por irme a Puerto Rico. ¿Has pensado lo qué yo vaya hacer? Yo quiero ayudarlos con lo del club, ella dice. Sí mi amor claro que sí. Ya veremos pero tú estas incluida en todo. Además vas a ser mi esposa, él dice. Ella lo mira incierta. ¿Que? ella le pregunta. Vas a serr mi esposa, él dice encendiendo la televisión. ¿Félix? ella pregunta. ¿Qué fue? él pregunta. Ella corre hacia él llorando. ¿Mujer qué fue? él pregunta asustado. ¿Voy hacer tu esposa? ella le pregunta. Sí, mi amor. ¿Qué crees? Claro que sí, él dice dulcemente. Óyeme chiquita pero no llores, él dice abrazándola. Que romántico eres. Ni me preguntaste, ella dice. Si yo soy un jíbaro, él dice besándola. Sí, pero eres mi jíbaro y yo te adoro, ella dice besándolo

El Apartamento de Esteban

Esteban y Sasha

¿Desde cuando tocas el saxo? ella pregunta. Desde los diez años, él contesta. ¿Cómo comenzaste? ella le pregunta. En la escuela publica, clase de música, él contesta. ¿Y tú? él pregunta. El piano fue obligación ya que me lo metieron hasta por los ojos pero a mí me gustaba la guitarra, ella dice. Hoy Chris hizo una presentación en la universidad muy linda, ella dice. ¿Tú y él tienen algo? él pregunta. Amistad y pues yo le gusto pero es un poco aburrido, ella dice. Él traga gordo. ¿Qué te gusta hacer? él pregunta. Bailar, me encanta salir de noche a bailar, a las barras, a gozar, a ver gente, ella dice. Él la mira de arriba abajo. Pues vamos a comenzar, él dice. ¿A comenzar? ella pregunta. Sí, esta noche, vamos a bailar hasta la madrugada, él dice. Ay si vamos a emborracharnos, dice Sasha contenta.

Esa Noche...

Chris llama a Sasha por teléfono. ¿Oye linda qué haces? él pregunta. Voy a salir a bailar, ella contesta. ¿De veras? ¿Con quien? él pregunta. Con Esteban, ella contesta. Que bien, él dice molesto. Bueno que la pases bien, él dice colgando. Ella vuelve a llamarlo. ¿Sí? él pregunta. Si quieres puedo ir a verte pero tarde en la noche, ella dice. No te molestes, para sexo llamo a una puta, él dice colgando.

¡Mierda! él dice molesto tomando su abrigo y saliendo del apartamento. Se mete a su auto y arranca.

Poco después estaciona frente al edificio de Sasha y sale del auto y entra al edificio.

Toca a la puerta y Sasha contesta. ¿Qué haces aquí? ella pregunta. Vengo a visitar, él dice. Te dije que voy a salir, ella dice molesta. No vine a verte a ti, él dice. ¿Que? ella pregunta permitiéndole paso.

¿Se encuentra Carmen? él pregunta. Sí, ella contesta.

Oye Carmen, Chris esta aquí y quiere verte, dice Sasha mirándola de arriba abajo. Carmen estaba en pijamas. ¿A mí? ella pregunta. Sí, contesta Sasha. Carmen sale a la sala. Estaba sin maquillaje, en pijamas y descalza.

Hola, ella dice. Hola, él dice entregándole un ramo de rosas. Carmen se pone nerviosa.

Esteban sale de la habitación de Sasha y saluda. Hola, él dice. ¿Hola Esteban como estas? pregunta Chris. ¿Muy bien y tú? él contesta tomando asiento en el sofá. ¿Quieres una cerveza? pregunta Carmen. No, lo qué quiero es que te cambies de ropa. Estas casi desnuda, él dice molesto. Ella lo mira asombrada y obedece y entra a su habitación. Poco después vuelve a salir y le lleva una cerveza a Chris. Gracias, él dice.

Sasha sale y Esteban se despide. Que gocen, dice Chris. No te preocupes ella es así, dice Carmen. Yo no vine por ella, él dice. Carmen baja su cabeza. Yo sé que la llamaste hace media hora, dice Carmen. Él se incomoda. ¿Cómo vas a caminar en pijamas por la casa cuando Sasha tiene un hombre de visita? él pregunta. Ella se puso nerviosa. No se puede ver nada por los pijamas, ella dice. Pues yo te vi los pezones y el ombligo, él dice seriamente.

Después de unos minutos él dice, la llamé porque estaba caliente y ella es fácil, él dice, pero no quiero nada en serio con ella, él dice. Me hubieses dicho que venías ya que ahora se me va hacer difícil vivir con ella, ella dice tristemente. Eso tiene remedio, te vienes a vivir conmigo, él dice sonriendo. No bromees. Esto es serio, ella dice. Vamos al cine, él dice. ¿Sí? ella pegunta. Sí, él contesta. Ella corre a su habitación por su bolsa y salen del apartamento. Él ríe. Pareces una niñita, él dice mirándola fijamente al rostro y de repente se paraliza. La mira de nuevo nervioso. Que boca linda y ese lunar, él piensa. ¿Qué te pasa? ella pregunta. Eres bien chinita, él dice. Ay no me asustes. ¿Estoy fea? ella pregunta nerviosa. No, pero ay Carmen. Te pareces mucho a..., él traga gordo y se queda pensativo. No podía decirle que se parecía a una de sus novias. Eso sería una imprudencia. No me hagas caso, él dice tomándola de la mano.

Sasha y Esteban: Un Club Nocturno

¿Te molestó que él fuera a ver a Carmen? pregunta Esteban. Él me fue a ver a mí, dice Sasha. Pues no lo parecía. Ni te miró siquiera, dice Esteban. Está celoso, dice Sasha. Has tomado mucho, dice Esteban. Vamos a un hotel, ella dice. Como tú quieras, él dice.

Una vez en el hotel, Sasha comienza a vomitar. Ya te dije que estabas borracha, él dice. Él la desviste y la mete bajo la ducha fría. Lo más que odio en una mujer es que sea una borracha, él dice. No seas estúpido, ella dice rabiosa. De ahí no sales hasta que se te pase la borrachera, él dice. De pronto ella se desmaya y él logra tomarla en sus brazos y la lleva a la cama. La mira de arriba abajo. Qué desperdicio, él dice arropándola. Se sienta en la cama pensativo. No en balde el pianista no quiere nada con ella, él piensa encendiendo la televisión.

Chris y Carmen

¿Ay no, te comiste todos los chocolates? ella pregunta. No si tú los escondiste en tu bolsa, él ríe. No lo creo, ella busca en su bolsa. Ay Chris te los comiste todos, ella dice. Él ríe. Ven, vamos a ir a comer algo. Qué hambre, él dice. Ay no puedo creer que tengas hambre, ella dice siguiéndolo.

¿Sabes cocinar? él pregunta. Claro que sí, ella contesta. ¿Sí, pero comida criolla? él pregunta. Pues claro que sí, ella contesta. Es que tengo muchas ganas de comer arroz con gandules y pernil, él dice. Déjame saber cuando y te lo preparo rapidito, ella dice. ¿De veras? él pregunta. Sí, sin mentiras, ella dice. ¿De veras que no tienes novio? él pregunta. No, ya ves lo qué parezco y sin maquillaje olvídalo, ella dice. Él ríe. Ven acá, él le dice atrayéndola hacia él de la cintura y besándola en la boca. Ella suspira hondo. Chris, ella dice... no juegues conmigo. No estoy jugando contigo, él dice volviéndola a besar. Le quieres dar celos a Sasha, ella dice. No es cierto, él dice soltándola. Mejor me voy a mi casa, ella dice tristemente. Él traga gordo. Yo te llevo, él dice.

Una vez en el apartamento

Carmen, no estoy jugando contigo pero no sé como hacer para que me creas. Yo siempre quise una mujer como tú no como Sasha. Me encanta estar contigo y me divierto mucho y no quiero perderte, él dice tristemente. Ella baja su cabeza. Tú eres un sueño inalcanzable, ella dice sin mirarlo. Él le toma la mano y la lleva a su pecho. Aquí estoy, alcánzame, él dice dulcemente. Ella lo mira a los ojos y no pudo evitar sus lágrimas. Ay no, él dice abrazándola fuertemente. No llores, él dice besándola en la frente. ¿Te veo mañana? él pregunta. Adiós, ella dice cerrando la puerta. ¿Qué estaba pasando aquí? ¿Como puede el pianista fijarse en ella? Dios mío están jugando conmigo, ella piensa tristemente.

Chris en su auto

¿Qué me pasa con Carmen? Es tan dulce y sincera. Su manera tímida de mirarme hasta cuando iba a buscar a Sasha. ¿Qué me atrae tanto a ella? Me gusta mucho. Me siento feliz con ella, él piensa.

Ernesto

Mira por la ventanilla de la puerta de la habitación de Irene. Ella estaba conversando con alguien pero él no veía a nadie. Ella se aguantaba la cabeza con ambas manos y conversaba. Él vuelve a mirar pero no había nadie.

Una enfermera lo saluda. Hola, él dice. ¿Oiga señorita, ella es mi esposa puedo entrar? él pregunta. No señor, esta prohibida la visita hasta que tome efecto el calmante, ella dice. ¿Hay alguien adentro con ella? él pregunta. No señor se ha pasado así todo el día, ella dice. Él no pudo evitar sus lágrimas. Los cabellos largos y negros de Irene le llegaban a su cintura. La habían bañado pero ella se halaba el pelo arrancándoselo de la cabeza y lo tiraba al suelo.

Dios mío Santo no puedo verla sufrir más. Ayúdame, él piensa.

Días Después...

Chris y Félix

Ya hablé con papá y esta buscando local para el club. Ya tiene la licencia y otros documentos necesarios. Vamos a tener que firmar también, dice Feliz. Cuando quieras, dice Chris. ¿Oye, qué ha pasado entre tú y Sasha? pregunta Félix. Pues eso se quedó en nada. Por ahí anda con Esteban y por cierto yo salí una vez con Carmen, él dice. ¿Carmen Irene? él pregunta. ¿Carmen qué? pregunta Chris. Carmen Irene, así se llama la chica, dice Félix. No lo sabía, dice Chris. Pues sí, Carmen Irene Saldivar, dice Félix. Chris se sienta en el sofá pensativo.

Félix, ya estoy terminando con los estudios de la maestría y quiero volver a Puerto Rico, dice Chris. Pues vete. Yo estoy esperando a Nadine y no soy tan inteligente como tú. No he terminado, dice Félix. No sé por qué pero tengo un mal presentimiento, ansiedad. No sé lo qué sea, dice Chris.

Carmen y Sasha

A mi no me importa que él salga contigo pero me extraña mucho y sé que lo hace para darme celos, dice Sasha. Sí, eso tiene que ser, dice Carmen mirándola de re-ojo. Pues a mí me gusta mucho Esteban es muy alegre y divertido, dice Sasha. Entonces no te debe molestar lo qué haga Chris, dice Carmen. Pues me gusta también, dice Sasha.

El teléfono suena y Carmen contesta. ¿Sí? ella pregunta. ¿Carmen? pregunta Eufemia. ¿Sí, mamá soy yo, qué pasa? ella pregunta. Carmen, tu hermana se esta muriendo, dice Eufemia entre sollozos. Ay mamá ya voy para allá, dice Carmen nerviosa colgando el teléfono.

¿Qué fue? pregunta Sasha. Mi hermana se esta muriendo, llora Carmen. Ay lo siento mucho, dice Sasha. Me voy a la clínica. Este es él numero, dice Carmen corriendo hacia fuera.

Poco después el teléfono suena y Sasha lo contesta. ¿Se encuentra Carmen? pregunta Chris. Pues acaba de salir deprisa, dice Sasha. Su celular esta apagado, él dice. Pues, ella salió a la clínica. Irene del Carmen se esta muriendo, dice Sasha. ¿Irene qué? él pregunta alterado. Irene del Carmen, la hermana de Carmen, dice Sasha un poco molesta. Él traga gordo. Dame la dirección de la clínica, dice Chris casi gritando por el teléfono. Oye cálmate, esta bien, ella dice.

La clínica

Yo soy Cristóbal Córdoba y quiero ver a Irene del Carmen Saldivar, dice Chris. Oye muchacho. ¿Quién eres tú? pregunta Esteban. Yo conocí a Irene en Puerto Rico cuando éramos jovencitos y acabo de enterarme que esta aquí, él dice. Pues yo soy su marido, dice Esteban. Mucho gusto, dice Chris extendiéndole su mano. Yo fui su primer novio y..., dice Chris sin poder evitar sus lágrimas. Mira muchacho ella ha sufrido mucho. No sé si lo sabías pero ella nació enferma. Tiene esquizofrenia desde muy temprana edad, dice Esteban. Yo no lo sabía pero sí sabía que tenía algunos problemas. Hacia algunas cosas raras, dice Chris. Ven, dice Esteban. Ambos entran a la habitación y toman asiento. Deja que Carmen se despida, dice Esteban.

Carmen e Irene

Irene no puedes querer morirte, hermana. Yo te doy mi vida, dice Carmen entre sollozos.

Carmen, yo no pertenezco a este mundo. Alguien me esta esperando al otro lado y me tortura, dice Irene. Déjame ir. Cuando nací íbamos a morir las dos juntas. Yo debí haber muerto entonces. Solo he sido feliz una vez en mi vida. Nunca te lo he contado porque era un secreto muy intimo, dice Irene.

Yo conocí a un muchacho en Puerto Rico y lo amé mucho. Fue mi primera ilusión y mi primer amor. Yo jamás lo he podido olvidar pero él no sabía que yo estaba enferma. Quiero que lo busques y quiero... quiero que tomes mi puesto en el mundo. Que seas feliz. Carmen, júrame que lo vas a buscar. Que le vas a decir que lo quise toda mi vida. Carmen... júramelo, llora Irene.

Chris se acerca a la cama y se arrodilla. Irene, aquí estoy, él dice llorando.

Carmen lo mira incrédula. ¿Cristóbal? pregunta Irene. ¿Eres tú? ella pregunta. Sí mi amor, soy yo, él dice tomándole las manos en las suyas.

Cristóbal, no puedo dejar de escuchar el piano desde que me fui de tu lado. Me duele mucho la cabeza y las voces... hay muchas voces que me hablan todas a la misma vez. Cristóbal, yo no quiero seguir viviendo, ella dice. Él la besa tiernamente en los labios y la abraza fuertemente. Lo siento mucho, mi amor. Yo no he podido olvidarte y quiero que sepas que siempre te llevaré aquí en mi alma, él dice entre sollozos. Cristóbal, Carmen es mi hermana gemela. Yo vivo en ella, dice Irene suspirando hondo y cerrando sus ojos. Chris toma la mano de Irene y la lleva a su rostro pero la mano cae sin vida a la cama.

¡IRENE! grita Chris desesperado. ¡IRENE!

La enfermera entra con el doctor. Después de unos minutos. El doctor los saca a todos de la habitación y Eufemia entra.

Lo siento mucho, dice el doctor.

Carmen se desmaya y Chris la levanta en sus brazos y la lleva a una camilla a donde una enfermera acudió a ella.

El llanto profundo de Eufemia llenó los pasillos de dolor y tristeza. Ernesto estaba inconsolable y un medico lo estaba atendiendo.

Chris mira a su alrededor. ¿Cómo me pasa esto Dios mío? ¿A quién le hice daño para merecerme esto? ¡Ella era un ángel! ¿Como te la llevas? grita Chris desesperado.

Muchacho, dice Ernesto. No sufras. Ella no ha hecho más que querer quitarse la vida. Nunca fue feliz conmigo pero contigo sí lo fue. Ya ves lo qué dijo. Ella nunca me habló de ti pero fue un error de sus padres separarlos. Ella era muy sensible y eso la destrozó y la hundió más en su miseria, dice Ernesto. Yo la quise mucho. A veces ella me miraba con una mirada lejana y triste y no parecía estar en el presente pero yo no sabía que estaba sufriendo, dice Chris. Mira lo ultimo que ella quisiera ver es que tú estés sufriendo, dice Ernesto. ¿Se despidió de usted? pregunta Chris. Sí, muchas veces, él contesta tristemente. Lo siento mucho por usted, dice Chris. Yo ya no la podía ver sufrir más. Su padre murió hacen unos años atrás. Él se culpó por su enfermedad pero los doctores le dijeron que ella había nacido con un problema mental. Durante su desarrollo se enfermó con esquizofrenia. A mi nadie me dijo que estaba enferma cuando me casé con ella. Me mintieron, él dice con lágrimas en sus ojos. Me mintieron, él dice ahora alejándose. Chris lo ve partir.

Eufemia y Carmen estaban sollozando en la habitación de Irene y él esperó afuera. No en balde Carmen me tenía un parecido. Son gemelas. Dios mío ayúdame a seguir adelante. Esto es horroroso y pensar que pude haber estado con ella, a su lado en sus últimos días, piensa Chris.

Eufemia y Carmen salen de la habitación. Lo siento mucho, él dice abrazándolas. Que bueno que lograste hablar con ella, dice Eufemia. Sí, dice Chris tristemente. Yo no sabía que estaba aquí hasta hace poco, dice Chris mirando a Carmen a los ojos. El señor hace milagros y te mandó a buscar, dice Eufemia, para que ella muriera en paz.

Eh tenido un mal presentimiento todo el día, él dice. No sufras... nadie tiene la culpa de nada. Ella nació enferma y todos los que la llegamos a conocer hemos sido bendecidos por tanta belleza que llevaba en su alma, dice Eufemia. Chris no pudo evitar las lágrimas de nuevo y bajó su cabeza.

Eufemia salió del hospital con Carmen. ¡Carmen! llama Chris. Ella se voltea. Te voy a llamar, él dice. Adiós, ella dice tristemente saliendo con su madre.

Chris sale afuera y se mete a su auto pero no pudo conducir. Su dolor era muy grande. Sus lágrimas le empañaban la vista y él tuvo que esperar un tiempo antes de prender el auto.

El Apartamento de Félix y Chris

Chris entra agotado. Chris, Nadine te llevó la ropa a la tintorería, dice Félix saliendo a la sala. ¿Qué te pasó? ¿Hombre estas llorando? pregunta Félix.

Félix, se murió Irene del Carmen, él dice llorando. Félix lo abraza. ¿Pero cuando? pregunta Félix. Es la hermana gemela de Carmen Irene Saldivar, dice Chris. ¿Dios Santo esto no puede ser pero Saldivar? él pregunta. Sí, su padre era Torres por eso no me di cuenta. Que estúpido soy. No ves, desde que conocí a Carmen se me tenía un parecido alguien pero no estaba seguro, dice Chris. ¿De qué murió? pregunta Félix. Nació enferma mentalmente y se fue enloqueciendo. Cuando la conocí ella a veces hacia  cosas un poco raras pero yo estaba ciegamente enamorado, dice Chris. Llegué hablar con ella y fue muy triste, Félix. Nunca me olvidó y le estaba diciendo a Carmen que me buscara y que me hiciera feliz, él llora. Dios mío muchacho que triste todo esto, dice Félix. Eso no es todo. A mí ya me estaba gustando mucho Carmen. La pasamos muy bien. Es tan linda y simple como a mí me gustan las mujeres, él dice. La pobre, fue segunda cuando conocí a Sasha y ahora surge que también es segunda porque yo quise mucho a su hermana. Estaba muy triste, dice Chris. Mira hombre pero no seas tonto y no vayas a dejar de insistirle. Sería horrible perderla también, dice Félix. Me avergüenzo, imagínate de repente quiero estar con ella. Se va a creer que lo hago porque se parece a Irene, dice Chris. Lo siento mucho, Cristóbal. Tú te mereces toda la felicidad del mundo y yo me siento mal sintiendo tanta felicidad con Nadine, dice Félix.

No sé qué hacer. Estoy desesperado, dice Chris. Quizás debes darle tiempo, dice Félix. No puedo. Yo quiero ir al cementerio y quiero estar ahí para Carmen y su madre. Están solas, dice Chris. Yo voy contigo, dice Félix. Hazme un favor y llama a Carmen para que te de los datos, yo ni me atrevo llamar, dice Chris tristemente. No te preocupes que Nadine se encargará de todo. Sasha a lo mejor también vaya a ir, dice Félix. Esa loca anda con Esteban y me despreció por él por eso también Carmen esta dolida. La invité a salir después que Sasha me despreció pero es que Carmen siempre me gustó. Ahora sé por qué. Se parecía a Irene pero aun así nos llevamos muy bien, dice Chris. Sigue tratándola y hazla caer en realidad para que se de cuenta que es ella quien te interesa. No puedes darte por vencido sino siempre vas a tener esa espina en tu corazón, dice Félix.

El celular de Chris suena y él responde ansioso. ¿Chris? Sí, te escucho, él dice. Carmen, por Dios no llores porque no estoy cerca para abrazarte, él dice ahora también llorando. Félix se sienta junto a él entristecido. Mira mi amor si quieres voy para allá ahora mismo, dice Chris. Carmen háblame, por Dios, él dice suplicándole. ¿Por qué me pasó esto contigo? Eres de todas, menos mío, ella llora. Por Dios, Carmen escúchame. Mira te juro que si me das la oportunidad nunca te arrepentirás. Lo mío con Irene pasó hacen muchos años y con Sasha eso era solo sexo. Carmen, por Dios, dame una oportunidad, él dice suplicante. Necesito tiempo, ahora no puedo pensar bien, ella dice. Pero podemos pasar el tiempo que quieras... pero juntos, él dice. Te necesito tanto, ella llora. Ay mi amor no me digas eso, él dice llorando también. La van a incinerar mañana a las diez de la mañana y vamos a reunirnos en la casa de mamá. Ella lo quería así rápido, dice Carmen. Yo quiero estar presente, él dice. Sí, yo te envío un mensaje con toda la información. Mi mamá se quiere regresar a Puerto Rico y a lo mejor me vaya con ella. Yo no tengo nada aquí, ella dice. ¿De veras? él pregunta ansioso. Nos podemos ir todos juntos, él dice. Estoy muy cansada, ella dice. Sí, mi amor descansa y hablamos mañana, él dice colgando.

¿Ya ves? ¿Qué te dije? pregunta Félix. Van a incinerar el cuerpo mañana y me dice Carmen que ella y su mamá se van a Puerto Rico. La voy a enamorar y la voy hacer la mujer más feliz de la tierra, dice Chris entre sollozos. Así se habla, dice Félix echándole un brazo.

El Día Siguiente

La Casa Saldivar

Chris llega con Félix y Nadine. Sasha y Esteban y Ralph y Peter ya estaban sentados a la sala conversando. En una pared había una foto de las hermanas sonriendo. Ambas tenían sus cabellos negros largos y lacios. Chris no puedo evitar sus lágrimas. Eran bellas. Lo qué a una le faltaba, la otra lo tenía demás. Tenían la misma mirada triste y los mismos labios sensuales. Si no por los hoyuelos tenían la misma sonrisa. Ambas tenían un lunar castaño cerca de su boca. Cuando él vio a Carmen por primera vez creyó que era maquillaje pero no fue así, era natural y eran hermosas.

Carmen sale a la sala y él al verla se acerca y la abraza fuertemente besándola en la frente. Todos los miran entristecidos. Había algunas personas a las cuales él no conocía. Carmen lo toma de la mano y entran a la cocina. Él abraza a Eufemia. Muchacho que lindo volver a verte, ella dice entristecida. Igualmente, él dice. ¿Sabes que nos regresamos a Puerto Rico? ella pegunta. Sí, y de eso mismo quería hablarle. Yo también me regreso y nos podemos ir todos juntos, él dice. ¿De veras? ella le pregunta. Sí, yo tengo que ir por cosas de negocios pero no pienso volver y quiero apoyarlas con todo lo qué necesiten, él dice dulcemente. Dios te mandó, ella dice abrazándolo de nuevo.

¿Quieres comer algo? le pregunta Carmen dulcemente. No, pero me gustaría algo de tomar, él dice. Acabo de preparar café y chocolate, ella dice. Café, gracias, él dice. Él permanece en la cocina con ella. Carmen, ya sabes que entre Félix y yo vamos a montar un negocio, un club nocturno con restaurante y piano. Pues me gustaría mucho si nos ayudaras. Vamos a necesitar mucha ayuda. Nadine también se va. Ella y Félix se piensan casar pronto, él dice. Ella mantuvo silencio por unos minutos. El baja su cabeza nervioso.

Yo voy contigo pero no te vayas a comer todo en el restaurante, ella dice ahora sonriendo. Él traga gordo y por un instante quiso llorar. Ella nota sus lágrimas y lo abraza fuertemente.

Nadine entra a la cocina con Félix y abrazan a Carmen y a Eufemia. Nadine, dice Chris, Carmen se va con nosotros ayudarnos con el negocio, él dice contento. Ay Carmen que bueno porque yo sola no puedo con todo, dice Nadine. Pues nosotros nos vamos pronto, dice Chris. Sí y nosotros los seguimos en una semana. Es que tengo un examen más y ya termino, dice Nadine.

Félix conversa con Chris y Eufemia sobre el negocio mientras Nadine y Carmen atienden los invitados. Muchos de los invitados miraban las fotos y conversaban entre ellos.

Yo tengo mi casa en Mayagüez pero si el negocio es en San Juan pues que Carmen se quede contigo. No le voy a impedir a mi hija su felicidad, dice Eufemia. Gracias, dice Chris sorprendido. Félix lo mira a los ojos y sonríe dulcemente. Luego Eufemia se retira con unas mujeres a conversar.

Mírala, Félix, es perfecta, dice Chris. Sí la verdad que sí, dice Félix. Ay estoy loco por irme. Tengo que llamar a papá para que me prepare la habitación y nos vaya a buscar al aeropuerto. Llama a tu papá y dile que voy en camino. Ya sé que nos esta esperando para las firmas. Ay que ansioso estoy de comenzar el negocio, dice Chris. Ese viejo esta desesperado por comenzar también. Ya tiene la fornitura, lámparas y medio mundo para el decoro. Me gustaría un ambiente Africano y Caribeño, dice Chris. No te preocupes que papá se las sabe todas. Dice que quiere algo como El Club Tropicana en su tiempo de gloria en la Habana, dice Félix. Ay sí que lindo pero aquello ahora es un Cabaret, dice Chris.

Carmen conversa con Nadine y miran unas fotos de ella cuando niña con su hermana, Irene. Mira esta, dice Carmen. Ay por Dios que lindas, dice Nadine. Me pienso pintar el pelo negro para quitarme el rubio y dejármelo crecer así como en esa foto, natural, dice Carmen. Ay sí que bien te ves, dice Nadine.

Ellos se acercan a ellas. Mira Chris que linda esta foto, dice Nadine entregándole una foto a donde Irene y Carmen estaban en trajes de baño en la playa. Ambas con sus cabellos largos bailando en el aire. Lucían bikinis blancos y él no pudo evitar un suspiro. Eran casi idénticas pero Carmen era un poco más alta. Que hermosas, él piensa mirando a Carmen. Ella estaba conversando con Ralph y Peter. Él la mira de arriba abajo. Que ansiedad tenía de tenerla en sus brazos, de amarla, de mimarla y quererla por el resto de su vida. El destino había sido cruel, le había torcido el camino pero todo era con un solo propósito, el de encontrar a Carmen, la mujer de su vida. Él se acerca a ella y la toma de la cintura posesivamente. Ustedes hacen una linda pareja, dice Peter. Gracias, dice Carmen. ¿Ya saben que nos regresamos a Puerto Rico? pregunta Chris. Sí y espero hacerles la visita pronto a él club nocturno, dice Ralph.

Esteban y Sasha conversaban con Nadine y Félix. Los esperamos pronto en el club, dice Félix. Pues claro que sí, dice Esteban. Chris y Carmen se van pronto y nosotros nos vamos en unas semanas, dice Nadine. Como es la vida. Todavía no puedo creer que Chris e Irene del Carmen eran novios, dice Sasha. Pues sí, su primer amor. Él siempre hablaba de ella. Él es un hombre de una sola mujer. Cuando se enamora olvídalo que no mira a otra mujer para nada, dice Félix. Sasha traga gordo. Qué suerte la de Carmen, se van hacer ricos con ese negocio y mucha publicidad y gente famosa, ella piensa. Él siempre me andaba haciendo preguntas sobre Carmen y yo sentía celos, dice Sasha. Nadine la mira apenada. Tú no eres mujer para él. Lo siento mucho. Yo te quiero mucho pero no eres lo qué él busca en una mujer, dice Nadine. Quizás fue porque yo lo rechacé, dice Sasha. Ni lo pienses. No es cierto, dice Nadine en voz baja.

Después de unas horas todos partieron a sus casas. Chris permaneció con Eufemia y Carmen. Se sentaron a la mesa del comedor a comer y conversar. Mira hija yo me voy a Mayagüez y si tú quieres te puedes quedar con Cristóbal en San Juan así pueden resolver lo del negocio, dice Eufemia. ¿Te vas a ir a Mayagüez sola? pregunta Carmen. Sí ya sabes que yo me paso por allá y tengo muchas amistades, dice Eufemia. No va a estar sola, señora, se lo aseguro, dice Chris. Vamos a regar las cenizas en el mar en Puerto Rico. Así lo pidió Irene, dice Eufemia pensativa. Pues yo las dejo. Es tarde y deben estar cansadas, él dice levantándose de su asiento. Él las abraza y sale de la casa.

Carmen, él es un buen hombre. Yo no sé la historia completa pero parece que ese muchacho esta enamorado de ti. Es un tesoro ese hombre, piénsalo bien, hija, dice Eufemia entrando a su habitación.

Carmen recogió la sala y la cocina y después de un baño caliente se metió a la cama pensativa. Ella no iba a perderlo. No tanto porque Irene se lo había pedido pero porque ella ya lo quería desde el primer momento que lo vio entrar al restaurante durante la entrevista de tutor.

Carmen llama por celular

Estaba ahora mismo pensando en ti, dice Chris. ¿Qué haces? ella pregunta. Acabo de salir de la ducha. ¿Cómo cuando crees que sea posible partir a Puerto Rico? ella le pregunta. Por mi este finde, él dice. No, lo pregunto porque mamá se va mas tarde. Ella me dice que tiene que organizar la mudanza pero que yo me vaya contigo, dice Carmen. Pues a mí me encantaría ir contigo y luego podemos hacer los arreglos para recibir la mudanza de tu madre, él dice. Sí, eso pensé yo. ¿Cómo vamos hacer? ¿Adónde me quedo? ella pregunta. Te quedas conmigo, mi amor. Yo vivo con mi papá y es una casa bien grande con varias habitaciones, él dice. Está bien entonces vamos hacer las reservaciones y nos vamos este finde, ella dice. Ay Carmen, no te vas arrepentir nunca, él dice contento. Te hablo mañana, ella dice dulcemente.

Él se mete a la cama rendido. Que feliz voy a ser. Lo siento en lo más hondo de mi alma, él dice arropándose y quedándose dormido.

Ignacio y Suncho en un restaurante

Pues sí mira, Luis me llamó y me lo contó todo. Nadine se va a casar con Félix y se vienen a lo del negocio y mi hijo también se viene para acá con la hermana de Irene. Mira como son las cosas. Tanto que ese muchacho sufrió con ese amor imposible y va para allá a encontrarse con ella poco antes de morir, dice Suncho. Mira se me eriza la piel. Es una novela de Telemundo, dice Ignacio. Suncho lo mira de re-ojo. ¿Tú te pones a ver esas tonterías? pregunta Suncho. Yo no, pero todos los canales están llenos de viejas llorando y chismosas. ¿Qué se va hacer? pregunta Ignacio. Suncho ríe. A mi hijo Félix siempre les gustó sus primas y yo siempre tuve miedo pero por suerte se dio con Nadine y ella no es su prima. Secretos de familia, dice Ignacio sonriendo.

Fíjate como nos hemos quedado solos, dice Ignacio. Yo no, mira ayer fui a la casa de Lidia, la que trabaja en la bodega. Ella me invitó y pues yo fui y de repente la mujer sale en una bata bien sexy y se me sentó encima. No te cuento mucho porque me vas a echar bromas pero yo tenía las bolas hinchá y no sé por qué. A uno después de viejo le dan esos achaques. Pues yo me saqué un grito espantoso y me levanté y la mujer fue a caer al piso, ríe Suncho. Viejo baboso, ríe Ignacio. Lo mío también se fue al diablo. La vecina que va tiempo le estoy echando el ojo me tocó a la puerta anoche y yo ya la había visto cruzar la calle y me arreglé un poquito. Le abro la puerta y me dice que si le puedo regalar una taza de azúcar. Yo pues, tú sabes, la dejé entrar y fuimos juntos a la cocina y cuando abro la caja de azúcar, Suncho, se salieron como trescientas hormigas y fueron a tener a la taza. ¡Qué vergüenza! Yo le dije, lo único que tengo es azúcar negra, ríe Ignacio. Ay... me va dar un ataque al corazón, ríe Suncho a carcajadas.

Félix y Nadine

¿Vieja, qué me hiciste las camisas blancas? él pregunta. Las tengo en mi ropero. Oye Félix tú tienes un desastre de la madre en tu ropero, ella dice. Él ríe. Es que no he tenido tiempo, él dice riendo. Pues yo no te voy a poner esas camisas limpias y planchaditas en ese desastre de ropero, ella dice cocinando. Ay que rico huele eso, dice Félix. ¿Oye, tú sabes si Chris entró al apartamento anoche? pregunta Félix. Sí, bien tarde. Todavía está durmiendo, dice Nadine. Ya yo llamé a papá para que estén en alerta y lo recojan en el aeropuerto. Pero si ustedes viven cerca al aeropuerto, dice Nadine. Pues no tan cerca. Vivimos en Isla Verde pero no se puede ir a pie y los taxistas son unos pillos, dice Félix.

JFK Aeropuerto Internacional

Mujer avanza que vamos tarde, dice Chris entrando al aeropuerto. Carmen lo sigue casi corriendo atrás. Una vez registran su equipaje, él la toma de la mano y corren hacia a donde el avión de American Airlines estaba abordando pasajeros.

Ellos entran y toman asiento. Qué horror de trafico, dice Chris. Ay qué susto por poco nos deja el avión, dice Carmen.

Es que me has dejado mudo. Con tus cabellos negros no sabes como me gustan así. Me quedé como un imbécil, él dice. Me los voy a dejar crecer natural y pensé que era mejor pintármelos negros de una vez, ella dice. Me encantas y ese vestido me esta volviendo loco, él dice apasionado. Ella cambia su vista deprisa. Sasha le había contado que él era muy apasionado y muy macho. Ella lo había soñado. Había soñado que era ella en sus brazos en vez de Sasha pero jamás pensó que ese sueño se fuera hacer realidad, ella piensa.

Estoy ansioso por pisar tierra firme en mi Puerto Rico. No sé como se me ocurrió dejarlo, dice Chris. Ay sí que bueno al fin volver. Yo tampoco nunca quise dejarlo pero las circunstancias y era muy joven. A mí siempre me arrastraban a todas partes, ella dice. Pues ya no. Ahora vamos a vivir rodeados de belleza, él dice contento. Ay qué ganas de comer tamarindos, ella dice. Él ríe. Papá tiene una casa en el campo y quiero llevarte, te va a encantar. Mis abuelos vivieron allí toda su vida. Yo iba a menudo porque la tranquilidad es perfecta para escribir las composiciones de piano, él dice. Yo quiero ir a comer tamarindos, ella dice. Pues hay de todo un poco,  hasta cerezas, él dice. Ay se me hace la boca agua, ella dice. Él la mira de-ojo.

¿Como será hacer el amor con ella? ¿Será fría? Aunque no lo creo. Todavía me acuerdo como me miraba, apasionada, cuando yo iba de visita. Eso no se puede confundir... se siente. Es como una espina, como electricidad que nos hace responder, nos hace voltearnos a ver quien... nos esta pensando, él piensa.

Con la prisa no pude comer nada y ahora tengo hambre, él dice. Eah diablo aquí te mueres porque ya no nos dan a comer ni aire, ella dice. Él ríe. Deja a ver si nos dan maní, él dice. Pues no te vas a comer las mías, ella dice. No si yo le digo que a mi no me dieron, él dice riendo. No dormí nada anoche en solo pensar en la playa, las palmas, las montañas. No sabes como adoro a mi isla, él dice.

Me siento feliz contigo, ella dice recostando su cabeza en el hombro de Chris. Yo también me siento feliz, él dice suspirando hondo.

Félix y Nadine

Ay qué envidia. Estoy loca por irme también, dice Nadine. Yo ya estoy lejos no puedo ni concentrarme, dice Félix. ¿Cuándo terminas? Tengo ganas de irme y dejarte, él dice. Ni te atrevas pensarlo. Yo no te dejo solo ni a pies ni a pisá. Allá te agarran las mujeres más rápido que lo qué canta un gallo, ella dice. Él ríe. Oye pero tú eres una jíbara, él dice. ¿Sí, pues y qué? ella le pregunta. Ven acá que mi gallo está enfermo a ver si lo haces cantar, él dice. Oye fresco pero dale un descanso, ella dice. No puedo tú me tienes como maniático sexual, él dice. Ella ríe acariciándolo y besándolo, lo lleva a la cama.

Aeropuerto de San Juan

Suncho y Ignacio

¿Cómo es que a ti siempre te llaman Suncho? pregunta Ignacio. Qué sé yo. Cuando yo vivía en Mayagüez a mí me llamaban Alex y luego me vine acá porque Chris vino a estudiar acá y de repente no sé ni quien fue el primero que me cambió el nombre, dice Suncho. Así son aquí. Bueno un amigo mío le cambiaron el nombre al Chupa Cabra y yo pues me asombré mucho pero lo qué pasó fue que él sufrió un accidente automovilístico y se quedó con pocos dientes. El dentista se los afiló porque le tenían que tomar medidas para los dientes nuevos pero en ese tiempo pues parecía el chupa cabra y así se quedó, dice Ignacio. Qué barbaridad, dice Suncho. Ignacio ríe.

Tu hijo se trajo a esa chica arrastras. Oye y dicen que se parece mucho a la otra, dice Ignacio. Mira, Irene era una hermosura de mujer. Era bien jovencita en ese entonces pero bien linda. Tenía un lunar cerca de la boca, hombre, y unos labios hermosos. Además era chinita con un pelo negro lacio que le llegaba hasta la cintura. Cuando yo la vi con mi hijo sentí miedo. Yo pensé que iban a meter la pata y mi hijo era muy joven y yo quería verlo terminar sus estudios. Pero me acuerdo, mira Ignacio, una vez la trajo a casa y mi mujer, que descanse en paz, estaba conmigo en el balcón. De repente esa muchacha se acerca a nosotros y nos miró bien rara como que quería llorar y bajó las escaleras como sonámbula y se fue a la carretera y si no es porque Cristóbal salió corriendo detrás de ella, la muchacha se mete al trafico, dice Suncho. Dio Santo, qué lastima, dice Ignacio. Mi hijo la adoraba pero no sabíamos que estaba enferma y ella era bien calladita, y se quedaba mirando a lejos por mucho tiempo, dice Suncho.

Mira ya comenzaron a salir, dice Ignacio. Yo a mi hijo lo conozco a donde quiera. Casi siempre es él más alto, dice Suncho.

Míralo ese es él, dice Suncho saludando con su mano al ver a Chris. Échale que contento esta. Dios Santo si es la misma Irene, dice Suncho. Hacen una pareja muy linda, dice Ignacio. Ay qué susto, Dios mío, es la misma, dice Suncho.

Hola papá, dice Chris abrazándolo y luego abrazando a Ignacio. Miren esta es Carmen Irene Saldivar, mi novia, él dice orgullosamente. Mucho gusto, dice Suncho. Muchacha pero pareces una artista, dice Ignacio. Gracias, ella dice dulcemente. Suncho no podía verla a los ojos. Papá, no te inquietes eran gemelas pero no idénticas, dice Chris. Claro que eran idénticas, dice Suncho. No, papá es que se parecen mucho, dice Chris en voz baja.

Esa es mi maleta, dice Chris tomando su equipaje y Suncho ayuda a Carmen con el de ella.

Ay mira, el pianista, dice una chica apuntando hacia Chris.

Avanza que no quiero ponerme a firmar cuadernos, dice Chris tomando a Carmen de la mano y todos salen deprisa del aeropuerto. Córrele que nos vienen siguiendo, dice Ignacio riendo. Todos se meten al auto e Ignacio conduce el auto hacia la salida del aeropuerto.

Que rico estar de vuelta, dice Chris. ¿Oye ustedes comieron? pegunta Suncho. Ay no, qué hambre, dice Chris. Pues mira vamos a llevarlos al "El Paraíso", dice Suncho. Muy bien para allá entonces, dice Ignacio. ¿Óyele y mi hijo como esta? pregunta Ignacio. Bien enamorado. Te juro que está en las nubes con su mujer. Nadine es una dulzura de mujer, dice Chris. Así mismo dice Félix que desde niño estaba loco con sus primas. Se van a casar pero quieren hacerlo acá. Qué emoción, me alegro mucho, dice Ignacio.

¿Bueno y tu mamá? le pregunta Suncho a Carmen. Ella viene pronto, es que tuvo que organizar lo de la mudanza, ella dice. Él se queda frío mirándola. El mismo lunar en el mismo sitio, del mismo tamaño, los mismos ojos, la misma voz. Él traga gordo. ¿Te pareces a ella? pregunta Suncho. Sí, bueno también un poco a mi papá, ella dice. Ya sé que el murió hacen unos años atrás pues lo mismo con mi esposa, dice Suncho.

Ignacio estaciona cerca al restaurante y todos bajan y caminan hacia adentro.

Hola Ignacio, dice el dueño del restaurante, Paco Hernández, saludando. Hola viejo. Mira te presento a mi socio, el pianista, dice Ignacio. Hola muchacho es un honor, dice Paco. Gracias, dice Chris. Vengan y ordenen lo qué quieran a mi cuenta, dice Paco. Óyeme te debo una, dice Ignacio. Pues sí cuando abras tu club nocturno te voy a enseñar como se baila el Mambo de hoy, dice Paco.

Todos toman asientos. Yo no me siento junto a Cristóbal que ese empieza con el plato del y termina con el de uno, dice Ignacio. Carmen ríe. ¿Verdad muchacha? Ya me imagino que a ti te ha pasado, ríe Ignacio. Sí, y es como un pulpo y uno no sé da cuenta, ella dice riendo. Vamos todos a sentarnos alejaditos del, dice Suncho. Chris ríe. Carmen no se queda atrás, él ríe. Lo dudo tú desde jovencito eras como un saco sin fondo oye y después yo era el que engordaba y el cómo siempre, dice Suncho. Todos ríen. Óyeme esa sonrisita de medio lado esta que acaba, dice Ignacio. Bájale que soy bien celoso, dice Chris riendo. No pero mira si tiene un lunarcito cerca de la boca. Dios Santo lo qué es la juventud. Mira yo tenía una sonrisa que tumbaba pero después de viejo hasta sonreír me duele, dice Ignacio. Cállate que me asustaste. No, es que creí que ibas a decir otra cosa. Tú eres peligroso, ríe Suncho. No hombre, deja eso, dice Ignacio. Chris y Carmen ríen.

Ya encontramos el local y es precioso, dice Ignacio. Sí, va a quedar divino, ya sabes que pensamos decorarlo al estilo del Tropicana, dice Suncho. Sí, ya lo sé y me gusta mucho la idea, dice Chris. Mira tú tocas el piano y esta belleza puede recibir a la gente a la puerta así nadie cambia de parecer y menos los hombres, dice Ignacio. No sé si me guste esa idea, dice Chris. Hombre sí y la mujer de Félix también, dice Suncho. Ay no me digas que van a estar vestidas casi desnudas, dice Chris. Hombre no, ellas no, pero sí con vestidos largos de noche, dice Suncho. No sé yo soy muy celoso, repite Chris. ¿Y qué piensas hacer? No la puedes tener en tu casa día y noche, dice Ignacio. No pero cerca a mí, él dice mirando la tarjeta del menú. Yo soy muy celoso, repite Chris. Todos ríen. Mira ya has repetido eso tres veces, dice Suncho riendo.

Todos ordenan y comen con gusto. Aquí hacen un bistec sabroso. ¿Oíste? Mira en salsa que es para uno romper la dieta, dice Suncho. ¿Estas a dieta? pregunta Chris. ¿Quién yo? No hombre si yo ya tengo novia lo único que el otro día... dice Suncho. Ignacio se aclarara la garganta. Chris ríe. Te lo cuento mas tarde, dice Suncho. Son unos payazos, ríe Chris.

¿Te vas a comer todos esos camarones? pregunta Chris. Ay no, es mucho, dice Carmen. Echa unos cuantos para acá, dice Chris en voz baja. Ella ríe a carcajadas. Ay por Dios no me hagas reír, ella dice. No, en serio, él dice. Ella le da los camarones. Mira ese muchacho ahora se queda como palo en el carro, dice Suncho. Yo no, dice Chris comiendo.

La Casa Córdoba

Ay que rico estar aquí, dice Chris. Mira Carmen yo te preparé esta habitación. Mira que linda esta. Tú puedes acomodarla y decorarla como quieras, dice Suncho. Ay gracias que cómoda esta y ay que muchas ventanas, ella dice contenta.

Oye papá, llama Chris. ¿Qué fue? él pregunta. Yo te iba a pedir que no le preparas una habitación así se tendría que acostar conmigo, dice Chris en voz baja. Muchacho pero yo no estaba seguro. Además se meten a la cama juntos, dice Suncho. Baja la voz, dice Chris. Oye que linda es. Me quedé mudo, dice Suncho. Ay papá no sabes como la conocí y te lo cuento mas tarde pero fue algo macabro. Yo primero me fui con su amiga que era una loquita. Bueno la hermana de Nadine, dice Chris. ¿Así es la vida pero estás ciego? Es hermosísima, dice Suncho. Sí, no sí a mí me gustó también mucho pero era muy calladita. Sssh, yo no la he llevado a la cama todavía, dice Chris. ¿Y qué esperas? Mira eso se cierra con el tiempo, dice Suncho. Chris ríe. No seas torpe y vayas a meter la pata. Voy a ver si necesita algo, dice Chris. Suncho ríe.

Chris toca la puerta de la habitación de Carmen

Ella abre. ¿Estas bien? él pregunta. Sí ay mira me encanta, tiene una puerta que abre al balcón y al patio, ella dice dulcemente. Sí lo mejor para ti, dice Chris. Me voy a duchar y descansar un poco. Estoy muy cansada, ella dice. Sí, yo también, fue que nos levantamos muy temprano. Él la besa tiernamente en los labios y se retira. Ella acomoda su ropa en el ropero y entra al baño. Luego se mete a la cama y se queda dormida.

¿Oye papá tú hiciste compra? pregunta Chris. Sí ahí hay de todo. Oye muchacho yo a veces me quedo en la casa de Ignacio porque andamos en lo del negocio y a veces llegamos tardísimo pero asegúrate que ella tenga de todo y llévala para que ella sepa a donde quedan las tiendas y la farmacia, dice Suncho. Sí, claro. Oye papá la señora Eufemia es bien linda, dice Chris. ¿De veras? pregunta Suncho. Sí y es soltera, dice Chris. No sé yo estoy hecho un desastre, dice Suncho. Tú estás joven todavía, dice Chris. Pues a veces me echo a la vecina pero esa mujer es más fea que una jaqueca, dice Suncho. Chris ríe. Tú no cambias, dice Chris. Mira, por cierto, por ahí anda Jessie haciendo preguntas. Esa muchacha te puede traer problemas porque se pasa buscándote, dice Suncho. ¿Todavía está con la misma cosa? Qué mierda, pero si solo éramos amigos, él dice. Pues eso de amigos no vale nada. Esa chica anda por ahí como alocada pero me preguntó por ti y tuve que decirle que ya regresabas. Así que ten cuidado no sea que siga con la misma vaina y te lo eche todo a perder, dice Suncho. Yo quiero formalizar mi noviazgo con Carmen pero es que yo necesito saber como es en la cama. Le tengo miedo a eso. Ay mujeres muy raras, dice Chris. Pues así nos casábamos en un tiempo a la ciega y ya vez naciste tú, él dice sonriendo. ¿Sí pero yo no puedo y si es fría? él pregunta. La calientas, dice Suncho. No sé, la respeto mucho, él dice. Pues que bueno porque el respeto es muy importante, dice Suncho. Me voy a costar un rato, dice Chris. Sí vete que tienes los ojos pesados, dice Suncho.

Chris entra a su habitación y coloca la maleta en el suelo y se mete a la cama rendido.

Suncho y Ignacio en una barra

Mira Suncho ese abogado nos esta cobrando mas de lo qué vale la isla entera, dice Ignacio. Pues síies mucho contratamos al americano, dice Suncho. Ese es peor, dice Ignacio. Ya tenemos la licencia para vender alcohol. Vamos a tener que buscarnos unos hombres grandes y fuertes para que vigilen el club, dice Suncho. Sí, los "bouncers". Yo ya hablé con los hijos de Eduardo, esos muchachos están perfectos para eso, dice Ignacio. ¿Pues que bien y los meseros? pregunta Suncho. Yo voy a dejar que Félix y tu hijo entrevisten o quizás las muchachas. Lo mío es la barra. Yo voy atender lo de la barra y las  cuentas. Lo tuyo es el restaurante y vela que tu hijo no se lo coma todo, dice Ignacio riendo. Suncho ríe. Mira sin mi hijo no hay negocio. Cuando ese muchacho se sienta a ese piano parece que el mundo entero deja de existir, dice Suncho. Lo sé pero ese come antes y después de tocar el piano, ríe Ignacio. Allá esta roncando, ríe Suncho. Oye la muchacha es divina, dice Ignacio. Sí, me quedé mudo y es bien seria y sencilla, dice Suncho. Así me dice Félix que es Nadine. Yo cuando ellas visitaban no las trataba mucho. Casi no estaba en la casa, dice Ignacio.

La Casa Córdoba

Carmen se levanta y sale a la cocina y prepara café.

Tocan a la puerta principal y ella mira primero para ver quien es. Era una muchacha joven. Carmen abre la puerta. Hola, yo soy Jessie. ¿Se encuentra Cristóbal? ella pregunta. Sí, pero creo que está durmiendo, dice Carmen. ¿Puedo pasar? pregunta Jessie. Sí claro, dice Carmen permitiéndole paso. Jessie entra y se dirige directamente a la habitación de Chris y abre la puerta y entra.

Carmen se queda en la sala tomando café y enciende la televisión.

Después de unos minutos Chris sale con Jessie. Que no se te vuelva a ocurrir, dice Chris molesto sacándola del brazo. Mira esta es mi novia, Carmen, él dice. Mucho gusto, yo soy Jessie Medina, dice Jessie sonriendo. Mucho gusto, dice Carmen. Jessie es una vieja amiga, dice Chris. Yo no soy vieja, dice Jessie. Él la mira molesto. ¿Quieren café? Acabo de prepararlo, dice Carmen. Ay sí, dice Chris. No gracias solo vine a saludar, dice Jessie. Pues ya lo hiciste, dice Cristóbal. ¿Te veo mas tarde? pregunta Jessie. No, dice Cristóbal sacándola de la casa por el brazo.

Él entra a la cocina. Esa chica tiene un tornillo zafado, él dice. Es muy linda, dice Carmen. Gracias, el café esta rico. Mira papá llenó la nevera y hay de todo. Estas en tu casa, dice Chris. ¿Quieres que te prepare algo de comer? ella pregunta. No, pero quisiera hablar contigo, él dice. Pues habla, ella dice. Se sientan a la mesa. Te estoy presentando a todos como mi novia. Espero no te moleste, él dice. Claro que no, ella dice. Mira Carmen tú siempre me has gustado mucho. Yo sé que es difícil de creer pero yo me pasaba preguntándole a Sasha por ti. Claro que te me parecías a alguien y nunca me imaginé que eras la hermana de Irene pero no era eso nada más. Me gusta mucho como eres. Eres reservada y seria y pues... siempre pensé lo lindo que sería besar ese lunar junto a tu boca, él dice. Pensaba en ti mucho y yo quiero hacerte feliz, él dice. Yo también he pensando en ti mucho, desde la entrevista, ella dice dulcemente. ¿De veras? él pregunta. Sí, ella contesta bajando su cabeza. Él toma la mano de Carmen en la suya y la besa. ¿Te gustaría ir a un hotel conmigo? él pregunta. Ella se incomoda. No tiene que ser ahora pero un día de estos, él dice.

Después de unos minutos...

Sí, ella dice en voz baja. Él se levanta y la toma en sus brazos besándola en la boca. Me encantas, él dice volviendo a besarla. Salen y se sientan en el balcón. Ay que fresca esta la tarde, él dice. ¿Sabes cuando Félix y Nadine se vienen para acá? ella pregunta. Yo diría a fin de semana. Ella tenía un examen más y él está loco por venirse, dice Chris. Ustedes son muy buenos amigos, ella dice. Sí, como hermanos y luego nuestros padres se conocieron y también se hicieron buenos amigos y ahora somos todos como familia, dice Chris. Son muy graciosos, ella dice. No sabes cuanto. Se la pasan bromeando y riéndose. Yo no me acuerdo haberlos visto nunca enojados, dice Chris. ¿De verdad que eres celoso? ella pregunta. Pues... sí, contigo sí. Es que no pienso permitir que venga un loco y te levante, él dice. Ella ríe. Es gracioso como dicen aquí "levantar", ella ríe. ¿Y si uno pesa mucho?  ella pregunta. Él ríe también. Los gordos no se levantan se empujan, él ríe a carcajadas. Me siento muy a gusto contigo, ella dice. Yo estoy en las nubes contigo. ¿Hago las reservaciones? él pregunta. ¿Qué reservaciones? ella pregunta. Él ríe. Ay no, ella ríe. ¿Tu cama no sirve? ella pregunta. ¿Que? él pregunta. Qué si tu cama no sirve, ella pregunta. Ay no me digas eso, él dice tomándola de la mano y llevándola a su habitación.

Él cierra la puerta y la besa en la boca. Ay Carmen me tienes en candela, él dice desvistiéndola. Ella lo desviste también a él. Mi amor, estoy locamente enamorado de ti, él dice besándola. Le quita el sostén y lleva su boca a los senos de Carmen enloquecido. La desnuda empuñándole las nalgas y subiéndola en sus brazos la lleva a la cama. Chris, ella dice entre suspiros. Sí mi amor dime, él dice besándola. Chris... soy virgen, ella dice asustada. ¿Que? Él pregunta ahora asombrado. ¿Carmen? él pregunta. Ay... perdona, ella dice asustada. Mi amor, él dice besándola. Ay me vas a volver loco, él dice acariciándola con su mano, tratando de penetrarla con sus dedos y comprobando que era virgen. Le aparta las piernas y lleva su boca entre las piernas de Carmen acariciándola con su lengua. La muerde tiernamente, le muerde los muslos y lleva su lengua por todo su cuerpo hasta llegar a su boca y la besa. Ella lo acaricia con su mano, tocándolo sensualmente, se muerde sus labios. Chris, ella dice atrayéndolo hacia ella. Él la muerde en los labios y la penetra lentamente acariciándola con su lengua y con sus palabras. Ella hace por gritar y él la besa fuertemente sofocando su grito. Me estabas esperando a mí, él dice haciéndola suya.

Ouch, ella dice. Estas sangrando mucho, él dice. Ella se levanta y entra al baño y él cambia las sabanas.

¿Carmen, estas bien? él pregunta. Sí, ella contesta saliendo del baño. No es para tanto, ella dice. Sí lo es yo nunca he estado con una virgen, él dice, ay pero que buena estas, él dice mirándola de arriba abajo. Ven acá a mí dolió mas que a ti, él dice besándola. No sé como todavía seas virgen. Ay qué honor, mi amor, él dice acariciándola. Ella lo besa y lo acaricia. Sasha me había dicho que salías con algunos chicos, él dice. Sí pero nada de sexo. Se iban con Sasha., ella dice. Pues que bueno para mí, él dice.

Ven, él dice llevándola a la cama de nuevo. Te tengo que contar un secreto, él dice. ¿Qué es? ella pregunta. Yo soy bien caliente, él dice. Ella ríe. Tú todo lo haces a la exageración, ella ríe. En serio, él dice. Ella sigue riendo. Si haces el amor como comes..., ella ríe. Él ríe. Así mismo, él dice riendo. ¿Todavía te duele? él pregunta. Ella ríe a carcajadas. Ay no seas tonto. Ya se me pasó, ella dice besándolo. ¿Yo puedo coger cuando quiera y cuantas veces quiera? ella pregunta. Ay no mira como me tienes, él dice. Estaba erecto de nuevo. Él se levanta y entra al baño y se mete bajo la ducha y vuelve a salir y se mete a la cama. Ella lo besa y le besa todo el cuerpo tomándolo en su boca. ¿Óyeme mujer tomaste cursos en la universidad? él pregunta sorprendido. Sí, ella contesta. Ay... ay... no resisto él dice llevando sus manos al espaldar de la cama y ondulando suavemente. Ella lo agarra fuertemente de las nalgas atrayéndolo hacia su boca y poco después él eyacula.

Ay Chris me fascina tu cuerpo, ella dice. ¿Ay sí? ¿Ay qué haces? él pregunta al verla tomarlo en su boca de nuevo. Lo desespera y él vuelve a ponerse erecto. La agarra pero ella lo vuelve a tomar en su boca y luego se sienta en encima del y un grito brota de sus labios. Él la mira incrédulo. Ay ayúdame no puedo, ella dice. Mi amor espérate, él dice ondulando suavemente hasta ella poder sentarse completamente. Ay Chris, ella dice ondulando suavemente. Ay me gustas mucho, ella dice. Él se muerde los labios. Estaba fuera de sí, enloquecido de pasión y deseos por ella. Logran un clímax a la misma vez y se quedan rendidos y abrazados.

Él sonríe feliz...

El Día Siguiente

Chris abre sus ojos. Por una de las ventanas entraban los rayos del sol. Carmen no estaba. Él se levanta y entra al baño. Después que se ducha sale afuera y entra a la cocina.

¿Mujer qué haces? él pregunta. Estoy preparando el desayuno, ella dice. Él la mira de arriba abajo. Tenía un moño, lucia su camisa y estaba descalza. No sabía por qué pero eso lo enloquecía. Se besan en los labios. Él la abraza fuertemente. Te amo, él le dice dulcemente. Yo también te amo, ella dice.

Siéntate que te voy a servir, ella dice. Él toma asiento. Tu papá llamó hace un ratito y ya viene por ahí, ella dice.

Ay que rico, él dice comiendo con gusto. Ahí esta tu papá, ella dice mirando por la ventana.

Bueno que aquí no le brindan a uno ni café, dice Suncho entrando a la cocina. Ella sonríe. Tome asiento que no le voy a brindar si no que le voy a servir, ella dice dulcemente. Ay que belleza de mujer, dice Suncho tomando asiento. Chris ríe. ¿Oye viejo estabas con la vecina anoche? pregunta Chris. Pues no pero oye lo qué nos pasó a Ignacio y a mí por imbéciles.

Estuvimos con la gente que nos va a facilitar todo para el restaurante, de servilletas a mesas y luego nos entró el hambre y nos fuimos a comer al chino. No hacia  mas de media hora cuando entra la vecina con otra amiga. Yo no sé si te conté que se me sentó encima y yo estaba enfermo y me paré de repente y fue a caer al piso, dice Suncho riendo. Todos ríen. ¿Enfermo de qué? Pues se me hincharon hombre y qué dolor, dice Suncho. Todos ríen a carcajadas. No hombre qué vergüenza pero es pesadita la vieja, dice Suncho. Pues me estaba echando el ojo parece que quería mas suelo porque yo ese día estaba indisponible, ríe Suncho. Ay por Dios, ríe Carmen. Este viejo es un fresco, ríe Chris.

Mira nos echaron el lazo y Ignacio, el muy zángano las invita a sentarse con nosotros y pues que se va hacer. Las viejas se comieron hasta el mesero. Mira por esta, dice Suncho besando un dedo. Se pusieron a pedir hasta lo qué no estaba en la tarjeta del menú y yo le hice señal a Ignacio. Tú sabes, como para decirle vámonos, pero el muy estúpido se quedó esperando postre, ríe Suncho. Luego las viejas piden para llevar. Mira que cosa, se hartaron y luego piden para llevar. Se levantan lo muy coquetas y se largan y nos dejan con la cuenta. Mira yo por poco me muero, entre las dos se comieron más de cien dólares, dice Suncho. Chris ríe. Pero papá yo no sé como a ustedes les pasa tantas barbaridades con las viejas. Búsquese mujeres serias, dice Chris riendo. Es que las que te aflojan son todas viejas así locas y interesadas, dice Suncho.

Se debe buscar una buena mujer por la Internet, dice Carmen. Ah sí claro y una vez ven mi foto se tiran al río, ríe Suncho. Todos ríen. No pero yo le echo la culpa a Ignacio porque uno no las invita a la mesa si no que deja que se harten por allá y luego se invitan a conversar, dice Suncho. ¿Él no te ha contado el cuento de las hormigas? pregunta Suncho. Ay no, ríe Chris. ¿Qué pasó? pregunta Chris riendo.

Pues oye no le digan que yo les conté que se pone bravo conmigo. La cosa fue que la vecina le vino a pedir una taza de azúcar y él la dejó entrar y fueron juntos a la cocina y pues el sacó la caja de azúcar y cuando la abrió para echarla en la taza, salieron, él dice, que como trescientas hormigas y cayeron a la taza. Entonces él le dijo a la vecina... yo solo tengo azúcar negra, dice Suncho. Ay no papá me vas hacer ahogar, ríe Chris a carcajadas. Qué risa, dice Carmen riendo. Así mismo, dice Suncho tomando café.

El teléfono suena y Chris responde. Félix hombre ya basta vénganse para acá, dice Chris. Mira Chris ya vamos por ahí y les vamos a caer encima como una llovizna, dice Félix. Aquí estamos gozando, dice Chris. Mira llamé a papá y no lo encontré. ¿Esta con ustedes? pregunta Félix. No pero papá acaba de llegar andaban juntos anoche, dice Chris. Pues mira asegúrate que papá tenga una habitación preparada para nosotros, dice Félix. ¿Hombre pero cuando llegan? pregunta Félix. Esta misma tarde por eso llamo, dice Félix. Ay que bueno. Oye te vamos a buscar al aeropuerto dame él numero del vuelo, dice Chris. Mira es el vuelo 610 de American Airlines y viene aterrizando como a eso de las tres de la tarde, dice Félix. Está bien, dice Chris. ¿Y como te ha ido con Carmen? pregunta Félix. De maravillas y estoy feliz, dice Chris. Que bueno, te veo mas tarde, dice Félix colgando.

Ya vienen en camino, dice Chris. ¿A qué hora llegan? pregunta Suncho. Como a las tres de la tarde. Dice que no ha localizado a Ignacio, dice Chris. Sí ese hombre salió bien temprano. Tenía una cita con los abogados y me creo que también iba a Santurce a ordenar unas sillas de barra, dice Suncho. Pero parece que tiene el celular apagado, dice Chris. A lo mejor ni lo sabe pero ese llama horita ya que tenemos cosas pendientes, dice Suncho. Ay qué hartera, dice Suncho.

Chris y Carmen recogen la mesa y lavan los trastes. Mira Carmen, no sé si se me haya olvidado decírtelo..., dice Chris. ¿Que? pregunta Carmen. Te amo, él le dice besándola. Pero mucho, mucho, él dice abrazándola fuertemente. Y yo a ti te adoro, ella dice dulcemente.

Félix y Nadine

Vieja avanza que no quiero llegar tarde, dice Félix saliendo con su maleta a la sala. Ya estoy. Ay que bueno que Ralphie y Peter se quedan con el apartamento porque si no imagínate Ralphie no puede pagar la renta el solo, dice Nadine. Ay vámonos y que se queden aquí esos locos. No me gustaba que vivieras con ellos, dice Félix. Ay pues yo la pasé muy bien con ellos. Ralphie es una dulzura, dice Nadine. Pues que bien pero avanza que estoy loco por irme. No se vayan a creer que yo también soy maricón, dice Félix. Eres un pesado, dice Nadine. La pesada eres tú que te me sientas encima como una grúa, él ríe. Cállate de ahora en adelante no me siento, ella dice molesta. Ay mi amor si no lo haces mi vida no vale nada, él dice besándola en los labios.

Ignacio y Suncho por teléfono

Oye viejo que bueno que llamas. Mira tu hijo viene en camino y llega a las tres de la tarde, dice Suncho. Ay por Dios, al fin. No sabes lo mucho que me hace falta ese flaco, dice Ignacio. Pues él habló con Cristóbal ya que no te pudo localizar, dice Suncho. No sabes lo qué pasó. Mira se me quedó el celular en la casa y estuve en un motín de la madre en la autopista, dice Ignacio. Ya me lo imaginaba. Félix quería saber si le tienes la habitación preparada, dice Suncho. Pues claro que sí y ya va tiempo. Había dejado la habitación echa un desastre de la madre. Tuve que contratar una señora que viniera y me limpiara. La pobre Nadine estará vuelta loca porque ese muchacho todo lo tira al suelo, dice Ignacio. Ya ella a lo mejor lo tiene derechito, dice Suncho. Mira ya voy por ahí, dice Ignacio. Te veo, dice Suncho.

El Aeropuerto de San Juan

Mira qué barbaridad. ¿Ese es mi hijo? pregunta Ignacio. Sí, claro que es él, dice Suncho. Pero si ese muchacho estaba bien flaco. Por Dios mira lo contento que está, dice Ignacio.

Félix con Nadine de la mano corre hacia el grupo y abraza a su padre fuertemente. Muchacho si pareces otro, dice Ignacio. Esta mujer me tiene gordo, dice Félix sonriendo. Ay muchacha, dice Ignacio abrazando a Nadine. Si eres una hermosura de mujer, él dice. Suncho también los abraza y luego Chris y Carmen llegan y corren hacia ellos. Ay que bueno que están aquí, dice Carmen abrazándolos. Estás muy linda, dice Nadine. Tú también, dice Carmen. Félix y Chris se abrazan. Que rico estar de vuelta. Yo no me voy otra vez. Qué horror eso por allá. Yo no me acostumbro a los edificios por todas partes, dice Félix.

Vamos a ir a comer, dice Ignacio. Todos entran a los autos y parten hacia el restaurante.

Mira muchacho ya todo esta listo e inauguramos el club y el restaurante el mes entrante. Tienes que ver lo lindo que ha quedado todo, dice Ignacio. ¿Chris ya lo vio? pregunta Félix. No, si él solo ha estado aquí unos días pero ahora vamos todos este fin de semana. Es que estaba esperando alguna fornitura, dice Ignacio.

Oye papá, yo quiero casarme lo antes posible, dice Félix con Nadine de la mano. Pues muchacho cuando ustedes quieran y mi hermano y su mujer tendrán que aceptar la situación, dice Ignacio. A mí me esta que Chris y Carmen también se van a casar pronto, dice Ignacio. Que bueno, dice Nadine contenta.

Chris, Suncho y Carmen en el auto

Oye esos dos se juntaron poco después de nosotros llegar a Nueva York y se pegaron como chicle, dice Chris. Sí, que lindo verlos juntos, ella dice. Se adoran y ella dice que lo quería desde niña, él dice. Que romántico, ella dice. Yo lo qué noté es que ese muchacho está gordo, dice Suncho.

Él estaciona en el estacionamiento del restaurante y ellos salen afuera a esperar el auto de Ignacio. Vamos a entrar que Paco ya nos tiene una mesa, dice Suncho. Ellos entran y Paco los dirige a una mesa. Por ahí viene Félix con su futura esposa, dice Suncho. Ay que falta me ha hecho. Ese se la pasaba aquí de cada rato y conversábamos hasta tarde, dice Paco. Bueno y tú, no sé como un hombre tan famoso como tú entre a este humilde restaurante, dice Paco. ¿Yo? Yo no soy famoso. Son cosas de la gente, sonríe Chris. Carmen lo mira con adoración pensativa...

 ¿Como he llegado a los brazos de un hombre como Cristóbal Córdoba? Yo que nunca soné con mucho. Que siempre pensé que me iba a casar con un hombre sin amor solo por soledad. Que miedo tengo de perderlo. Y si se despierta y me pregunta, ¿quien eres tú? ¿Qué haces en mi cama? Qué horror pensar que todo puede ser un sueño y que todavía esté en la sala mirándolo a él de lejos mientras él espera a Sasha. Sus ojos se llenan de lágrimas al pensar en su hermana y en todo lo qué había transcurrido para que ella y Chris al fin estuvieran juntos. Ella lo vuelve a mirar con adoración y sus ojos se prenden. Él extiende su mano hacia ella. Te tengo una sorpresa y espero te guste, él dice sonriendo.

Ahí están, dice Suncho. Todos toman asientos y ordenan bebidas y comidas.

Ay Carmen no sabes lo feliz que me siento. Nos vamos a casar pronto, dice Nadine. Que bueno y yo estoy feliz que estés aquí. Necesito ir de compras y platicar con una amiga, dice Carmen. Sí, me imagino que con todos estos hombres sea un poco incomodo, dice Nadine. Son tan cómicos y dulces todos, dice Carmen. ¿Y tú y Chris como siguen? pregunta Nadine. De maravillas. Estoy locamente enamorada, dice Carmen. Me alegro mucho. Tú eres perfecta para un hombre como él. De mirarlo uno no sabe lo sencillo que es. Cuando Félix me dijo que él era pianista yo pensé que antipático debe ser y presumido pero él es todo lo contrario, dice Nadine. Sí y me trata como a una reina, dice Carmen. Te lo mereces. Yo siempre he notado que eres muy seria. La verdad no sabía lo qué hacías viviendo con Sasha, dice Nadine. Carmen baja su cabeza. Pues Sasha me quitó todos los novios, sonríe Carmen. Nadine ríe. Esa es un peligro público, ríe Nadine. Además esta vez te ganaste el premio mayor, dice Nadine. Ambas ríen.

¿Has pensando en un nombre para el club? pregunta Ignacio. Bueno papá sí, ya tengo el nombre. Quiero que se llame "El Pianista", dice Félix. Chris se asombra y los mira a todos incrédulo. Traga gordo y por un instante se le trabaron las palabras en la garganta. Lo vas hacer llorar, dice Ignacio. Gracias, dice Chris al fin. Sí, porque siempre has sido un amigo fiel y porque ese nombre nos va a traer mucha fama, ríe Félix. Todos ríen contentos.

Ya sabes que pensamos que estas dos hermosuras reciba él público o que al menos caminen por el club exhibiendo su hermosura, dice Suncho.

A Carmen no, dice Chris enseguida. Félix ríe. Mira si eso se hace en muchos clubes, dice Félix. No, eso se hace en los Cabarets y los Casinos. Yo soy muy celoso y no me gusta eso, dice Chris. Pues mira Ignacio a ver si contratamos a las vecinas, ríe Suncho. Ignacio ríe. Qué desastre, esas van a espantar hasta los empleados, ríe Ignacio.

Yo pienso que Nadine y Carmen se pueden hacer cargo de la página de Internet y la publicidad, dice Félix. Sí, pero yo quiero a Carmen a mi lado todas las noches, dice Chris. Amárratela del brazo, dice Suncho. No papá en serio. Yo no pienso dejarla sola en la casa. Ya sabes que eso de clubes nocturnos es hasta la madrugada, él dice. Bueno ustedes hagan lo qué quieran. Podemos abrir el club viernes y sábado nada más. Mientras tanto el restaurante todos los días, dice Félix. Ay sí que rico no tener que tocar piano todas las noches, dice Chris. Bueno estamos preparados para la inauguración, dice Ignacio.

Félix, quiero tocar un tema contigo en privado, dice Chris. Las mujeres se miran a los ojos y sonríen.

Meses Después

La Inauguración: El Pianista Club Nocturno

Un club de alta sociedad a donde se bailarían danzas, pasos finos y baladas. Otros bailes inclusive Mambo y Merengue de buen gustos. Mucha de la música era instrumental y un jardín lleno de bellas flores estaba abierto como salón de baile para las noches estrelladas y románticas.

Mucha de la gente que había cenado en el restaurante espera con ansiedad que las puertas del club abrieran. Muchos eran turistas. Entre los invitados se encontraban Esteban, Sasha, Peter y Ralphie y algunos profesores de la universidad de Nueva York y Río Piedras. También había políticos y otra gente famosa y todos estaban ansiosos por volver a escuchar a Chris al piano. El restaurante permanecería abierto hasta las tres de la mañana al igual que el club.

Eufemia junto a Ignacio y Suncho se encargaron de todos los detalles de última hora. Carmen y Nadine lucían vestidos de noches largos y finos.

Mucha gente, reporteros y periodistas rodeaban a Chris con preguntas y cámaras.

Ay Nadine qué miedo tengo, dice Carmen. ¿Por qué? pregunta Nadine. Es que hay tanta gente y mira hasta las reporteras se lo quieren comer vivo, dice Carmen. Nadine ríe. Vas a tener que acostumbrarte. Ese hombre esta bien bueno, dice Nadine. Ay qué ansiedad, dice Carmen. Yo no sé lo qué se trae Félix pero esos dos están tramando algo. Los he visto hacerse señales, dice Nadine. Yo también, dice Carmen.

Las puertas abren a las ocho de la noche y todos entran admirando la decoración del club. Había palmas en las esquinas, amapolas en las mesas, pinturas caribeñas del Tropicana en la Habana. Sombreros de pajillas en las paredes. El piano era blanco y hermoso. La fornitura era exquisita. A un lado había una sala con butacas que acomodaba como a veinte personas. Había varias barras sirviendo tragos. Bocadillos del restaurante iban y venían en bandejas cargadas por meseros todos vestidos de blanco. El esplendor del lugar era único y el ambiente alegre y caribeño. Congas y tambores Africanos también eran parte de la decoración. Había guardias a las puertas también vestidos de blanco. El negocio era todo un éxito.

Después de un rato, Ignacio y Suncho presentaron a Chris al piano...

Chris se levantó y se dirigió al público. Yo soy Cristóbal Córdoba y les quiero dar la bienvenida a todos y espero que disfruten, él dice. Todos aplauden de pies.

Mi primera composición de la noche, se llama "Irene". La compuse a los dieciséis años para mi primera novia, Irene del Carmen Saldivar. Que en paz descanse, él dice. Todos toman asientos y como siempre la música los estremeció.

Luego,

Chris se levanta y todos aplauden. No va mucho conocí a la mujer de mi vida, Carmen Irene Saldivar, y compuse esta siguiente composición pero primero quería hacerle una pregunta a Carmen frente a todos, él dice extendiendo su mano hacia ella.

Carmen se levanta nerviosa y camina unos pasos hacia él. Nadine se cubre la boca con sus manos. Ay Dios mío, ella dice en voz alta. Félix le toma la mano en la suya apretándola.

Carmen Irene Saldivar sería el honor mas grande de mí vida... si accediera ser mi esposa, dice Chris con un anillo en sus manos. Él público suspira hondo y se escuchan comentarios. Las luces de las cámaras los cegaban.

Ignacio y Suncho pidieron silencio a todos...

Sí, ella contesta entre sollozos. Él la besa tiernamente en los labios. Ella estaba temblando y él la abraza fuertemente.

El público se pone de pies aplaudir.

Eufemia comenzó a llorar y Nadine también. Sasha tampoco pudo evitar sus lágrimas... y Ralphie tampoco.

La mano de Félix todavía apretaba la mano de Nadine fuertemente y cuando él la soltó, ella mira su mano en la cual había un anillo de compromiso. Ella lo mira asombrada y se abrazan fuertemente besándose en los labios. Te amo más que a mi vida, él dice. Y yo a ti también, mi amor, dice Nadine besándolo en los labios.

Después de unos minutos todos tomaron asientos a escuchar la composición de piano.

Esta composición es dedicada a mi futura esposa y se llama: "Desde Que Te Conocí", dice Chris.

***

Cristóbal Córdoba, el pianista como le llamaban y Carmen Irene Saldivar se casaron un mes después y viajaron a España de luna de miel. Félix y Nadine se casaron el mismo día y viajaron a Paris para su luna de miel.

Hoy se encuentran todos felices juntos a sus hijos. Chris y Carmen tuvieron dos varones y Félix y Nadine tuvieron dos hembras.

La historia sigue viviendo en  los corazones de todos aquellos que alguna vez se atrevieron amar, a venerar y a entregarse por completo a esa otra persona que el destino había escogido para ellos.

A ustedes les dedico esta novela de amor...

 

*** Fin ***

Original de Irma Luz Medina

 

 

 

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REALIDADES

 

La esquizofrenia y el trastorno bipolar podrían tener una causa genética común

http://www.bipolarweb.com/Articulos/esquizbipolar.htm

Una investigación descubre una expresión defectuosa de los genes que producen la mielina
EL PAÍS, Barcelona

          "La esquizofrenia y el trastorno bipolar, dos enfermedades mentales con sintomatología bien diferente, parecen tener una causa genética similar, derivada de la reducida expresión de los genes encargados de la producción de mielina en el sistema nervioso central. Ésta es la sorprendente conclusión de una investigación publicada esta semana en la revista científica The Lancet.

Tanto la esquizofrenia como el trastorno bipolar o maniaco-depresivo tienen un origen desconocido y son enfermedades graves; entre las dos, afectan al 2% de la población. Anteriores investigaciones habían sugerido que en la esquizofrenia se dan anomalias en la expresión de los genes relacionados con la mielina, una sustancia grasa en un 80% y proteínica en un 20% que recubre y aísla las prolongaciones de las neuronas. La mielina, producida por unas células especializadas denominadas oligodendrocitos, hace posible la conducción eficaz de impulsos eléctricos a través de las neuronas".

EL PAÍS, Barcelona 9 septiembre 2003

*** 

http://html.rincondelvago.com/piano_4.html

 

Piano, instrumento de cuerda con un teclado derivado del clavicémbalo y martillos y cuerdas derivados del dulcémele. Difiere de sus predecesores, sobre todo, en la utilización del sistema del martillo impulsado hacia las cuerdas por la tecla, que permite al intérprete modificar el volumen mediante la pulsación fuerte o débil de los dedos. Por esta razón el primer modelo (1709) se denominó gravicembalo col piano e forte (`clavicémbalo con suave y fuerte'). Su creador fue Bartolomeo Cristofori (1655-1731), fabricante de clavicémbalos florentino, al que se considera inventor del instrumento en 1698. Dos de sus pianos han llegado hasta nuestros días. La caja de uno, fechada en 1720, está en el Museo Metropolitano de Arte de Nueva York; la otra, de 1726, está en el Museo de la Universidad Karl Marx de Leipzig.

 

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http://www.escaner.cl/escaner12/cuentos.htm

Escaner Cultural: Santiago de Chile. Revista Virtual.  Año 1

Número 12. 12 de Diciembre de 1999 al 12 Enero del 2000.

 

EN BUSCA DE PALIPÁN

Por: Vivienne Barry

El proyecto "En Busca de Palipán" fue enviado en dos oportunidades (1997 y 1995) al Concurso de Proyectos del Festival Internacional del Cine de Animación, de Annecy, Francia. En ambas ocasiones, fue seleccionado para ser expuesto al público.

Por otra parte, el cuento "En busca de Palipán" ganó la Mención Honrosa en el Concurso de Cuentos Chilenos para Niños: " Un remolino de Cuentos" 1998, organizado por Correos de Chile.

Sinopsis

Dos niños indígenas de la región andina de América del Sur buscan la flauta Palipán, un instrumento musical mágico que los sabios legaron a Tupac, su papá, quien es el verdadero representante de una cultura basada en el amor a la tierra y a la armonía. Seres malignos, llamados los Burdos, se la han robado para sembrar el caos en la naturaleza. En su búsqueda los niños encuentran varios aliados que los ayudan y los aconsejan para, finalmente, recuperar el precioso instrumento musical.

La base del film es este cuento que une varias leyendas y mitos de nuestra cultura y hace un llamado a fomentar los valores ecológicos.

 

Al igual a mucha de mis historias de amor, esta fue publicada en los archivos viejos de libros en blanco... bajo el título... Cuentos de Ayer.

 

 

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