Sasha y Carmen Irene
¿Ciega? pregunta
Carmen Irene asombrada.
Es que me gustaría
hacerme la ciega solo para poder gozar de su inquietud. Es solo
una fantasía pero quiero hacerla realidad, dice Sasha. ¿Yo no sé
como vayas a poder fingir estar ciega y qué piensas lograr con
eso? No lo entiendo. Mi fantasía es de fingir estar ahogándome
para que un salvavidas bien guapote me de boca a boca y después
abrir los ojos y prendarnos uno del otro, locamente enamorados,
dice Carmen.
Ay sí, pero yo me
desnudaría sabiendo que él está presente y me tocaría
sensualmente para ver como reacciona. También me gustaría
acercármele y tocarlo y decirle... ay perdone, dice Sasha
sonriendo.
¿Todo eso esta muy
bien pero y si te toca un tutor gordo y feo, qué vas hacer?
pregunta Carmen. No seas tonta, tú me vas ayudar con eso. Te vas
asegurar que sea bien guapote. Quiero disfrutar y verlo sufrir
con deseos y pasión, dice Sasha. Estás enferma, dice Carmen
Irene. Ay no y tú ahogándote de cada rato y nadie te salva. Uno
de estos días te ahogas de verdad, dice Sasha molesta.
Está bien pero a mi
no me culpes si todo te sale mal, dice Carmen. Nada me va ha
salir mal. Soy muy buena actriz, dice Sasha. Entonces vamos a
comenzar las entrevistas y ya sabes que vas a tener que ayudarme
con lo de la playa, dice Carmen. Está bien yo te ayudo ahogarte,
dice Sasha riendo.
Ay mira ese que
guapito esta, dice Carmen. Sí, pero parece que tiene un palo
bien metido en el culo, míralo como camina, dice Sasha. ¿Será
gay? pregunta Carmen. No sé pero esos pantalones están demasiado
apretados. Ay que bueno esta, dice Sasha. Cállate que ahí viene
el pesado profesor de arte, dice Carmen.
San
Juan, Puerto Rico
No sé por qué no te
quedas aquí. La universidad de Río Piedras es muy buena, dice
Suncho. Papá, uno se cansa de lo mismo día tras día. Quiero
conocer gente nueva, ver nuevos mundos, dice Chris. Por allá te
roban las medias y te dejan los zapatos, dice Suncho. Donde
quiera que uno vaya le pasa lo mismo. El mundo entero está
corrupto, dice Chris. Sí, pero por lo menos aquí somos todos
iguales y en otras partes del mundo no nos aceptan, dice Suncho.
La envidia, papá, la envidia es algo muy fuerte en el ser
humano, dice Chris haciendo sus maletas. ¿Y tú noviecita? ¿La
vas abandonar? pregunta Suncho. Jessie no es mi novia. Solo
somos amigos. No la veo más que como a una hermana, dice Chris.
Aquí no me traigas ninguna de esas americanitas flacuchas. Esa
gente parece que se están muriendo de hambre, dice Suncho. Ay
papá relájate, dice Chris molesto.
Chris y Félix
Avanza que se nos
hace tarde, dice Félix. Es que papá se puso con majaderías
temprano en la mañana, hombre, dice Chris. Ese aeropuerto es un
desastre de la mierda. Ya hay mas carros que gente en San Juan,
dice Félix. ¿Tu tío nos va a llevar? pregunta Chris. Sí pero ese
tramposo quiere cincuenta dólares, dice Félix. ¿Cómo que
cincuenta dólares? Eso es un paso, mierda, no estamos en el
campo de Caguas, dice Chris. Avanza, dice Félix.
Estoy loco por
volver a ver a mis primas. Te digo, Chris, que son bien lindas y
cada vez que venían de visita yo me ocupaba de llevarlas a todas
partes. Gozamos muchísimo, dice Félix. ¿Sí, pero son primas,
como se te ocurre mirarlas con nada mas que respeto? pregunta
Chris. Eso de primos es una tontería. Esa mujer, la mujer de mi
tío se pasaba de falda en falda, dice Félix.
La
Casa Estrada – Queens, NYC
¿Tú crees que esas
dos chicas se vayan acostumbrar viviendo solas? Ya sabes lo floja
que son aquí en la casa, dice Luis. Pues que aprendan hacerlo
todo porque la vida no es fácil, dice Ángela. Se van a tener que
poner las pilas mira que la comida esta cara hoy día, dice Luis.
Yo hice lo mismo y me pasaba comiendo pizza todas las noches,
dice Ángela. Sí pero un pedazo de pizza costaba veinticinco
centavos en ese tiempo, ríe Luis. No seas imbécil, dice Ángela
cocinando.
Me voy que tengo
que ir a recoger a mi ahijado. Ese también se consiguió un
apartamento carísimo en Manhattan pero mi hermano tiene plata,
dice Luis. No si el único pelao en la familia eres tú, dice
Ángela. Oye vete a la mierda que no estoy de buen humor, dice
Luis molesto saliendo de la casa.
Sasha y Nadine
El apartamento es
bonito pero carísimo. Suerte que los padres de Carmen tienen
mucho dinero y están pagando la renta. Si no tuviese que coger
el tren todos los días desde Queens, dice Sasha. Pues a mí me ha
ido muy bien. Jorge es un muchacho muy serio y es gay así que no
tengo problemas con él, dice Nadine. Sí pero no lo parece y así
no se te acercan ni los muertos. Se van a creer que es tu novio,
dice Sasha. Yo he salido con algunos muchachos y a ninguno le
importó que viviera con Ralphie. Mira hoy día se juntan tres o
cuatro para poder pagar la renta, dice Nadine. Me dijo mamá que
Félix se viene a estudiar acá. Por fin se decidió. Yo va tiempo
que se lo estoy diciendo. La isla es bellísima pero no hay
empleos y hay más maestros que estudiantes, dice Sasha.
Chris y Félix: JFK
Ese es mi tío, dice
Félix. Óyele muchacho, que alto estas, dice Luis. Hola tío, mira
este es mi amigo Cristóbal Córdoba, mi tío Luis Estrada, dice
Félix presentándolos. Mucho gusto, dice Chris extendiéndole su
mano. Mucho gusto, dice Luis. ¿Ustedes tienen a donde ir?
pregunta Luis. Sí claro que tenemos apartamento. Papá se ocupó
de todo, dice Félix. Que bueno tener dinero. Por ahí andan tus
primas descalzas y sin pantis de lo caro que esta todo, dice
Luis. No exagere, dice Félix riendo. Pues se fueron a vivir
solas. No solas con compañeros de cuartos. Así se hace aquí
ahora ya que la renta esta por el cielo, dice Luis. Estoy loco
por verlas, dice Félix. Traviesas como siempre, dice Luis.
Chris y Félix
Mira Chris que
bonito se ve el parque central, dice Félix. Ay sí me gusta
mucho. Yo me crié en Brooklyn pero lo odiaba. Eso es puro
cemento y edificios y en el verano te quieres tirar de la
ventana, dice Chris. Sí lo sé. A mi no me gusta Brooklyn pero
Queens es un poco más desahogado y tiene mas árboles y espacio,
dice Félix. A ver como hacemos para conocer chicas, dice Chris.
Sí, eso es muy importante. Si no a la horca, dice Félix.
Sasha y Carmen por teléfono
Voy a entrevistar a
un chico mañana que dice que es tutor de piano. A ver, si es feo
lo despacho rápido, dice Carmen. Avanza que estoy loca por
comenzar, dice Sasha. Mira mi primo regresa pronto de Italia y
él no tiene novia. Así que prepárate yo sé que una vez te
conozca se va a rendir a tus pies, dice Carmen. Tú me estas
diciendo eso ya van años y el muy cretino nunca se decide a
venir, dice Sasha. Es que es muy estudioso. Ese ya va a terminar
la maestría, dice Carmen. Yo quiero disfrutar mucho antes de
envolverme seriamente en una relación, dice Sasha. Pues sí,
porque una vez te enredes seriamente ya se acaba todo y te
tienes que dedicar solamente a ese hombre, dice Carmen. Sí, ay
que feo yo quiero muchos novios. Quiero disfrutar de sexo bien
libremente y los quiero de todos tamaños, dice Sasha. Esa es una
de las preguntas durante la entrevista, dice Carmen. ¿Que?
pregunta Sasha. ¿De qué tamaño lo tienes? Quiero medidas y
fotos, ríe Carmen. Oye eres tremenda. No te atrevas, ríe Sasha.
El celular de Sasha
suena y ella responde.
Ay te hablo luego,
mi papá esta llamando, dice Sasha.
Sí papá, ella
contesta. Oye por ahí anda tu primo Félix. Por fin se vino para
acá y va a estudiar en la ciudad. Anda con un amigo, dice Luis.
Que bien a ver si lo invito al apartamento uno de estos días,
dice Sasha. Sí y díselo a Nadine para que se comunique con él,
dice Luis. Esta bien, dice Sasha colgando. Ay no el pesado de
Félix. No lo soporto con sus manos de pulpo siempre tratando de
tocar a uno. Ay qué asco, dice Sasha entrando a la clase de
inglés.
Chris y Félix
Me encanta el
apartamento. ¿Tu papá lo compró o lo esta rentando? pregunta
Chris. No, mi papá lo compró. Ese viejo está forrado de
billetes, dice Félix. ¿Entonces es tuyo? pregunta Chris. No, de
él. Es un egoísta y a mí nunca me ha comprado nada. Dice que me
lo tengo que ganar con mis propios esfuerzos. Este apartamento
él lo tenía para verse con su amante. Estoy seguro de eso, dice
Félix. Pues como sea la cosa tenemos suerte, dice Chris. Sí y
también tenemos auto. Lo único es que lo tenemos que ir a
recoger a Queens. Es un auto del año pero alquilado y lo podemos
devolver en tres años, dice Félix. Yo voy a tener que
conseguirme uno. No soporto la transportación pública en este
país, dice Chris. No te preocupes. Si quieres te compras uno
usado allá en Queens. A papá lo conocen y se lo metemos a la
cuenta. Ese viejo no sabe ni cuanto debe, dice Félix. Pues no,
yo lo pago. Tengo algunos ahorros, dice Chris. A ti te va hacer
mucha falta el campo, dice Félix. Sí, lo sé. No hay nada en el
mundo como el aire fresco del campo, dice Chris.
El celular de Félix
suena y él contesta. ¿Nadine? ¿Hola linda, cómo estas? él
pregunta. ¿Muy bien y tú? ella pregunta. Chévere, él contesta.
¿Oye y cuando nos vamos a ver? ella pregunta. Pronto, es que
acabo de llegar y necesito tiempo para instalarme, dice Félix.
Pues ya sabes a donde vivo y no te olvides de llamarme, dice
Nadine. No claro que no. Ya pronto nos vamos a tomar unos
tragos, él dice. Te espero, ella dice colgando.
Mira Chris, esa era
Nadine, una de mis primas. Es lindísima pero la otra, Sasha, esta
de uno chuparse los dedos. Oye, sin mentirte. Mira tiene unos
ojazos verdes de la madre, unos cabellos largos lacios castaños
y rubios pero lo mejor es que tiene un cuerpecito que tumba. De
jovencito yo me pasaba en el baño con la mano cuando ella venía
de visita, ríe Félix. ¿Es casada? pregunta Chris. No y no creo
que tenga novio. Esas chicas son bastantes ligeras pero no
tienen compromisos. Sasha tenía como veinte novios en un tiempo
pero cosas bobas. Salían de vez en cuando al teatro, al cine, a
comer pero no tenía ninguna relación seria. Así son por acá,
dice Félix.
Yo tenía una novia
allá en Mayagüez que era bellísima pero de un día al otro se
vinieron para acá. Éramos bien jóvenes y nada de sexo pero era
muy linda y una muchacha bien seria y buena. Aunque a veces era
muy extraña y se quedaba mirando a lejos como sonámbula. Tenía
algo raro pero no sé lo qué era, dice Chris. Despójate de eso
que aquí las mujeres les gusta mucho la cama y si no las llevas
te llevan a ti. Eso de relaciones serias a nuestra edad casi no
se da, dice Félix. Me imagino que será porque no sé hayan
encontrado a esa persona especial, dice Chris. Pues a lo mejor,
dice Félix.
Necesito buscarme
un empleo. Yo sin trabajar no puedo estar pero tengo que ver el
currículo de mis clases en la universidad primero, dice Chris.
Sí, yo también necesito hacer algo o me vuelvo loco, dice Félix.
Tú tienes la suerte que sabes tocar piano. Mira siempre se
encuentra quien quiera tomar clases de piano y hay muchos niños
que necesitan tutores, dice Félix. Sí, eso pienso hacer, dice
Chris. Yo me presto a dar clases de español. Mira la última vez
que vine a Nueva York me encontré con un chorro de japoneses que
querían aprender español y me hice de mucho dinero, dice Félix.
Pues que bien porque yo todavía pienso en inglés y se me taraban
las palabras en español, dice Chris. Sí lo sé. He aprendido mas
inglés hablando contigo en español que en la escuela, ríe Félix.
La
Universidad
Clase de
Arte
Sasha, ya puse un
letrero en la biblioteca y en la oficina de administración. A
ver quien cae, ríe Carmen. Me la he pasado caminando con los
ojos vendados por toda la habitación, ríe Sasha. Eres imposible.
A mí me va dar un mal de risa si te llego a ver haciéndote la
cieguecita, ríe Carmen. No me vayas arruinar mi fantasía o no te
ayudo con la tuya, dice Sasha. No si esto ya veo que es serio,
dice Carmen. Muy serio, dice Sasha. Ay mira a ese muchacho que
bueno está. Esos jeans apretaditos le tienen que estar dando
masajes todo el día. Oye, por cierto, me compré un aparato bien
bravo, dice Sasha. No me lo has mostrado, dice Carmen. Es que me
lo vas a quitar, dice Sasha. Ay fo yo no quiero tu aparato, dice
Carmen. Pues me relaja bastante pero yo quiero un hombre bien
chulo, peludito y grande. Así bien macho para agarrarle las
nalgas, dice Sasha. Mira ahí viene el profesor de arte. Éntrale
a ese viejo a ver si no fastidia mas con las tareas, dice
Carmen.
¿Bueno pero que
pasó con el chico que ibas a entrevistar? pregunta Sasha. Ay
bendito. Mira Sasha, medía como cuatro pulgadas y además era
visco. También me creo que era retrasado mental, dice Carmen.
¿No seas estúpida y como sabe de piano? pregunta Sasha. Pues no
sé. Es un genio en el piano aunque a mí me pareció un enfermo,
dice Carmen. No jodas. Que no se te ocurra ni pensar en mandarme
un enano y menos un genio que parezca retrasado mental, dice
Sasha. Cállate que te van a oír, dice Carmen.
La
Universidad
Oficina de Administración
Chris
Aquí es difícil
encontrar trabajo a tiempo parcial porque cuando aparece uno se
entrevistan como trescientos estudiantes, dice Lidia. Pues yo
soy pianista y espero que se me haga más fácil dar clases de
piano. No creo que haya muchos pianistas disponibles, dice
Chris. ¿Ay de veras? Escucha esto muchacho acabo de ver un
letrero para pianista, dice Lidia. ¿Adonde? él pregunta.
Espérate me creo que tengo una copia. Me la entregó una de las
estudiantes ayer, ella dice buscando entre sus papeles. Ay mira
esta es, ella dice. Es para una muchacha ciega, él dice. ¿Sí,
pues y qué? ella pregunta. No sé. ¿Será estudiante? él pregunta.
No importa aquí los empleos no son solo para los estudiantes.
Hay varios que cuidan niños y hasta caminan los perros en el
vecindario, ella dice. Ay fo yo no quiero nada con perros.
Déjame llamar a esta chica, él dice tomando el letrero. Pues
avanza que aquí los japoneses y los chinos todos saben tocar
piano, ella dice sonriendo. Gracias, él dice saliendo de la
oficina.
Chris marca en su celular
¿Hola, es esta la
señorita Carmen Irene Saldivar? él pregunta. ¿Sí, con quien
hablo? ella pregunta. Mire estoy interesado en la posición de
tutor de piano, él dice. Que bien. ¿Llama de la universidad?
ella pregunta. Sí, él contesta en inglés. Pues yo ahora tengo
libre y estoy en el restaurante al cruzar la calle, ella dice.
¿Puedo ir ahora? él pregunta ansioso. Sí, pregunte por mí. Las
meseras todas me conocen, ella dice. Gracias, él dice.
Carmen por celular
Vente al
restaurante que voy a entrevistar a un tipo ahora mismo pero
quédate alejada, dice Carmen. Esta bien, ya voy, ay qué hambre
tengo, dice Sasha colgando.
Diez minutos después...
Chris entra al
restaurante y pregunta por Carmen y una de las meseras lo dirige
a la mesa.
Ella lo ve
acercarse y se levanta de su asiento mirándolo de arriba abajo
disimuladamente. Mucho gusto, ella dice extendiéndole su mano.
Mucho gusto, Cristóbal Córdoba, él dice haciendo lo mismo. Tome
asiento, por favor. ¿Desea algo de tomar o comer? pregunta la
mesera. Sí café, gracias. ¿Y usted señorita? él le pregunta a
Carmen. Café también, contesta Carmen tragando gordo. Dios
mío que guapo es, ella piensa.
¿Óigame yo la he
conocido antes? él pregunta. No lo creo, ella responde. Me
parece haberla conocido, él dice mirándola fijamente al rostro.
¿A quién se me parece? él se pregunta.
Desde una esquina
Sasha observa la mesa de Carmen interesada. Dios Santo que guapo
es. Ay me muero, ella piensa nerviosa. Le envía un texto al
celular de Carmen. Por Dios es un bombón. Carmen
disimuladamente checa su celular y sonríe.
La estudiante es
ciega y necesita tomar clases de piano en su apartamento, dice
Carmen. Pues muy bien. Yo sé tocar piano desde la edad de cinco
años y se me hace muy fácil, él dice. ¿Usted es Latino? ella
pregunta. Sí, soy puertorriqueño, dice Chris. Perdone es que no
tiene acento alguno. ¿Nació aquí? ella pregunta. Sí, nací en
Brooklyn, él contesta. Pues qué suerte. La estudiante, también
es puertorriqueña y también nació aquí, ella dice. Me gustaría
mucho la posición de tutor ya que es lo mejor que sé hacer, él
dice. Pues la posición es suya. No tengo mucho tiempo para andar
entrevistando candidatos, ella dice. Gracias, él contesta. Mira
esta es la dirección y este es él numero de celular de ella.
Perdone a mi se me olvida su nombre, ella dice. Chris, él dice. Dígale que
ya habló conmigo y yo también la voy a llamar, ella dice. Muchas
gracias, él dice tomando café. No lo había visto antes, ella
dice. No, es que estaba viviendo en Puerto Rico hasta hace poco,
él dice. Ya lo veo. Esta bronceado, ella dice. Sí, la mancha de
plátano, él ríe. Ay mi madre, que bueno está. Me
quiero quedar ciega, ella piensa. ¿A quién te me pareces?
él se pregunta perturbado.
Sasha se levanta y
sale del restaurante y poco después Carmen hace lo mismo y se
encuentran en el auto.
Avanza y entra,
dice Sasha. Tranquila, quería verlo por detrás. Ay que bueno
esta, dice Carmen. Es un Dios, dice Sasha. Ambas miran por las
ventanillas del auto. Chris entra a su auto y arranca.
Es puertorriqueño
nacido en Brooklyn. Mira como estoy temblando. El hombre sonrió
y me pareció que algo, no sé qué, se me bajó y me empapó las
pantis, dice Carmen. Ay fo, ríe Sasha. No, de veras. Me creo que
me vine, dice Carmen riendo. Estoy loca por comenzar. Ay que
papi chulo, por Dios, esto es un sueño, dice Sasha. Te vas a
enamorar del. Ay que rico esta, dice Carmen.
Chris y Félix
Ya me dieron el
empleo de tutor pero no pregunté sobre el pago ni nada. A mí lo
único que me importa es tocar piano, dice Chris. Ya lo veo, pero
tú también puedes trabajar en un club nocturno y hay varios
restaurantes que contratan músicos, dice Félix. Sí, a lo mejor
siga buscando porque quiero algo más firme y que pague muy bien,
dice Chris. Una vez sepan quien eres te van a llamar a cada rato
para los conciertos, dice Félix. Ojalá no. Eso cansa, dice
Chris.
Vamos a ver a mis
primas pronto y te vas a quedar enamorado, dice Félix. Pues
sabes, la chica que me entrevistó no estaba nada mal. Me gustó
mucho, dice Chris. Pues a ver como haces, dice Félix.
Chris llama por
celular. Perdone, me mandó Carmen Saldivar y no me dijo su
nombre. Soy el tutor de piano, él dice en inglés. Ah sí esperaba
su llamada, ella dice. Yo puedo darle lecciones después de las
cinco de la tarde, él dice. Muy bien yo estoy disponible a las
seis, ella dice. ¿Es por una hora o dos? él pregunta. Pues a ver
como hacemos pero podemos comenzar con una hora, ella dice. No
sé nada sobre el pago, él dice. Yo puedo pagar veinticinco
dólares la hora, ella dice. Pues muy bien. ¿Entonces cuando
puedo comenzar? él pregunta. Mañana mismo, ella contesta. Ahí
estaré, él dice colgando.
¿Cuanto? pregunta
Félix. Dice que veinticinco la hora. La verdad es que a mí me
pagan más de cien por hora pero no importa, es ciega y me da
lastima, además yo me voy a buscar otra posición de pianista
profesional, dice Chris. Deja la pena que eso no le deja a uno
nada, dice Félix. A lo mejor sea una adolescente, dice Chris. A
lo mejor es una anciana, dice Félix. No importa, dice Chris.
Sasha y Carmen en su apartamento
Mira que linda esta
bata, dice Sasha. ¿Ay, por Dios pero lo vas a recibir así?
pregunta Carmen. Pues sí. ¿No ves que yo no puedo ver? Pues a lo
mejor no, pero mira también tengo esta blusa y me la dejo
desabotonada y mira el sostén que bello, dice Sasha. Ay sí que
lindo está. También en otra ocasión pienso ponerme los shorts
con esta camiseta, dice Sasha. Es tres tallas más pequeña que tu
busto, dice Carmen. Pues sí, pero yo no puedo ver, ella dice. Ay
me muero de nervios. No sé como vayas atreverte a tanto, dice
Carmen. Es solo una fantasía y luego le digo la verdad y ya, no
es para tanto, ella dice. No sé... ay yo no me atrevo, dice
Carmen. Pues yo sí, dice Sasha. Avanza y vete a la casa de tus
padres solo por una hora y yo te llamo luego, dice Sasha.
Chris toca a la puerta del apartamento de Sasha
¿Quien? ella
pregunta. Chris Córdoba, él contesta. Ella abre. Él la mira de
arriba abajo. Ella le permite paso. Él entra mirándola de arriba
abajo. Ella tenía unos shorts bien cortos y ajustados a su
cuerpo y una camiseta bien corta que le mostraba el ombligo.
Estaba descalza y sus cabellos largos sueltos. Ella lleva sus
manos al rostro de Chris. ¿Qué hace? él pregunta. Solo quiero
verlo con mis manos, ella contesta. Él le permite tocarlo. Ella
lleva sus manos al pecho de Chris tocándolo y bajando sus manos
lentamente. Él se aclara la garganta. Señorita, él dice
tomándola de la mano y dirigiéndola hacia el piano. Tome
asiento, él dice ayudándola. Ella se sienta. ¿Cómo se llama? él
pregunta. Milagros Alvarado, ella contesta. Él se queda prendado
de su busto grande que parecía sofocado en la camiseta. Tenía
unos muslos entonados y brillaban como si se hubiese untado
aceite. Él la mira de cerca. Ella tenía los ojos verdes, grandes
y forrados de pestañas negras, una nariz aristócrata y una boca
sensual. Pero no era eso lo que lo perturbaba sino su cuerpo.
Era hermosísima. Qué horror. ¿Podría él concentrarse ante tanta
belleza?
Él le coloca las
manos en el piano. Me gustaría escucharte tocar algo, él dice.
Sí, ella dice tocando el piano.
Lo haces muy bien.
¿Desde cuando tocas piano? él pregunta. Desde los doce años,
ella dice. ¿Pues que bien y por qué necesita lecciones? él
pregunta. Es que va tiempo que no toco piano, ella dice
volviendo a llevar sus manos hacia él rostro de Chris y él se
las quita de encima. Ella lleva su mano a la pierna de Chris y
él se la quita de encima. No veo por qué tenga que tocarme, él
dice. Es que es difícil no hacerlo ya que no lo puedo ver, ella
dice. Él traga gordo. ¿Usted vive sola? él pregunta. No, tengo
una compañera de cuarto, ella dice. Pues me gustaría que ella
estuviese presente durante las lecciones, él dice. Ella no
puede. Esta muy ocupada, dice Sasha nerviosa. Él la vuelve a
mirar al rostro. Nunca había visto una persona ciega que le
brillaran tanto los ojos. Ella cambia su vista deprisa. Él
vuelve a llevar sus ojos a los senos de Sasha y entre sus
piernas y se comenzó a excitar. Ella vuelve a mirarlo y sigue
tocando el piano pero él no podía dejar de verla. Un aroma
sensual lo perturbaba. Él se levanta despacito sin que ella lo
notara para verla por detrás. Los cabellos largos y lacios de
Sasha eran exquisitos. Él se arrima de atrás y le toma las manos
acercándose más a ella. No pudo evitarlo. Estaba fuera de sí con
su belleza y quería sentirla. Ella se pega un brinco. Comienza
de nuevo, él le dice en el oído. Ella comienza a tocar de nuevo
mientras él camina de un lado al otro. Había unas fotos en una
mesa y se acerca a mirarlas. Allí estaba la mujer que la había
entrevistado con Sasha sonrientes. ¿Qué se traen estas dos? él
se pregunta. Otra de las fotos mostraba a Sasha en un bikini
rojo en un yate sonriente y alegre. Él traga gordo. Que bella es
pero ahí no estaba ciega, él piensa.
¿Desde cuando estas
ciega? él pregunta. No hace mucho, ella contesta. ¿Cómo pasó? él
pregunta. Un trauma a la cabeza pero es ceguera temporaria, ella
dice. Sabes tocar el piano muy bien. No entiendo que necesites
de mí, él dice. Quiero que me enseñes algunas piezas de Mozart,
ella dice. Es difícil y tendré que tocarte, él dice. Muy bien,
ella dice. Él se vuelve arrimar a ella por detrás tomándole las
manos y ella cierra sus ojos al sentirlo. Que guapo es me
voy a desmayar, ella piensa. Él le mete un cantazo en la
mano. Concéntrate, él dice. Ay..., ella dice asustada. No estoy
aquí para pasar el tiempo. Quiero que aprendas, él dice. Sí...
claro, ella dice sofocada.
Después de quince
minutos, ella dice, estoy cansada. ¿Cansada de qué? él pregunta.
De estar aquí sentada, ella dice. Él la toma de la mano y la
lleva al sofá y ella se sienta. Él se sienta al cruzar de ella a
mirarla. Ella lleva sus piernas y las acurruca en el sofá. Eres
muy hermosa, él dice. Gracias, ella dice. ¿Tienes novio? él
pregunta. No, ella contesta. ¿Te gustaría salir conmigo? Podemos
ir a un concierto instrumental, él dice. Sí, ella contesta. Este
sábado vengo por ti, él dice tomando sus cosas. Ya es más de una
hora y debo partir, él dice. Gracias, ella dice. Él abre la
puerta y la vuelve a cerrar.
Ella se levanta y
corre a buscar su celular y se vuelve a sentar cuando...
Óyeme que rápido se
te quitó la ceguera, él dice. Ella le mira incrédula y lleva sus
manos a su boca asombrada dejando el celular caer al piso. Él la
mira de arriba abajo. Yo de idiota no tengo un pelo, él dice
saliendo del apartamento y tirando la puerta.
Mierda. Estúpida,
él dice furioso saliendo del edificio.
Ay qué vergüenza,
ella dice cubriéndose el rostro con sus manos. Dios mío qué
vergüenza. Me quiero morir, ella dice nerviosa.
Chris por celular
No me vas a creer
lo qué pasó, dice Chris. ¿Qué pasó? pregunta Félix. Mira esa
mujer no era ciega. Estaba fingiendo la muy condenada. Se puso a
tocarme pero yo me di cuenta rápido, dice Chris. ¿Pero qué es
eso? pregunta Félix. No sé, pero ella y la que me entrevistó
andan con bromas de mal gusto, dice Chris. Qué imbéciles, dice
Félix molesto. No te preocupes. Mira la chica es preciosa y te
voy a ser bien franco, me gustó mucho. La invité a salir y me
dijo que sí, así que este sábado la voy a recoger, dice Chris.
No lo hagas, a lo mejor se están riendo de ti, dice Félix. No lo
creo. La que quedó avergonzada fue ella. Yo la descubrí y por
suerte a tiempo. Es que Félix, esta buena la condenada y la
quiero conocer mejor, dice Chris. Ay pues yo no lo hago. Olvida
eso. Es obviamente una para guebo, dice Félix. A mí me paró de
todo y no me importa. Me gusta mucho, dice Chris. Qué mierda.
¿Qué pensaba hacer ella con todo eso? pregunta Félix. No lo sé,
pero se puso a tocarme el pecho y llevaba la mano hacia abajo,
hombre, y yo la detuve, dice Chris. ¿No me digas? Que atrevidas
son las mujeres hoy día, dice Félix. Pues la verdad a mí que me
lo toque todo, dice Chris. Estas bien mal, dice Félix colgando.
Chris entra al
edificio. Hola guapo, saluda una mujer. Hola, él dice. ¿Yo soy
Millie y tú? ella pregunta. Chris, él dice. La mujer andaba con
una niña de la mano. Él se puso incomodo en el ascensor. No te
había visto antes, ella dice. Acabo de mudarme, él dice
cambiando su vista deprisa. Tienes que ser el hombre más guapo
en todo el vecindario, ella dice sonriendo. Gracias, él dice
nervioso. Ella sale con la niña en el piso siete. Buenas noches,
él dice. Adiós, amor, ella dice coquetamente.
Qué horror de
mujeres ligeras, él piensa.
Él
entra al apartamento
Avanza que te tengo
noticias, dice Félix. ¿Qué fue? pregunta Chris. Mi prima Nadine
viene en camino. Ahora sí que la cosa se pone buena, dice Félix.
Ay necesito ducharme. Estoy todo apestoso, dice Chris entrando
al baño.
Oye Chris, vamos a
ordenar pizza pero esperemos a Nadine, dice Félix. Está bien,
contesta Chris desde el baño.
Mira me dice Nadine
que uno de estos días se trae a Sasha. Te vas a morir, dice
Félix. Que bien, dice Chris ahora saliendo del baño con una
toalla alrededor de su cintura.
Oye pero Félix, la
ciega estaba de uno meterle todo el santo día, dice Chris. Me lo
imagino porque a ti son pocas las que te conmueven, dice Félix.
Mira tenía unos senos bien grandes, bien chulos, dice Chris. ¿Es
Latina? pregunta Félix. Sí, se llama Milagros Alvarado y vi unas
fotos a donde esta en una de las islas del Caribe. Se parecía
mucho a Puerto Rico, dice Chris. Pues no sé como te le vas a
presentar a recogerla después que la descubriste, dice Félix. Lo
voy a intentar, dice Chris. Buena suerte, dice Félix.
Tocan a la puerta y
Félix abre.
Mujer que bella
estas, dice Félix abrazando a Nadine. Entra, dice Félix. Ya
sabes que vivo con un amigo mío, él dice. Sí, y estoy loca por
conocerlo, ella dice dulcemente. ¿Todavía eres soltero? ella
pregunta. Pues sí, no es fácil conseguir pareja con tantos
estudios, él dice.
Mira aquí esta
Chris, él dice. Ella se voltea a mirarlo. Mucho gusto, él dice.
Mucho gusto, ella dice sonriendo. Ay que bárbaro eres, primo. No
me dijiste que es un Dios, porfa, dice Nadine sonriendo. ¿Qué,
le vas a rezar? pregunta Félix riendo. Gracias, muy amable pero
prefiero simplemente ser Cristóbal Córdoba, él dice sonriendo.
Ay me muero, sí hasta tienes hoyuelos. Me parte un rayo, ella
dice. Me estoy enrojeciendo, él dice bajando su cabeza.
Ay primo qué
hambre. Avanza y ordena, dice Nadine. Oye Nadine vamos a ver un
concierto musical este sábado, dice Félix. Ay sí me encantaría,
ella dice. ¿Y tú, tienes pareja? pregunta Nadine. Sí, creo que
sí, pero todavía no estoy muy seguro y si no pues nos vamos los
tres, él contesta. Yo te puedo presentar a mi hermana. Ay pero
te lo advierto es una atrevida de la madre, dice Nadine. Pues
que bien, él dice sonriendo. Oye Félix ven y siéntate aquí.
Estás bien bueno. Mira lo alto que estas, ella dice. No es eso,
es que te has puesto chiquita, él ríe. Pues así es cuando uno
envejece. Mira a los veinticuatro años ya me siento como una
anciana, ella dice. ¿Y cuanto tiene tu hermana? pregunta Chris.
Sasha tiene veintidós años y es bien linda, ella contesta. Tú
también eres muy guapa, dice Chris. Ay no. Oye de repente aquí
no hay aire, dice Nadine echándose aire con su mano. Todos ríen.
Sasha y Carmen en su apartamento
Ay por favor,
Sasha, olvídalo ya. Te vas a pasar llorando por eso todo el día.
Ya pasó. Yo te lo dije que eso era demasiado atrevido, dice
Carmen. Es que Carmen, es guapísimo y a lo mejor lo hubiese
conocido en la universidad pero ahora me odia, ella dice entre
sollozos. Eres una tonta. Mira búscalo y vuelve a comenzar.
Explícale lo qué pasó, dice Carmen. Me invitó a un concierto
este sábado pero ahora no sé ni si se acordará, dice Sasha. Pues
llámalo y pregúntale. Esa es la perfecta oportunidad, dice
Carmen. Ay qué vergüenza, dice Sasha. Olvida la vergüenza que tú
tienes muy poca. Conmigo no te hagas la santita. Llámalo que
esta bien bueno ese tipo y te lo levanta hasta el viento, dice
Carmen.
Sasha marca por
celular. ¿Hola? pregunta Chris. Es Milagros, ella dice. ¿La
cieguita? Él pregunta haciéndole señal a Félix. ¿Sí, todavía
vamos al concierto? ella pregunta. Sí, yo soy un hombre de mi
palabra. Voy por ti a las siete de la noche el sábado, tráete al
perro para ciegos, él dice colgando.
El
apartamento de Félix y Chris
¿Qué se traen
ustedes? pregunta Nadine entre bocados. Es que no vas a creer lo
qué me pasó por tonto, dice Chris. Cuéntame, chulo, ella dice.
¿Rayos, tú sabes lo qué quiere decir chulo? Chris pregunta
riendo. Sí, pero en esta situación quiere decir que estas bien
bueno, ella ríe.
Pues mira fui a ver
sobre unas lecciones de piano. Me dijeron que era una chica
ciega y cuando entré al apartamento me quedé mudo. Sin exagerar,
tiene que ser la mujer de mis sueños. Una vez ahí se puso con
mucha tocadera y algo estaba muy raro. Bueno cuando me despedí
hice que había salido del apartamento y al ella escuchar la
puerta se paró deprisa y se fue a buscar su celular. Se quedó
pasmada cuando me vio, él ríe. Ay qué mierda, dice Nadine. Todos
ríen. Pues la cosa es que yo ya la había invitado al concierto y
pues ahora me llama a ver si todavía vamos a ir, él dice. ¿Pero
qué hacia esa chica con eso? pregunta Nadine. No sé pero su
amiga también estaba involucrada en todo eso, dice Chris. Aquí
los estudiantes se hacen bromas unos a los otros y hasta les
hacen bromas a los profesores pero esa es una nueva, dice Nadine
entre bocados.
¿Mira Félix tú
sabías que yo estaba enamorada de ti desde niños? ella pregunta.
Sí, tú eras otra para guebo, él ríe. Oye Chris, este pobre
hombre, nosotras le hicimos bastantes bromas. Se la pasaba con
las manos en los bolsillos todo el santo día, ríe Nadine. Todos
ríen a carcajadas.
¿Qué vamos hacer
después de lograr la maestría? ella pregunta. No sé, pero yo
aquí no me quedo. Me hace mucha falta el campo y mi país, dice
Chris. Mi papá esta empecinado que levantemos un negocio. Un
restaurante bien bravo para los turistas y Chris al piano, dice
Félix. Esa es una buena idea, dice Nadine. ¿Te irías con
nosotros? pregunta Chris. Pues claro que sí ya te dije que
siempre he estado enamorada del primo, ella dice sonriendo.
Félix la abraza y la besa en la mejilla. Yo no regreso sin ti,
él dice dulcemente. ¿Qué vamos hacer mañana viernes? pregunta
Nadine. Vayamos todos al cine y comemos algo por ahí afuera,
dice Félix. ¿Estamos? pregunta Nadine. Sí, sonríe Chris,
estamos.
Unos Días Después
Chris y Sasha
Chris toca a la
puerta de Sasha y ella abre. Entra, ella dice dulcemente. Él
entra. Buenas noches, él dice. Buenas noches, dice Carmen un
poco avergonzada. Él era un hombre alto y musculoso e
intimidante. Carmen se excusó y entró a su habitación. Él se
queda mirándola. Rayos no sé cuál me gusta mas, él
piensa.
No tengo tiempo
para bobadas, es tarde, él le dice a Sasha. Ella toma su bolsa y
salen del apartamento. Él la mira de re-ojo. Ella vestía un
vestido negro ajustado a su hermoso cuerpo. Sus cabellos
recogidos atrás en un moño de trenza. Que divina mujer, él
piensa suspirando hondo y volviendo a mirarla. Estas bien linda,
él dice. Gracias, ella dice. Unos amigos míos nos van acompañar.
Luego del concierto tengo reservaciones para cenar, él dice. No
pensé que quisieras volver a verme, ella dice nerviosa. Pues es
solo por esta noche. A mi no me gustan las mujeres ligeras y tú
obviamente..., él dice. No me ofendas. Tú no sabes nada de mí,
ella dice molesta. Claro que no, pero con lo poco que sé, ya no
me gustas, él dice mintiendo y volviendo a mirarla de arriba
abajo.
Entran al auto y él
no pudo evitar mirarle los muslos desnudos al ella sentarse.
¿Sabes que cualquier otro hombre se hubiese aprovechado de ti?
él pregunta. Era solo una broma, ella dice. De mal gusto y
peligrosa, él dice. Cualquier otro hombre se estuviese riendo,
ella dice. Yo no soy cualquier otro hombre. Eso déjaselo a los
americanos. Yo soy puertorriqueño y un poco antiguo, él dice.
Bien antiguo, ella dice.
Mantuvieron
silencio durante el viaje a la ciudad. Él estaciona en un
estacionamiento privado. Salen afuera y caminan hacia el teatro.
Yo ya tengo los boletos, él dice. Ellos entran al teatro...
Félix y Nadine
¿Quieres dormir
conmigo esta noche? pregunta Félix. Nunca pensé que me lo
preguntaras, ella dice sonriendo. Es que... somos primos... y,
él dice. No somos primos, ella dice. ¿Como? él pregunta. Mamá
tuvo muchos amantes. Yo no soy hija de tu tío pero Sasha sí,
ella dice. ¿Sasha sí? él pregunta. Así es, por eso yo siempre he
estado enamorada de ti. ¿Creíste que hablaba en broma? ella
pregunta. Él traga gordo. No estaba seguro, él dice ahora
besándola en los labios. Ella corresponde. No he podido
olvidarte y no quiero estar sin ti ni un segundo mas, ella dice.
Él la abraza fuertemente. Que bien me siento contigo, él dice
acariciándole el rostro.
Chris y Sasha
Hola, dice Chris.
Hola ellos contestan. Miren, esta es Milagros Álvarez, él dice.
Félix y Nadine se quedan mudos. Milagros mierda, esa es Sasha,
dice Félix sorprendido. ¿Sasha? ¿Qué haces aquí? pregunta
Nadine. Chris la mira incrédulo. ¿Cómo qué Sasha? él pregunta.
Ella es mi hermana, Sasha, dice Nadine. Ay qué vergüenza, dice
Sasha tomando asiento. No me siento muy bien, ella dice
cubriéndose el rostro con sus manos. Les mira a todos que la
miraban acusadoramente. Ay, por Dios no me miren así. Fue una
broma de mal gusto, ella dice tristemente. Félix la besa en la
mejilla. ¿No saludas? él pregunta. Ay primo, perdóname es que
soy una tonta, ella dice. Él la abraza. Chris traga gordo y
estaba obviamente molesto. Chris se acerca a Félix. Muévete un
asiento, él dice. Hombre no, dice Félix. Muévete, no quiero
estar junto a ella, dice Chris molesto. Todos se acomodan y
Sasha no pudo evitar las lágrimas. Félix le dio un pañuelo.
Chris la ignoró totalmente conversando con unas personas que
estaban sentadas a su lado.
Mira lo qué hiciste
por estar con tus bromas. Ibas a conocerlo de todos modos y
míralo Sasha, es un sueño mojado, el condenado, dice Nadine. No
me regañes, dice Sasha nerviosa. Es que tú siempre has sido
alocada y eso te va a causar problemas. Este muchacho es serio y
respetuoso y por si no lo sabías es un famoso pianista, dice
Nadine. ¿Famoso? pregunta Sasha. Sí, él es el pianista
puertorriqueño que viaja a varios países desde niño haciendo
presentaciones y dando clases de piano, dice Nadine. No lo
sabía. Es muy sencillo, dice Sasha. Pues sí, él fue el hombre
que tocó al piano durante el programa de Miss Puerto Rico, dice
Nadine. Yo no veo esas cosas, ella dice. Pues yo tampoco pero
Félix me lo contó en una de sus cartas y yo estaba loca por
conocerlo, dice Nadine. Me odia, dice Sasha. Pues a ver como
haces para conquistarlo, si te gusta, dice Nadine en voz baja.
Sasha lo mira de re-ojo. Él estaba sonriendo y ella se quedó
muda al ver que tenía hoyuelos en sus mejillas. Dios santo
que guapo es, ella piensa sin poder dejar de mirarlo. Sus
ojos se encuentras y por un segundo se prenden y luego él cambia
su vista deprisa.
Durante el concierto...
El pianista se
levanta y anuncia que entre él publico se encuentra unos de los
hijos pródigos del piano... El señor Cristóbal Córdoba. Chris se
levanta y saluda al público y todos se levantan a saludarlo.
Gracias, dice Chris.
¿Qué te dije?
pregunta Félix. Ay qué honor estar con él, dice Nadine. Eso no
es todo, lo van atacar afuera y él es tan sencillo que se
esconde, dice Félix. Sasha estaba muy callada. Al todos salir al
vestíbulo, los reporteros y algunas personas rodearon a Chris.
Él toma la mano de Sasha en la suya y contesta las preguntas.
Félix y Nadine los esperaban afuera.
Olvídate que ahora
las viejas se lo quieren comer vivo, dice Félix. ¿Ay pero y
Sasha? pregunta Nadine preocupada. No sé. ¿Se habrá ido?
pregunta Félix mirando a su alrededor. En eso ven a Chris salir
del teatro con Sasha de la mano. Mírala, esta con él. Olvídalo,
él no la iba a dejar sola. Es demasiado consciente y respetuoso.
Con él uno no necesita más amigos. Es fiel y sencillo y mi padre
lo quiere mucho, dice Félix. ¿Quién le enseñó a tocar piano?
pregunta Nadine. Nadie, sus padres vivían en Brooklyn y se
mudaron a un apartamento a donde habían dejado un piano y él era
loco con el piano y sus padres le pusieron un tutor a los tres
años. Ya a los cinco años estaba viajando con su talento. Es un
genio en el piano y eso lo mantuvo fuera de las calles, dice
Félix.
Ay vamos que esa
gente molesta mucho, dice Chris. Vas a salir en los periódicos
mañana, dice Nadine. ¿Yo? pregunta Sasha. Claro que sí, dice
Nadine. Ay sí yo estaba con él todo el tiempo y las cameras me
volvieron loca, ella dice. Él me presentó a los reporteros como
una amiga, ella dice. Que bien, dice Nadine. Chris y Félix
conversan alegremente mientras Chris conduce.
Entran al restaurante
Era un restaurante
italiano con un ambiente moderno y romántico. Todos toman
asientos a la mesa. Oye que lindo estuvo el concierto, dice
Félix. Sí, esos músicos están de gira. A mí me habían invitado
este año pero me quise venir a estudiar. No tuvimos que pagar
por los boletos, dice Chris.
Yo estaba muy
orgullosa de andar contigo, dice Nadine. Gracias pero yo
prefiero que nadie me reconozca, dice Chris. Sasha baja su
cabeza. Oye prima pero estás muy seria. Tú no eres así. Siempre
estás sonriente, dice Félix. Gracias por invitarme, me gustó
mucho, dice Sasha. Pues yo invité a Milagros que aunque ciega
podía escuchar el concierto, él dice. Gracias de todos modos,
ella dice. Chris no contesta. Ay que hambre tengo, dice Chris
mirando la tarjeta del menú. Félix y Nadine se miran uno al
otro.
Sasha hizo por
comer pero no pudo. Estaba deprimida y triste. Jamás se había
sentido así. Era horrible y escuchaba la conversación y la risa
como si estuviera muy lejos. Este imbécil me la ha de pagar.
¿Quién se cree qué es? ella piensa.
Vamos a fugarnos un
finde a Lake Placid, dice Félix. Ay que divino es eso por allá,
dice Nadine. Ay sí vamos, dice Chris. Podemos invitar un grupo,
dice Nadine mirando a Sasha que tenía lágrimas en sus ojos.
Puedes invitar a Carmen, dice Nadine tratando de incluir a Sasha
en la conversación. Ay sí me gustaría mucho que invitaras a
Carmen, dice Chris. No sé, estamos de exámenes, dice Sasha
tristemente. Chris cambia su vista. Pues conmigo no vas,
él piensa. Estaba molesto con ella y no pensaba volver a verla.
Consíganme una chica bien brava. Me gustó mucho Carmen, dice
Chris tomando de su vaso de vino. Sasha cambia su rostro
avergonzada. Nadine la mira apenada. Nunca la había visto tan
triste. Este hombre había tocado algo muy hondo en el corazón
de su hermana pero a ver cuanto tiempo duraría el encanto,
ella piensa.
Oye Félix, yo de
aquí me voy al apartamento en taxi. ¿Puedes llevar a Sasha al
suyo? pregunta Chris. Sí claro, dice Félix pero hombre no seas
tan terco. Es divina esa mujer, dice Félix. No me importa, dice
Chris levantándose de su asiento. Buenas noches, él dice besando
a Nadine en la mejilla. Buenas noches, él dice refiriéndose a
Sasha. Ella traga gordo. Él sale del restaurante. Ellos
mantienen silencio. Yo te llevo a tu apartamento, dice Félix. Yo
puedo llamar un taxi, ella dice. No, sí vamos en esa dirección,
dice Félix. ¿Nos vamos? pregunta Nadine. Sí, vamos, dice Félix.
El
Apartamento de Sasha y Carmen
Sasha entra y entra
a su habitación, se tira a la cama y comienza a sollozar
profundamente.
¿Mujer qué te pasó?
pregunta Carmen tratando de consolarla. Sssh ay Sasha por Dios.
¿Qué te pasa? pregunta Carmen. Fue horrible. Él es el amigo de
Félix y mi hermana estaba con ellos. Ahora me odia más porque no
le dije mi nombre. Él me presentó como Milagros y mi primo le
dijo que yo soy Sasha. Ay qué vergüenza, llora Sasha.
Él me odia y no
sabes lo lindo que es. Es un pianista famoso, serio y todos lo
respetan y lo admiran. Ay quiero morirme, dice Sasha sollozando.
Ay bendito Sasha, dice Carmen abrazándola. Vas a tener que hacer
por olvidarlo, mujer, dice Carmen. Es que es tan guapo. Es el
hombre más guapo que he conocido y a lo mejor era mi única
oportunidad y la eché a perder, llora Sasha. Tranquila. Quizás
no era para ti. Si es famoso imagínate las mujeres que tendrá a
sus pies, dice Carmen pensando en los ojos atrevidos de Chris. A
mi lo qué me molesta es el desprecio. Lo quiero seducir y luego
mandarlo al diablo. Es un jíbaro antiguo y demasiado serio, dice
Sasha molesta.
El
Apartamento de Chris y Félix
Chris
Si no fuera tan
hermosa, tan linda. ¡Maldita sea! ¿Cómo me pasa esto? Qué horror
y no me la puedo arrancar del pensamiento. Ay ese cuerpecito tan
chulo y esos ojazos, él dice recostando su cabeza contra el
espaldar del sofá. Como quisiera hacerle el amor, besar esa boca
tan linda, meterle... ay qué horror, él piensa entrando al baño
pero una vez en el baño los ojos tristes de Carmen era lo único
que podía ver.
El
Apartamento de Nadine
Félix, yo vivo con
un hombre pero es gay, dice Nadine. ¿Como? pregunta Félix. Él es
gay es que no conseguí una mujer y necesitaba ayuda con la renta
pero él es como una mujer, ella dice. Félix se incomoda. No
tienes que preocuparte. Él a lo mejor no esté, ella dice.
Ellos entran a la habitación de Nadine
No me gusta que
vivas con él, dice Félix. No te preocupes casi nos vemos, ella
dice. Ven, ella dice tomándolo de la mano. Ella lo desviste y él
la desviste a ella. Ella lo toma de la mano y entran al baño
metiéndose bajo la ducha. Ay que rica esta el agua, ella dice
enjabonando el cuerpo de Félix. Él estaba respirando fuerte y
estaba erecto y comenzó a enjabonarla a ella. No sabes lo mucho
que me gustas, ella le dice apasionada. Se baja frente a él y lo
toma en su boca. Él lleva sus manos a la pared detrás de ella
ondulando. Se enloquece y la sube y la voltea penetrándola
contra la pared.
El
Día Siguiente...
La
Universidad: El comedor
Escuché decir que
tu pianista va hacer una presentación en el auditorio, dice
Carmen. ¿De veras? pregunta Sasha. Así mismo. El profesor de
arte lo anunció esta mañana, dice Carmen. Quisiera volver el
reloj atrás, dice Sasha. Ay olvídalo. Mira como te miran los
chicos. Estas perdiendo el tiempo, dice Carmen. No sé, ya no me
interesa ningún otro hombre. Se me pega manía con uno y hasta
que me lleva a la cama, no me lo puedo sacar de la cabeza, dice
Sasha. Ay no seas tonta si lo acabaste de conocer, dice Carmen.
Es que quiero seducirlo y luego mandarlo al diablo, dice Sasha.
¿Tú crees que no le gustaste? pregunta Carmen. Creo que le gusté
como mujer pero no como novia. Se puso a decir que tú le
gustaste mucho, dice Sasha. ¿Yo? pregunta Carmen sorprendida.
Fue solo para darme celos. Es muy serio y no querrá una mujer
como yo, dice Sasha. Pues puedes comprobarle lo contrario. Sigue
viéndote con él. Adonde quiera que él esté preséntate sola y
muéstrale que eres una chica decente y seria tú también, dice
Carmen. Pues... ay sí tengo que intentarlo. Mi hermana y mi
primo tienen algo serio. Están haciendo un viaje a "Lake Placid"
y van a invitar un grupo. Quizás podamos ir, ella dice. ¿Yo?
pregunta Carmen. Ay me encantaría ir con ustedes, dice Carmen
pensando en Chris.
Ay míralo ahí esta.
Qué macho, dice Carmen mirando a Chris que había entrando a la
cafetería. Ay me muero, continua Carmen. Cállate no quiero que
me vea, dice Sasha. Mira como las chicas lo miran. Ay eso es un
descaro, dice Carmen. Está bien bueno. Ay esos jeans lo están
rozando. Ay yo quiero ser los jeans, dice Sasha. Míralo que
macho es, dice Carmen con su boca abierta. Ay tiene para todas,
el muy cabrón, dice Sasha sin poder dejar de mirarlo.
Chris se sienta a
comer y a leer un libro. Unas chicas americanas se sentaron
junto a él a platicar.
Ya están la
americuchas encima del como hormigas a la azúcar, dice Carmen.
Ay me vio, dice Sasha asustada. Ay sí nos esta mirando, dice
Carmen. Esos ojos me tienen mojada y ay esa boca... que me seque
con su lengua, dice Sasha. Carmen ríe. Cállate que me das mal de
risa, dice Carmen riendo. ¿Crees que vendrá a saludarte?
pregunta Carmen. No sé, dice Sasha tomando de su café.
Voy a llevar la
bandeja a ver si me mira, dice Sasha. Sasha se levanta y camina
frente a él. Él la mira de arriba abajo de re-ojo y luego mira a
Carmen y sonríe. Carmen cambia su vista deprisa. Él vuelve sus
ojos al cuerpo de Sasha y se encuentra con sus ojos. Él la mira
de arriba abajo frescamente y ella sigue caminando hacia la
mesa.
Oye, no te quitó los
ojos de encima, dice Carmen. Ay sí lo sentí. Me penetró. Ay que
bueno esta, dice Sasha. Tú le gustas y mucho. Se te quedó
mirando ahí mismo como hipnotizado, dice Carmen. Ay sí lo sentí
mirándome. Le gusto y a lo mejor pueda seducirlo, dice Sasha.
Después de unos minutos...
Chris se levanta de
su asiento y sale del comedor con varias chicas sin mirar atrás.
Imbécil, dice Sasha. Ya te lo dije que ese hombre tiene que
tener más de mil mujeres, dice Carmen. Es que no lo creo. Félix
hubiera dicho algo y él solo tiene cosas buenas que decir del y
lo admira y lo respeta mucho. Mi primo tampoco es mujeriego y
dudo que se vaya hacer amigo de un mujeriego, dice Sasha. Ese
hombre esta prendido como el Empire State Building cuando cae la
noche, dice Carmen. Sasha ríe. Ay no voy a poder concentrarme en
nada más que él, dice Sasha cerrando sus ojos.
Su celular suena.
Hola Nadine, ella dice. Mira Sasha, vente a comer a mi
apartamento. Voy a preparar una comida esta noche, dice Nadine.
¿Quiénes van a estar ahí? pregunta Sasha. Pues Félix, Chris y la
verdad no sé si Chris traiga pareja pero vente como quiera. Mira
yo sé que tú le gustas. Félix me lo dijo, dice Nadine. Sasha
suspira hondo. Ahí estaré, ella dice colgando.
Acaba de llamar mi
hermana y va a preparar una cena para esta noche. Él va a estar
ahí aunque quizás con una chica, dice Sasha. Ponte bien linda e
ignóralo, dice Carmen. Ay sí. Voy a cortar clases. Me voy al
Mall, dice Sasha. Te veo mas tarde y buena suerte, dice Carmen
entristecida.
Chris e Iris
Es solo una cena
entre amigos. Yo puedo recogerte como a las seis, dice Chris.
Esta bien te espero, dice Iris entrando a su salón.
Chris entra al
salón de música y rápido las chicas lo rodearon conversando con
él y haciéndole preguntas sobre el piano.
Esa
Noche
El
Apartamento de Nadine y Ralph
¿Ralph, invitaste a
tu novio? pregunta Nadine. Sí, él viene con su hermano. Óyeme me
dicen que tu primo esta bárbaro, dice Ralph. Ni te atrevas, dice
Nadine. Mujer pero si yo tengo mi macho, dice Ralph. Pues
quédate con él y ni una miradita al mío, dice Nadine. Ralph ríe.
Esteban no es gay así que no vayas a meter la pata, dice Ralph.
¿Pero él sabe que su hermano es maricón? pregunta Nadine. Sí, él
lo sabe pero no vayas a creer que él lo sea. Ese hombre se pone
furioso si lo confunden, dice Ralph. Deja que ya le pusiste
demasiado ajo a ese caldo, dice Nadine. Ay no mi hijita tú no
sabes cocinar, dice Ralph.
Tocan a la puerta y
Nadine contesta. Hola amor, dice Félix con un ramo de rosas
rojas. Ay que lindas, ella dice besándolo en los labios. Hola,
dice Ralph saliendo de la cocina. Hola, dice Félix extendiendo
su mano un poco incomodo. Nada de nervios, yo no muerdo, dice
Ralph volviendo a entrar a la cocina. Félix toma asiento y
Nadine le trae una cerveza. ¿Y a donde esta el pianista?
pregunta Nadine. Fue a recoger a una chica, dice Félix. Ay no me
digas. Yo invité a Sasha, dice Nadine. Pues no lo dijiste y
además no creo que eso vaya a dar resultados. Aunque a él le
gusta mucho tiene demasiadas mujeres lindas interesadas en él,
dice Félix. El novio de Ralph viene con su hermano y el hermano
no es gay así que no vayas a meter la pata, dice Nadine. ¿Qué
carajo voy hacer yo? pregunta Félix molesto. Pues es que el
hermano no es gay así que no te incomodes con él, dice Nadine.
No me gusta que vivas con él, dice Félix. Eres un antiguo y un
pesado. Es igual que vivir con una mujer y mejor ya que me puede
abrir las botellas de Pepsi, ella dice. Él se comienza a reír.
Tocan a la puerta y
él abre. Vaya, vaya, dice Félix dejándolos pasar. Era Chris e
Iris. Esta es Iris Ortega. Mi amigo Félix Estrada, dice Chris.
Nadine sale a la
sala. Bienvenidos, ella dice. Esta es Iris Ortega, mi amiga
Nadine, dice Chris. ¿Qué desean tomar? pregunta Ralph saliendo
de la cocina. Hola, ellos se presentan. Ralph suspira hondo.
Que hombre, él piensa mirando a Chris que estaba conversando
con Félix. No, dice Nadine. ¿Ay no? pregunta Ralph No, repite
Nadine. Iris ríe. Oye que linda sonrisa, dice Ralph. A ti te voy
hacer una de mis bebidas favoritas, ya regreso, dice Ralph
entrando a la cocina.
En eso el novio de
Ralph, Peter y su hermano Esteban, entran al apartamento y todos
se presentan y charlan en la sala.
Sabes, tu hermano
está bien guapo, dice Nadine. Sí, yo le había hablado de ti pero
como tú solo tienes a Félix en la mente, olvídalo, dice Ralph.
Pues a ver si le gusta a mi hermana, dice Nadine. Tu hermana le
gusta hasta a los hombres gay. Está que se le vira la tortilla a
cualquiera, dice Ralph. Nadine ríe. Que no te oiga Peter, ríe
Nadine.
Tocan a la puerta y
Félix abre. Hola linda, él dice besando a Sasha en los labios.
Ella entra y Nadine la abraza. Que bueno que viniste, dice
Nadine.
Esta es mi hermana,
Sasha, dice Nadie interrumpiendo la conversación de todos. Todos
la miran. Chris la mira de arriba abajo y toma de su cerveza.
Mira ella es Iris, la amiga de Chris. Él es Esteban el hermano
de Ralph, dice Nadine. Mucho gusto, dice Esteban besándole la
mano.
¿Qué deseas tomar?
pregunta Nadine. ¿Qué preparó Ralphie? Ya sé que se las sabe
todas, dice Sasha. Ay preparó un mojito delicioso, dice Iris. Ay
sí quiero uno, dice Sasha.
Oye belleza, ven
dame un beso, dice Ralph. Sasha lo besa en la boca. Aquí tienes
un mojito bien mojadito, él dice. Ella ríe. ¿Ya conociste a mi
hermano? él pregunta. Sí, es bien guapo, dice Sasha. A ver si lo
sacas de su miseria ya que no es gay, dice Ralph en voz baja.
Sasha ríe a carcajadas.
Iris y Esteban
conversan a largas sobre el teatro y las obras de opera. Chris
mantiene silencio. Sasha se sienta junto a él. ¿Cómo has estado?
ella pregunta. Muy bien, él dice un poco incomodo. La mira a los
ojos. Ella estaba luciendo un vestido blanco con un escote
bajito y sin manguillos. El vestido se ajustaba a su hermoso
cuerpo como una segunda piel y él no pudo evitar admirarla. Que
bella es, él piensa. Estas muy linda, él dice. Gracias, ella
dice. Él se saca su pañuelo de su bolsillo y lo lleva a los
labios de Sasha quitándole el pinta labios rojo. ¿Qué haces?
ella pregunta. Nada, fue un impulso, él dice. Ella baja su
cabeza y toma de su vaso. Me encantan tus labios así a lo
natural. No necesitas maquillaje, él dice. Ella se pone
nerviosa. Él lleva su mano y roza sus dedos contra los labios de
Sasha. Quería besarla. Quería tocarla, amarla, pero se compuso y
se levantó de su asiento y se sentó junto a Iris.
Todos entran al comedor
Peter y Chris
conversan sobre los instrumentos ya que Peter toca los tambores
profesionalmente. Que interesante. No, yo tuve que aprender a la
brava pero ya era un adolescente, dice Peter. El talento esta
escondido y sale a cualquier edad, dice Chris. Sí, pero un niño
de cinco años, por Dios, eso es una barbaridad, dice Peter.
Esteban conversa con Sasha
No sé como no te
conocí antes, dice Esteban. Es que estoy muy ocupada, dice
Sasha. Pues yo acabo de romper con mi novia de tres años pero
antes tampoco salía mucho, él dice. Ella se encuentra con los
ojos de Chris y este la mira molesto. El famoso pianista, dice
Esteban. Ella baja su cabeza. Que orgullo compartir con él, dice
Esteban. Sí, ella dice.
Durante la cena
todos conversan alegremente.
Sin bromas,
aquellas mujeres me dejaron agotado, ríe Esteban. Que atrevidas
las mujeres hoy día, dice Félix. Sí, que atrevidas son. Mira a
mí me pasó que una tipa se me hizo la ciega para tocármelo todo,
dice Chris riendo.
El vaso de vino de
Sasha fue a caer al piso estrellándose contra la loza. Ay,
perdona, ella dice. No te preocupes, dice Ralph.
Chris la mira y
sonríe burlonamente. Ella baja su cabeza nerviosa y molesta.
¿Y qué pasó con la
cieguita? pregunta Esteban riendo. Por ahí anda tocándoselo a
medio mundo, me imagino, ríe Chris. Ella traga gordo
avergonzada.
Me imagino que no
te gustan las mujeres. En ese caso cualquier hombre hubiese
actuado diferente, ella le dice furiosa. Él la mira rabioso y se
avergüenza. No de veras. No te ofendas pero a qué hombre no le
gustaría que una mujer lo toque y lo acaricie. ¿Qué tiene eso de
malo? ella pregunta. Pues a mí me gustan las mujeres pero no las
mujeres ligeras, para eso al burdel, él dice escupiendo las
palabras. Para los gustos se hicieron los colores, ella dice.
Todos los miran y de pronto Nadine cambia la conversación.
Bueno Ralph vamos a
servir café, dice Nadine. Ay sí, dice Ralph levantándose de su
asiento.
En
la cocina
Qué susto. Ay por
Dios, me muero, dice Ralph echándose aire con sus manos. ¿Qué
fue eso? él pregunta. Qué horror. Como se odian. Jamás he visto
algo semejante, dice Nadine. No es odio. Eso es pasión, locura,
deseos y ay que bueno esta ese hombre, dice Ralph. Ay baja la
voz, dice Nadine asustada.
Félix se sienta
junto a Sasha. Oye prima no te ofendas. No sé como sé te ocurrió
hacer semejante barbaridad. Chris no es un hombre al que le
gusten las bromas de mal gusto. Aunque tú le gustas pero es muy
fuerte y determinado, dice Félix. Es un imbécil y ya me tiene
harta, ella dice molesta. Yo voy hablar con él para que no te
ofenda pero tú debes andarte prevenida. Un día de estos un loco
te va hacer pasar un gran susto si sigues con tus jueguitos, él
dice. Ella baja la cabeza ante el regaño.
Chris se sienta
junto a ellos. ¿Qué le pasa a la cieguita? él pregunta
sonriendo. Si me sigues buscando me vas a encontrar, ella dice.
¿Y qué piensas hacer... tocarme? él pregunta. Mira es obvio que
no nos soportamos así que vamos hacer por no vernos, ella dice.
Imposible, tu hermana es la novia de mi mejor amigo, él dice.
Además pienso hacerte sufrir, él dice. Vete a la mierda, ella le
dice molesta. Quiero contestarte a tu pregunta de hace unos
momentos, él dice. No me importa, ella dice. No es que no sea
hombre y cuando quieras te lo demuestro es que soy un hombre
respetuoso y serio. ¿Has conocido un hombre así o solo pendejos
y bandidos de la calle? él pregunta. Ella se levanta de su
asiento y toma su bolsa y entra a la cocina.
Nadine, me voy,
dice Sasha. Ay pero no te vayas sola, dice Ralph. Mira mi
hermano te puede llevar, él dice. No se preocupen si eso es un
paso y yo llamo un taxi, ella dice. Chris entra a la cocina. Yo
te llevo, él dice. No gracias, ella dice ignorándolo y
despidiéndose de Ralph y Nadine.
Ella sale a la sala
a despedirse de los demás y Chris la sigue. ¿Te llevo a tu casa?
pregunta Esteban. No es necesario yo la llevo, dice Chris. No te
preocupes tú tienes que llevar a Iris, dice Esteban. Yo la
llevo, repite Chris. Oye Sasha déjame tu numero de celu, dice
Esteban. Ellos intercambian los números. Te llamo, dice Esteban.
Ella sale del
apartamento y Chris e Iris también. Sasha llama un taxi por su
celular. Ya te dije que te llevo, dice Chris. No gracias, ella
dice. Iris les mira uno al otro inquieta. Yo puedo irme en el
taxi y tú la llevas a su apartamento, dice Iris. Perdona Iris es
que es como una hermana, dice Chris. Sasha lo mira molesta.
El taxi llega e
Iris se mete al asiento del pasajero antes que Sasha y el taxi
arranca. Imbécil, ella dice molesta. Él la agarra del brazo y
casi la arrastra hasta su auto. No me encabrones, él dice
furioso. Ella se mete al auto nerviosa. Él entra y prende el
auto y arranca. No sé como pudiste hacerle eso a Iris, ella
dice. Iris tiene novio solo vino acompañarme, él dice. La otra
noche no te molestó que me fuera sola en un taxi, ella dice.
Pues esta noche sí. Quiero comprobarte algo, él dice.
¿Comprobarme qué? ¿Qué eres un pesado? ella pregunta. Que soy
macho, él contesta estacionando. Salen del auto y él la toma de
la mano y caminan al "W hotel". ¿Qué haces? ella pregunta.
Vamos, él dice tomándola del brazo. No, ella contesta. Sí, él le
dice. Me ofendiste y me la vas a pagar, él dice. Ella le mira
incrédula pero quería estar con él. Quizás podían hacer las
paces, ella piensa. Ella sale del auto y entran al hotel.
Perdóname, no es necesario, ella dice. Sí lo es. A ver si soy
maricón, él dice molesto. Ella se asusta. Él pide un cuarto por
una noche y ellos entran al ascensor. Podemos hablar, ella dice.
Sí claro, él dice sin mirarla. Ella traga gordo.
Entran a la
habitación. Él se comienza a desvestir rápidamente. Desvístete,
él dice. No, ella dice. Si lo hago yo te quedas sin botones, él
dice. Ella lo mira de re-ojo. Dios Santo que macho es. Ella hace
por salir de la puerta y él le impide el paso. Desvístete, él
dice seriamente. Ella comienza a temblar. Él la mira de re-ojo y
se acerca a ella y comienza a desvestirla. Se excita y la besa
tiernamente en la boca y ella responde. La acaricia con sus
manos mordiéndole los labios. Le quita el sostén y lleva su boca
a los senos desnudos de Sasha mientras le baja las panti.
Que bella eres...
ay como me gustas, él dice apasionado acariciándola tiernamente
con su mano. Ella se comienza a excitar y lleva sus manos a los
cabellos de Chris besándolo. Ay... que buena estas, él dice
apasionado llevando su mano entre las piernas de Sasha. Ella
suspira hondo. Él le muerde un seno desesperado y la levanta en
sus brazos y la lleva a la cama.
Él le lleva la mano
de Sasha a su pene y ella lo acaricia. Estaba erecto y pulsando.
Le aparta las piernas y ella lo guía hacia ella. Él la penetra
despacio, poco a poco haciéndola ondular y gemir, haciéndola
rogarle. ¿Qué crees ahora de mí? él le pregunta saliéndose y
ella vuelve agarrarlo y a penetrarse. Quiero oírte decirme que
soy bien macho, él le dice en el oído. Sí lo eres, ella dice
apasionada. Él vuelve y se sale del cuerpo de Sasha y ella
vuelve a tomarlo y a guiarlo hacia ella. Esta vez él la penetra
completamente ondulando enloquecido y la siente llegar a un
clímax y ella grita de placer y él eyacula.
Él sigue
acariciándola y besándola. La toma de la mano y la dirige al
baño y ambos se meten bajo la ducha. Me encantas, él dice
besándola y sobándola entre las piernas. Ella se baja frente a
él y lo toma en su boca y él cierra la llave del agua y la
levanta y la lleva a la cama y ella vuelve a tomarlo en su boca
y él lleva su boca entre las piernas de Sasha. Ay... él dice
ahora mordiéndola y llevándola a un clímax y la penetra de atrás
por delante enloquecido ondulando salvajemente, perdido en su
placer, en sus deseos de ella, hasta eyacular.
Ay... perdóname. Me
vuelves loco, él dice abrazándola y arropándola. La besa en la
frente. Pensé que me ibas a maltratar, ella dice. Era puro
teatro. Me tienes caliente, él dice cerrando sus ojos. Ella se
acurruca en sus brazos y se quedan dormidos.
La
Siguiente Mañana
Sasha despierta y
mira el reloj. Se asusta y sale corriendo al baño, se ducha y se
viste deprisa.
Chris abre los
ojos. ¿Qué haces? él pregunta.
Ay Chris tengo un
examen final a las ocho y voy a llegar tarde, ella dice. No vas
a llegar son las siete y cuarenta minutos, él dice levantándose.
Ella llama al vestíbulo y pide un taxi. Ay no estudié nada. Me
voy a colgar, ella dice nerviosa. Tranquila. Si te pones
nerviosa es peor, él dice vistiéndose.
Ella abre la puerta
y le tira un beso con su mano y sale corriendo al ascensor. Él
sale afuera. Llámame del taxi, él dice. Sí, ella contesta
entrando al ascensor.
Chris sale del
hotel poco después y se mete a su auto pensativo. Que buena esta
esa chica. Me voy a volver loco por ella. Ay pero Carmen...
La
Universidad
Sasha corre y entra
al salón de música y toma asiento. Mira a su alrededor
asegurándose que estuviera en el salón correcto.
Sasha, llama
Carmen. Ay Carmen. Que susto por poco no llego a tiempo, dice
Sasha. Es que el profesor no ha llegado. ¿Estudiaste? pregunta
Carmen. Ay no nada. Tengo que contarte mas tarde, dice Sasha.
Ahí llegó el profe, dice Carmen acomodándose en su asiento.
Las preguntas no
eran tan difíciles pero Sasha estaba en otro mundo. Estaba en
los brazos de Chris. Dios mío que macho ay que suerte haberlo
conocido, ella piensa.
Después de dos
horas suena la campana y todos le devuelven los exámenes al
profesor.
Sasha y Carmen
salen juntas. Ay qué horror. Estoy segura que no pasé ese
examen, dice Sasha. ¿Qué te pasó anoche? Estábamos supuestas a
estudiar juntas, dice Carmen. Me fui a un hotel con Chris, ella
contesta. ¿De veras? ¿Ay como es él? pregunta Carmen interesada.
No puedes imaginarte lo chulo que es. Es bien macho y bien
fuerte y ay que bueno esta, dice Sasha. ¿Óyeme pero como surgió
eso? ¿No que estaban de malas? pregunta Carmen. Sí, luego te lo
cuento todo. Mira se me olvidó llamarlo del taxi pero estaba tan
nerviosa con lo del examen que se me olvidó todo y no encontraba
mi celular. Por suerte el taxista era americano y sabía la ruta
perfectamente si me doy con uno de turbante no llego nunca, dice
Sasha. Ese vestido es bien lindo pero se ve que estuviste de
fiesta anoche, dice Carmen. Ay qué horror. Tengo que irme a casa
y cambiarme, dice Sasha. Pues mira yo tengo una clase más y
luego te veo, dice Carmen. Hasta luego dice Sasha saliendo de la
universidad.
Carmen se aleja
pensativa. No sabía por qué pero sentía celos de Sasha. Celos y
compasión por él ya que ella conocía bien a Sasha y no era una
muchacha seria. Le gustaba jugar con los hombres y no pensaba en
tomarlos en serio. ¿Por qué no lo conocí primero? Él parece un
buen muchacho. A mí siempre me dan a un lado cuando conocen a
Sasha. ¿Cuándo me irá a tocar a mi un poco de felicidad? ella se
pregunta tristemente.
Sasha marca en su celular
¿Chris? Es Sasha,
ella dice. Esperaba que me llamaras del taxi, él dice. Estaba
muy nerviosa y no pude encontrar mi celu. Ay yo no creo que pasé
ese examen, ella dice. ¿Adónde estas? él pregunta. Frente a la
universidad. Voy a llamar un taxi, ella dice. ¿Por qué mejor no
caminas unos pasos norte y entras a mi auto? él pregunta. ¿Que?
Ella pregunta mirando a su alrededor. Allí estaba Chris con un
ramo de rosas frente a su auto. Ella corre hacia él y se abrazan
y se besan. Que bellas las rosas, ella dice dulcemente
volviéndolo a besar. Ven te llevo a tu casa. Yo tengo una clase
dentro de treinta minutos, él dice. Gracias, ella dice.
No sabía que fueras
famoso, ella dice. Yo tampoco, él dice sonriendo. Encontré
información sobre tus logros en la Internet y me sorprende mucho
que no estés en otra parte del mundo, entre artistas y famosos,
ella dice.
Es un mundo vacío,
lleno de hipocresías, drogas y mujeres vulgares, él dice
seriamente. Yo siempre quise ser famosa, pero no tengo la
determinación para lograr mis sueños. Soy vaga y desorganizada,
ella dice. Él sonríe. Pues no te estas perdiendo mucho. Uno se
cansa de la gente, de las cámaras y de todo. Lo único que hace a
uno feliz es la tranquilidad espiritual, el bienestar y
compartir con familia y amistades. Lo demás no vale nada, él
dice.
¿Qué quieres hacer
con tu vida? ella pregunta. Quiero regresar a Puerto Rico y
vivir rodeado de la belleza de las montañas y el mar. Félix y yo
vamos a montar un negocio con la ayuda de tu tío. Un club
nocturno con un restaurante para los turistas. Yo voy a tocar el
piano y quizás pueda atraer al público con mis melodías y mi
nombre, él dice. Yo nunca he vivido en Puerto Rico. Nací aquí y
aunque visitaba todos los veranos, no me gustaba mucho, no sé si
me acostumbre, ella dice. Así pensé yo en un tiempo pero ahora
necesito hasta el rocío de madrugada. Se me metió en la sangre y
no me siento feliz en ninguna otra parte del mundo, él dice.
Ella lo mira de re-ojo.
Él estaciona. Yo te
llamo, él dice. Esta bien, ella dice besándolo en los labios.
Espero tu llamada. Él le guiña el ojo y ella sale y entra al
edificio.
Carmen y Sasha
Te digo que jamás
me he sentido así tan triste y tan feliz a la misma vez. Es que
tengo miedo. Ay Carmen... es tan guapo y tan dulce. Jamás he
conocido un hombre como él y temo que me vaya a volver loca por
él, dice Sasha. Pues no le veo el problema, dice Carmen
tristemente. Es que él se gradúa a lo mejor en un año y se
regresa a la isla con mi primo. Van a abrir un club nocturno
para los turistas. Mi tío tiene mucho dinero y quiere hacer
negocios con Chris. Imagínate eso, un club nocturno, él como
pianista. Es otro mundo. Lo voy a perder, dice Sasha. Mujer si
tú lo amas lo sigues hasta el fin del mundo, dice Carmen. Yo
casi no sé hablar bien el castellano y cada vez que iba a Puerto
Rico me avergonzaba y no quería hablar, dice Sasha. Pues ya no.
Hay mas inglés que español en la isla, dice Carmen. Chris lo
habla muy bien y él solo ha estado en Puerto Rico cinco años.
Nació aquí y se crió aquí. Sus padres se jubilaron y se fueron a
la isla, dice Sasha. No te preocupes tanto. Él y tú a lo mejor
se vayan juntos, casados y feliz, dice Carmen pensativa.
El
Apartamento de Chris y Félix
Qué broma. Te juro
que no tenía la menor idea que fuera ella, ríe Félix. Pues ya
ves como es el mundo. Me gusta mucho pero imagínate somos muy
diferentes y yo no cambio mis planes de regresar a la isla, dice
Chris. Pues eso sí que esta bien feo porque a ella le falta al
menos otro año para la maestría. A menos que se vaya a Puerto
Rico y acuda la universidad allá, dice Félix. Ella no sabe
escribir, hablar, ni leer bien el castellano, dice Félix. Eso es
lo de menos, dice Chris. A ti se te hizo fácil, dice Félix. Sí
pero estaba mas joven y yo ya sabía mucho. Papá siempre me tenía
advertido que se iba a regresar a la isla, dice Chris. Pues ya
ves lo linda que es. ¿No te lo dije? pregunta Félix. Es preciosa
y me tiene en las nubes. Estoy loco por volver a verla y no ha
pasado un día completo desde que la vi pero temo que sea solo
atracción física, dice Chris. Te vas a enamorar como un loco y
no la vas a dejar aquí sola, dice Félix. Pues si ella me quiere
se tendrá que ir conmigo, dice Chris pensando en Carmen. ¿Qué
le pasaba con ella? Era algo en su corazón, algo escondido. ¿Por
qué no se la podía quitar de su pensamiento? Pues la prima
es terca y yo dudo que se vaya a ir contigo pero te deseo lo
mejor. Óyeme vamos a ser familia, ríe Félix. Ya lo éramos. Eres
como un hermano, dice Chris.
Mi vieja esta bien
chula y me creo que de esta, me caso, dice Félix. ¿De veras?
pregunta Chris. Ay sí. Me siento muy a gusto con ella. Hubo un
tiempo cuando yo prefería a Sasha pero Nadine siempre me estaba
buscando. Yo sabía que le gustaba pero a mí me gustaba más
Sasha. Sin embargo, Sasha, me odiaba y me ignoraba, dice Félix.
Pues esa sí es tu prima, dice Chris. Así es y ahora que las
vuelvo a ver, no sé lo qué le vi a Sasha. Es una persona vacía y
presumida. No es que no sea bien linda pero Nadine es muy dulce.
Ya ves como dice que se va con nosotros a Puerto Rico. Ella es
bien sencilla y comprensiva. La perfecta esposa siempre apoyando
a su marido, dice Félix. Chris se queda pensativo. Yo no creo
que Sasha y yo logremos algo bien serio. Yo la veo media
ignorante. Un poco alocada, dice Chris. Pues acuérdate que si
vamos hacer negocios vamos a tener que buscarnos esposas que nos
apoyen en todo. Aquí las chicas son así un poco raras y menos
serias que allá pero mira cuando una mujer se enamora de verdad,
cambia, dice Félix. Esa mujer no dura sola una semana si me
llego a regresar a Puerto Rico, piensa Chris.
Esteban y Ralph en un restaurante
Que linda esa
chica. A mí me gustó mucho pero no sé lo qué pasó y el pianista
se antojó de llevarla a la casa, dice Esteban.
Ese hombre esta
bien bueno. Ay mira se me eriza la piel en solo pensar que lo
estoy enjabonando... ay que rico, dice Ralph. Zángano, deja la
culequera esa que estoy hablando en serio, dice Esteban. Yo lo
único que sé es que hay algo entre ellos. Están obviamente
enchulados, dice Ralph. Es que se acaban de conocer. El pianista
no va mucho que llegó de Puerto Rico, dice Esteban. Sí, pero el
pianista... mira cuando ese hombre camina... se lleva a todas
las mujeres atrás como con la melodía mágica de la flauta
Palipán, dice Ralphie. Oye ya contigo no se puede hablar nada
serio. ¿Qué es eso de Palipán? Yo no sé como Peter te soporta,
dice Esteban molesto.
Ay mira ahí entró
el pianista. Me lo quiero comer a la varilla, dice Ralphie
chupándose un dedo. Esteban se voltea y logra ver a Chris
conversando con uno de los profesores de la universidad. Me
dicen que va hacer una presentación de piano en el auditorio de
la universidad, dice Ralphie. Pues yo también soy músico, dice
Esteban. Sí, pero él es un Dios, dice Ralphie. Imbécil, dice
Esteban saludando a Chris con un gesto de su mano.
Después de unos
minutos, Chris se despide del profesor y se reúne con Ralph y
Esteban. Hola, él dice saludando. ¿Cómo te va? pregunta Ralph.
¿Muy bien y ustedes? pregunta Chris. Pues en las mismas. ¿Oye y
qué pasó con Sasha la otra noche? pregunta Esteban. ¿Sasha? Pues
nos fuimos a un hotel, dice Chris. Ralph traga gordo. Ay que
rico, él dice. Esteban se puso molesto. No sabía que eran
pareja, dice Esteban. Yo tampoco. Solo somos pareja de cama,
dice Chris sonriendo. ¿Y Iris? pregunta Esteban. Ella esta
comprometida solo fue conmigo para acompañarme, dice Chris. ¿Oye
te sabes el cuento de la flauta de Palipán? pregunta Ralph. Sí
claro. Una obra Chilena. "La flauta de Palipán cuyas melodías
tenían la virtud de preservar el ciclo de la vida y el orden de
la naturaleza." dice Chris. Esteban los mira molesto. Ay hombre
si te las sabes todas, dice Ralph coquetamente. Bueno dámele
saludos a Peter y a Nadine, los veo pronto, dice Chris saliendo
del restaurante. Ay papi chulo, dice Ralph al verlo partir. Es
un pesado, dice Esteban molesto.
Chris entra a su
auto y llama por celular. Hola, contesta Sasha. ¿Qué haces
linda? él pregunta. Acabo de salir de la ducha, ella dice. Ay
que rico. Quiero verte, él dice. Pues ven a mi apartamento.
Estoy sola, ella dice. Ahí estaré en unos minutos, él dice
colgando.
Sasha
Corre a limpiar un
poco su habitación y se viste deprisa con unos shorts y una
camiseta. Se perfuma y se peina sus cabellos. Ay... ella dice
saliendo a recoger el sofá a donde había un desastre de libros.
Poco después tocan a la puerta...
Ella respira hondo
y abre. Se besan en los labios. Ella le permite paso y él
entra... se voltea y la agarra de un brazo y la besa fuertemente
agarrándola de las nalgas. Desesperado le quita la camiseta
empuñándole los senos y ambos caen al piso. Él la muerde y la
hace gemir y le quita los shorts y se desviste deprisa y se baja
y la toma con su boca. Ella levanta sus caderas hacia él y él la
muerde apasionado. Ella grita y él la voltea en el piso y la
penetra por detrás enloquecido, desesperado, buscando alivio a
su pasión. Empuñándola y mordiéndola, le hala el pelo y ambos
llegan a un clímax. Sus cuerpos pulsando y torciéndose
violentamente. Se quedan rendidos y abrazados.
Ay cieguita, me
tienes mal, él dice besándola en la frente.
Al rato se levantan
y se meten bajo la ducha. ¿Tengo libre mañana y tú? él pregunta.
Sí también, ella dice. Pues que bueno, vamos a pasar todo el día
juntos, él dice. ¿Sabes que pasé el examen? ella pregunta. ¿Ya
te dieron los resultados? él pregunta. Sí, tengo una amiga que
trabaja en administración y lo vio en la computadora, ella dice.
Que bueno ya ves y te fuiste sin pantis, él dice. Sí lo sé es
que no los encontré, ella dice. Él ríe. Yo me los llevé a la
casa, él dice. Ay qué asco, Félix los va a ver, ella dice. Qué
bah, él no entra a mi habitación, ríe Chris. Mira se te hizo una
marca en el seno, él dice. No se hizo sola, ella dice. Sí pero
ahora necesitas otra en el otro seno, él dice mordiéndola. Ay...
eres insaciable, ella dice. Sí y te quiero comer viva, él dice
penetrándola con sus dedos. Estaba erecto otra vez y ella no
pudo evitar llevárselo a su boca. Ay sí..., él dice apasionado
empuñándola del pelo y ondulando. Él la levanta en sus brazos y
la coloca en su cintura y la penetra. Ay, mi amor te me entregas
todita, él dice ondulando. Ay... ay sí, ella dice logrando un
clímax.
Salen del baño y se
sientan a mirar la televisión y a comer hamburguesas.
¿Y Carmen? él
pregunta. Anda con sus padres con un problema de familia, ella
dice. ¿Ella tiene novio? él pregunta interesado. Uno que otro
pero hay un problema con su hermana mayor. A la pobre la casaron
con un hombre que ella no amaba. Según me dice Carmen, ella
siempre amó a un muchacho que conoció en Puerto Rico pero sus
padres se la trajeron para acá para apartarlos, ella dice. Que
raro a mí me pasó lo mismo con una muchacha que conocí pero
éramos bien jóvenes en ese tiempo. Su padre no quería músicos
para su hija pero yo nunca le conocí familia. Nos veíamos a
escondidas hasta que un chismoso le fue con el cuento y ese
hombre por poco me mata y se la llevaron de un día al otro. La
cuidaban con una mano dura. A mí me extrañó todo muchísimo pero
nunca supe por qué lo hicieron. Fue mi primer verdadero amor, él
dice pensativo.
Pues a la hermana
de Carmen es bien pero que bien linda pero demasiado pasiva y
sus padres la ordenan como si fuese una niña. Esa chica también
es enferma. Aunque Carmen nunca habla de ella a veces me ha dado
a entender que la pobre tiene problemas de depresión y otros
problemas mentales. Carmen es diferente, es moderna y rebelde,
ella dice. ¿Qué pena con esa chica pero cual es el problema? él
pregunta. Es que el hombre le lleva casi veinte años y me dice
Carmen que es un maniático y enfermizo y la pobre la han tenido
que llevar al hospital en varias ocasiones ya que esta deprimida
y quiere morirse, dice Sasha. Qué fastidio y qué mierda con la
gente. Ellos viven sus vidas y también quieren vivir la vida de
sus hijos, dice Chris tomando refresco. Quizás la conozcas uno
de estos días. Carmen la trajo aquí no va mucho pero esta muy
débil y pálida, dice Sasha. ¿Qué es lo qué le hace ese imbécil?
él pregunta. No sé pero según Carmen el del problema no es él.
Él la cuida y la quiere pero no sabía al casarse que ella tenía
problemas mentales, dice Sasha.
¿Cómo se conocieron
tú y Carmen? él pregunta. Sasha estaba mirándose al espejo y
aplicándose maquillaje. Ella y su familia llegaron de Puerto
Rico hace como ocho años y nos conocimos en la escuela. Nos
hicimos amigas y decidimos acudir la misma universidad, ella
dice. A mi Carmen me parece haberla conocido. No sé algo en su
rostro y en sus gestos. Yo conocí a Félix hace como ocho años
también en la escuela y rápido nos hicimos compinches, él dice.
¿Qué es eso de compinches? ella pregunta. Buenos amigos, él dice
riendo. ¿Te vas conmigo a Puerto Rico? él le pregunta. Ay no me
asustes. A mí me faltan dos años de escuela, ella dice. ¿Dos? él
pregunta. Sí, este año y uno o dos mas para la maestría, ella
dice. Lo puedes hacer en Puerto Rico, él dice. No, no puedo. Se
me hace difícil en inglés ahora dime tú en español, ella dice.
Entonces lo nuestro es pasajero, él dice. Acabamos de
conocernos. No me digas que ya quieres algo serio porque me
asustas. Mira Chris yo vivo de día en día. No me gusta hacer
planes. Eso es cosa de viejos. Yo quiero disfrutar de mi
juventud. Yo no podría vivir en Puerto Rico. No me acostumbro a
la cultura. Me gusta salir de noche a todas horas y tomar un
taxi, ella dice. ¿Te molesta que así sea? ella pregunta. No
claro que no. Es que Nadine y Félix son tan felices. Lo envidio,
él dice pensativo.
Félix y Nadine en Macy's
Mira mi amor que
bonito este juego de sala, dice Nadine. Ay sí me encanta. Me
gustaría mucho una de esas butacas grandes y cómodas, él dice.
Sí pero eso lo podemos comprar en cualquier parte. Ay pero yo
quiero una ahora, qué sueño tengo, él dice. Vamos que ya es
tarde, ella dice tomándolo de la mano. ¿Me dejas conducir? ella
le pregunta. Ay sí estoy cansado, él dice. Es que tú te pasas
con la pata en la calle, ella dice. Él ríe. Eres una jíbara sin
remedio, él ríe. ¿Ay sí y qué? ella pregunta. Me vas a tener
sentado en el baúl, él dice. No si ahora hacen unas cadenas bien
bravas y te amarro en el sótano, ella ríe. Él la mira y ríe.
Fresca, él dice cerrando los ojos.
El
día Siguiente
Félix y Chris por celular
Oye viejo vamos al
lago este finde, dice Félix. Sí, claro. Óyeme pasé el día con la
Sasha y no sé. Ahora que la conozco bien es un poco vacía. No
tiene mucho en la nuca, dice Chris. Hombre si acabas de
conocerla, por Dios, dice Félix. Es que no sé. No creo que
quiera nada serio y aunque es muy linda es vaga y egoísta. Mira
todo el tiempo que pasé con ella no hizo mas que mirarse al
espejo como que el mundo entero giraba a su alrededor. Nunca me
preguntó si tenía sed, hambre ni qué madre. Tú sabes como es
Nadine contigo que te atiende como si fueras el rey de Roma. Yo
quisiera una mujer así más sencilla y dedicada, dice Chris. ¿Al
menos esta buena en la cama o no? pregunta Félix. Eso sí es
atrevida y apasionada pero eso no me llena. Después de unas
horas me aburrí y quería irme. No sé es algo raro. Aquí algunas
chicas son muy vacías. No sé, te envidio. Es que Nadine ya ves
como es en la cocina. Se trepa el moñito ese que se hace y te
atiende con tanta dedicación y amor. Eso es lo qué yo quiero en
una mujer. Todo no puede ser el espejo, dice Chris. Pues no te
preocupes que esa chica no se va de aquí a donde lo tiene todo.
Tú cuídate y pásala bien, dice Félix. Yo a lo mejor me busque
una jibarita de campo, dice Chris colgando y todavía pensando en
los ojos tristes de Carmen y en el lunar cerca de su hermosa
boca.
Carmen y Sasha
Ay no sé, me
molesta que se crea que yo le voy a cocinar o que lo voy atender
como una sirvienta. Eso es lo menos que me gusta de los hombres
Latinos. Son todos unos mamados, dice Sasha. No es eso Sasha es
que a cualquier hombre le gusta que una mujer lo atienda. Eso es
de parte en parte. Lo qué te pasa a ti es que estás acostumbrada
a citas de amor y luego, adiós, te veo quizás algún día, dice
Carmen. Pues así es aquí. Es que es un jíbaro. Mira me mencionó
lo de irme con él a la isla. Me asusta que se crea que ya
estamos envueltos en una relación seria, dice Sasha. Me extraña
mucho que no te guste, dice Carmen. No es eso, Carmen, es que a
mí me gusta salir con diferentes chicos a diferentes lugares y
gozar de la vida. Mira Chris será bien guapote y todo lo qué
quieras pero no le gusta salir mucho. Dice que el gentío lo
molesta y odia que le pidan por su autografía. A mí me encanta
que me miren y me vean con él pero a él no. Es un aburrido, dice
Sasha. Qué pena yo pensé que todo te iba bien, dice Carmen.
Ay Carmen voy a
llamar a Esteban. Lo llevo en el pensamiento desde que lo
conocí. ¿Sabes lo qué a mí gusta mucho? Me gusta seducirlos. Esa
primera vez eso es lo bueno. Después se ponen todos aburridos,
dice Sasha. Carmen traga gordo. Ojalá no te arrepientas. Un
hombre bueno no es tan fácil de conseguir, dice Carmen.
Irene y Ernesto
Mira que lindo lo
qué te compré. ¿Te gusta? él le pregunta. Irene no responde.
Estaba mirando por la ventana. No se había bañado en varios días
y sus cabellos estaban enredados. ¿Irene nos bañamos juntos? él
le pregunta. Ella no responde. Te puedes poner el vestido que te
compré y nos vamos al cine, él dice. Ella lo mira con una mirada
lejana y vacía. Ernesto déjame en paz. Te la pasas haciéndome
preguntas. Yo necesito descansar, ella dice volviendo a meterse
a la cama. Él traga gordo y sale de la habitación.
Cuando la conoció,
ella era hermosa y alegre aunque algunas veces hacia cosas muy
extrañas y se escondía de todos. Él pensó que era normal y que
podría hacerla feliz. Los padres de ella lo ayudaron a
conquistarla ya que ella era bien jovencita. Se casaron y luego
poco a poco él fue notando algo en ella que lo sacudió. No
quería salir de su habitación y a veces no quería ver la luz del
día. Era siempre bien triste y él llegó a pensar que quizás ella
amaba a otro hombre. Habló con los padres de Irene y ellos le
contaron la verdad. Aquella verdad que él mismo temía fuera
cierta. El horror de lo qué él había hecho al casarse con ella
pero ya era demasiado tarde, la amaba.
La enfermera entra.
Señor Aponte. ¿Cómo la ve esta mañana? pregunta la enfermera. No
muy bien. Se levantó y volvió y se acostó. Tiene el pelo
enredado y no se quiere bañar, él dice. Sí, lo sé pero tampoco
se puede obligar. Es como una niña y la tenemos que tratar con
mucha paciencia, dice la enfermera.
Ernesto llama a Eufemia por teléfono
Señora Eufemia creo
que vamos a tener que internarla otra vez. No sale de su
depresión y no sé qué más hacer por ella, dice Ernesto.
Tranquilo, yo voy a pasar por ahí esta tarde a ver como hago
para que ella acceda volver a la clínica. Sabes lo difícil que
puede ser si la obligamos, ella dice. Esta bien, él dice sin
poder evitar las lagrimas.
Esteban y Ralph
¿Has oído algo de
Sasha? pregunta Esteban. Nada. A mí que se pasa con el pianista,
dice Ralph. Tengo ganas de llamarla, dice Esteban. Pues hazlo,
esa chica le gusta salir con varios hombres a la misma vez, dice
Ralph. Me gusta mucho, dice Esteban. Lo sé pero ten cuidado ella
no se toma a nadie en serio, dice Ralph. Necesito pareja si
vamos al lago, dice Esteban. ¿Qué no conoces a nadie? le
pregunta Ralph. Sí pero nadie interesante, dice Ernesto. ¿Pues mira sabes qué?
La amiga de Sasha, Carmen es muy linda y no creo que tenga
novio, dice Ralph. Yo no la conozco, dice Esteban. Yo los
presento. Eso no tiene nada que ver. Además no vamos en parejas
si no en un grupo y ahí la conoces, dice Ralph. Está bien, dice
Esteban.
Lake Placid
Chris, Félix y
Nadine se encuentran todos en el auto de Félix. Oye párate por
ahí que me estoy meando, dice Nadine. Espérate un momento eso
parece que esta cerrado, dice Félix. Pues me voy detrás de ese
árbol, dice Nadine. Chris ríe. Avanza que se mea encima, ríe
Chris. Ay sí ay... ay... se me sale, dice Nadine. Todos ríen.
Ellos llegan al
lago y Félix estaciona. Ay que lejos es, dice Nadine. Sí, pero
que bello es, dice Chris mirando a su alrededor. Ay que falta me
hace el campo, él dice suspirando hondo.
Sentados en una banca se
encontraban Esteban, Ralph, Peter, Sasha y Carmen. Ahí esta el
pianista. Si se desviste me lo como vivo, dice Ralph. ¿Qué
dices? pregunta Peter. Ay es que tengo hambre, dice Ralph
disimuladamente.
Félix, Nadine y
Chris se acercan al grupo
Que viaje largo,
dice Nadine. ¿Qué trajeron de comer? pregunta Ralph. De todo un
poco, contesta Nadine. Pues yo traje hasta el fregadero, dice
Ralph.
Chris se acerca a
Carmen que estaba leyendo un libro. Se sienta junto a ella. ¿Te
vas a quedar ahí solita leyendo? él pregunta. Ella lo mira
asombrada. Es que no tengo pareja, ella dice entristecida. Pues
ahora sí, él dice tomándola de la mano. ¿Qué haces? ella
pregunta. Vamos a caminar por ahí un ratito, él dice. Ella mira
hacia atrás a donde Sasha la estaba mirando molesta.
Ay Chris no quiero
problemas con Sasha, ella dice. Carmen yo quiero estar contigo,
él dice. ¿Como? ella pregunta nerviosa. Él la lleva al lago y
meten los pies en el agua. Había poca gente ya que era temprano
en la mañana. Carmen no sé lo qué me pasa contigo pero no puedo
quitarte de mi pensamiento, él dice. Ella cambia su vista
deprisa. Lo qué te pasa es que quieres darle celos a Sasha, ella
dice. Ya sé que no me vas a creer pero dame una oportunidad, él
dice.
Siguen caminando de
manos. Él la mira de re-ojo. Nunca le habían gustado las mujeres
que se teñían el pelo o que tenían el pelo corto pero algo en
ella lo atraía mucho. Tenía un cuerpo muy lindo. Unos senos
paraditos no muy grandes y una cintura bien pequeña. Tenía un
trasero bien fuerte y grande y unas piernas largas y sensuales.
Sus ojos eran grandes, negros y tristes pero un poco achinados.
Su boca era pequeña con un hermoso lunar cerca de unos labios
grandes y gruesos. Él la llevó tras un árbol. ¿Me das un beso?
él le pregunta. Ay no, vamos a volver, ella dice temerosa. Él la
atrae de la cintura y la besa en la boca. Me encanta tu boca, él
dice. Ella se asusta, lo mira incierta. Él la vuelve a besar
chupándole la lengua y lleva su mano a las nalgas de Carmen
apretándola hacia él. Chris, por favor, ella dice. Perdona no sé
lo qué me pasa contigo, él dice.
Al regresar, Sasha
estaba sentada en la falda de Esteban charlando alegremente. Se
había cambiado y lucía un bikini atrevido. Esteban estaba
obviamente excitado y moviendo sus piernas de un lado al otro
para sentirla.
Chris los mira y
saca un termo de café y le sirvió café a Carmen y se sentó junto
a ella. Me dice Sasha que no tienes novio, él dice. No, ella
dice bajando la cabeza. Ella me los quita todos, ella dice. Es
solo porque es ligera pero cuando un hombre está buscando una
mujer linda y seria es a ti a quien van a buscar, él dice. Ella
lo mira y sonríe. Él se paraliza. Que raro, tienes un solo
hoyuelo y una sonrisa de medio lado. Qué belleza, él dice. Ella
vuelve a sonreír. Tú tienes dos hoyuelos y bien hondos, ella
dice. ¿Quieres tocarlos? él le pregunta. Sí, ella dice en voz
baja. Él acerca su rostro y ella lleva su dedo a los hoyuelos.
Que hondos son, ella dice. De niño todas las viejas querían
tocarlos, él ríe. Yo conocí una chica hacen muchos años que
tenía tres hoyuelos. Sí, así mismo dos en el lado derecho y uno
en el izquierdo, él dice sonriendo. Mi hermana tiene tres y
todos en la familia pensamos que ella me robó uno, ella dice
sonriendo. ¿De veras? Eso es un poco raro. Siempre se ven dos,
él dice. Yo te puedo prestar uno pero me lo tienes que devolver
de madrugada, él dice. Ella se pone nerviosa. ¿Sabes lo qué me
encanta de ti? Tu rostro a lo natural, él dice. Es que no tuve
tiempo de maquillarme, ella dice nerviosa. Él sonríe.
Ellos miran hacia
el banco a donde Sasha y Esteban estaban sentados y él tenía su
mano metida por detrás del bikini de Sasha. Carmen mira a Chris
nerviosa y él ríe. Luego ambos ríen a carcajadas. Qué descaro,
él ríe. Óyeme no te me quites esa camisa que hay como veinte
borrachos rodeándonos, él dice. ¿Quieres comer? ella pregunta
dulcemente. ¿Comer? ¿Comer qué? él le pregunta riendo. Ella se
avergüenza. Ay perdona es que no puedo creer lo qué esta pasando
ahí, él dice riendo. Ella se levanta y le sirve de comer y se
sirve y se sientan a comer juntos. Que rico esta esto, él dice
comiendo con gusto. ¿Te vas a meter al río? No, él ríe pero
vamos a tener que empujar a Esteban y a Sasha al río de cabeza,
él ríe. Baja la voz. Ay qué vergüenza, ella dice en voz baja. Él
ríe. Tengo mal de risa, él dice riendo.
Después de unas
horas, Félix, Nadine, Chris y Carmen se prepararon para regresar
a la ciudad. Chris se sentó atrás con Carmen y ella recostó su
cabeza en su hombro. Félix los mira por el espejo. Dios mío,
esta mujer es la mujer de mi vida, piensa Chris besando a
Carmen en la frente.
Unos Días Después
Eufemia y Carmen por teléfono
Hija me temo que
vamos a tener que internar a tu hermana de nuevo. No se quiere
levantar de la cama y Ernesto esta desesperado, dice Eufemia.
Mamá yo voy a pasar por allá esta tarde a ver si puedo hablar
con ella. En esa clínica la drogan y la pobre no sabe ni quien
es. La medicación la hunde mas en su depresión, dice Carmen.
¿Pues qué vamos hacer? pregunta Eufemia nerviosa. Si tu padre
estuviera vivo esto no estuviera pasando. Él sabría qué hacer,
dice Eufemia. Mamá, papá se culpó de todo pero tú bien sabes que
él también la mimaba demasiado y quería someterla a sus reglas
antiguas, dice Carmen. Dios me esta castigando por haberle
quitado el marido aquella pobre mujer, dice Eufemia. Ay por
Dios. Ahora no te vayas tú a echar la culpa. Irene nació
enferma, mamá. Nadie tiene la culpa de su enfermedad, dice
Carmen.
La
Universidad
La
presentación de Música
El
Auditorio
Los alumnos entran
y toman asientos todos charlando alegremente. Muchas de las
chicas estaban excitadas conversado sobre el pianista y lo guapo
que era.
Carmen toma asiento
con su clase de música al frente. Sasha entra un poco después
con un grupo de estudiantes y toman asientos detrás de Carmen.
Oye Carmen déjame
sentarme ahí, dice Sasha. No, lo siento pero el profe nos quiere
al frente ya que tenemos que tomar notas, dice Carmen un poco
molesta. Mira ese chico, es nuevo. Que bueno esta, dice Sasha.
Carmen mira al nuevo estudiante. Era un muchacho alto y delgado
de ojos azules.
Chris entra y toma
asiento al piano y todos se levantan de sus asientos y aplauden.
Él se levanta y saluda con un gesto de su cabeza. Gracias, él
dice. Uno de los profesores de música conversa con el grupo
sobre la vida de Chris y sus logros.
Cristóbal Córdoba
nació aquí mismo, en Brooklyn. En una casa vieja y en un
vecindario pobre. Cuando su familia se mudó a ese edificio se
encontraron con un piano en la sala. El cual no entraba ni salía
por la puerta principal. Obviamente lo subieron por las
ventanas. Sus padres decidieron dejar el piano en su sitio. Era
un piano viejo. Lo cubrieron y postraron fotos de la familia
sobre el piano. Años después nació Cristóbal. Era el primer hijo
y el único hijo de los Córdoba. No le gustaban los juguetes como
los demás chicos y era soberbio, ríe el profesor. Los
estudiantes también ríen. A la edad de tres años, Cristóbal
comenzó a meter la mano por debajo del tapete que cubría el
piano y lo comenzó a tocar. Se pasaba las horas debajo del
tapete. Fue entonces que sus padres decidieron renovar el piano
y así lo hicieron. Entonces comenzó lo bueno. Cristóbal, el
pianista, como lo llamamos aquí, comenzó a ensayar con un tutor
de piano a la edad de cinco años y el tutor comenzó a notar que
Cristóbal tenía no solo un talento para tocar el piano, si no
también para leer la música y un celebro que lo capta todo como
una cámara, dice el profesor sonriente y señalando hacia Chris,
dice...
Con ustedes, hoy...
El Pianista,
dice el profesor tomando asiento. Todos se levantaron de sus
asientos aplaudir. Había fotógrafos y reporteros sentados en el
piso tomando fotos y videos.
Chris se levantó y
se dirigió a los estudiantes. No va mucho me contrató una
muchacha ciega y me pidió que le enseñara una composición de
Mozart. Él sonríe, se la dedico a ella. Esta es Violín Concerto
No. 3, él dice sentándose al piano y tocando el Concerto.
El silencio se
podía tocar en el salón y los estudiantes estaban
totalmente concentrados en la música y cuando terminó, no hubo
estudiante que no se levantara aplaudir con fervor.
Gracias, dice
Chris. Les quiero tocar una composición mía. La compuse a la
edad de dieciséis años para mi primera novia, mi primer amor. Se
llama... Irene, él dice volviendo a sentarse frente al piano.
La composición era
muy triste y muchas de las estudiantes comenzaron a sollozar en
silencio. Carmen mira hacia atrás y Sasha también estaba triste.
¿Cómo no amarlo? Es
casi imposible no hacerlo,
piensa Carmen tristemente. Vuelve a mirar hacia atrás pero ahora Sasha
estaba ocupada coqueteándole al nuevo estudiante. Carmen suspira
hondo.
Después de la presentación...
Chris notó que
Sasha estaba ocupada con unos alumnos. Carmen se acercó a él.
Chris, ella dice. Hola Carmen, él dice mirándola fijamente a los
ojos. ¿A quién se me parece? él vuelve a pensar.
Eres un genio y eres muy sensible, ella le dice pero había mucha
gente alrededor de Chris y él hizo por darle su mano pero otras
chicas se metieron en el medio. Buena suerte, dice Carmen
saliendo del salón. Él la ve partir. ¿Qué rayos me pasa con
Carmen? él se pregunta aturdido.
Sasha se acerca con
un muchacho. Hola Chris, ella dice coquetamente. Hola, él dice
mirando el muchacho a su lado. Llámame, ella dice. Todas las
chicas se voltearon a verla. Chris se molestó. A Sasha le
gustaba la atención de todos. Era orgullosa y presumida. Ella
salió del salón con el chico y después de un rato, él salió de
la universidad.
Marca por teléfono.
¿Carmen? él pregunta. ¿Sí? ¿Quién es? ella pregunta. Es Chris,
él dice. Hola, ella dice. Perdona quise acercarte a mi pero no
pude, él dice. No te preocupes solo quería decirte que eres un
genio y que eres muy sensible. Me hiciste llorar, ella dice.
Gracias. ¿Oye Carmen, estas segura que no te había conocido
antes? ¿Quizás en Puerto Rico? él pregunta. No lo creo, Chris,
yo estudié en escuela católica, ella dice. Me pareces conocida,
él dice. ¿Vistes a Sasha? ella pregunta. Sí, pero estaba con un
chico, él dice caminando hacia su auto. ¿Qué estas haciendo? él
pregunta. Nada voy camino a mi casa, ella dice. ¿Pues oye
quieres ir a comer? él le pregunta. ¿Yo? ella contesta. ¿Sí, por
qué no? él pregunta. No sé, Sasha es muy celosa y fastidiosa,
dice Carmen. Ella y yo no tenemos nada serio. Anda, no me gusta
comer solo y estoy hambriento, él dice. Después de unos minutos
de silencio. Está bien. ¿Adonde? ella pregunta.
Sasha y Esteban por teléfono
No me digas ya que
te olvidaste de mí, dice Sasha. No claro que no pero no me
habías llamado y pensé pues, no sé, él dice. Pues ahora te estoy
llamando y me gustaría verte, dice Sasha. ¿De veras? él pregunta
contento. Sí, ella contesta.
Chris y Carmen en un restaurante
Ay Carmen qué
hambre tengo, dice Chris mirando la tarjeta del menú. Yo
también. Ay mira Chris tienen arroz con pollo, dice Carmen.
¿Donde tú ves eso? él pregunta. Mira, ella dice mostrándole. Ay
yo quiero arroz con pollo, tostones y ensalada, él dice. Yo
también, ella dice. Él ordena. ¿Oye Carmen de veras no tienes
novio? él pregunta. No. ¿Quien rayos me va a mirar a mí cuando
vivo con Sasha? ella pregunta. No debes pensar así. Sasha es muy
linda pero tú también lo eres, él dice. No. Me recorté el pelo y
me lo pinté rubio y nada, ella dice. ¿De qué color es tu pelo?
él pregunta. Negro como la noche, ella contesta. ¿De veras? él
pregunta. Sí, lo tenía bien largo pero me parecía tanto a mi
hermana que nos confundían ya que somos gemelas pero no
idénticas, ella dice. Él traga gordo. ¿Eres gemela? él pregunta.
Sí, pensé que Sasha te lo hubiera comentado, ella dice. Pues me
dijo que tenías una hermana enferma pero nada mas, él dice.
El mesero les sirve
y ellos comen con gusto. Ay dame tostones y yo te doy maduros,
dice Carmen. Él ríe. Nos están mirando, él ríe. Pensaran que
somos unos jíbaros cruditos y acabados de bajar del bote, él
ríe. ¿Pues sabes? A mí que me llamen lo qué quieran, me encanta
ser latina y jíbara también, ella dice. Él deja por un momento
de reírse y la vuelve a mirar fijamente. ¿Y como esta tu
hermana? él pregunta. Esta internada de nuevo. La pobre sufre de
depresión, dice Carmen. ¿Desde cuando? él pregunta. Desde muy
niña. Solo que nadie sabía que estaba enferma hasta que llegamos
a Nueva York y una maestra habló con papá. Le hicieron exámenes
y le recetaron medicación. Por unos años estaba bien y conoció a
su marido, Ernesto, pero después de casada volvió a deprimirse e
intentó contra su vida varias veces. Nada la hace feliz. Se le
apagó la luz de sus ojos y... dice Carmen incomoda. No te pongas
triste, dice Chris.
Ella no me hablaba
de sus cosas personales. La verdad es que no le hablaba a nadie
pero cuando nos vinimos a Nueva York fue por algo que ella hizo.
Mi padre estaba furioso. Él era locura con ella y como era
enfermiza pues la mimaban mucho, dice Carmen. Yo soy único hijo
pero me hubiese gustado tener un hermano o una hermana, él dice
comiendo. Oye Chris, te comiste hasta el plato, dice Carmen. Él
ríe a carcajadas. ¿Cómo haces para no engordar? ella pregunta.
Nada, él contesta. Ay por Dios. Vamos a pedir postre, ella dice
mirando el menú. Él ríe. Nos van a botar de aquí, él ríe. Yo les
digo que tú eres quien se esta comiendo hasta el mantel de la
mesa, ella dice riendo. Él ríe a carcajadas.
Félix y Nadine
¿Oye Félix y esa
ropa? Ella pregunta recogiendo el apartamento. Es de Chris, él
dice. Pues también se la llevo a la tintorería, ella dice. Mira
deja eso que yo lo llevo mas tarde. Ya has hecho bastante. Ay
mira como llenaste la nevera. Que rico, él dice tomando una
cerveza. Ay Félix estoy loca por irme a Puerto Rico. ¿Has
pensado lo qué yo vaya hacer? Yo quiero ayudarlos con lo del
club, ella dice. Sí mi amor claro que sí. Ya veremos pero tú
estas incluida en todo. Además vas a ser mi esposa, él dice.
Ella lo mira incierta. ¿Que? ella le pregunta. Vas a serr mi
esposa, él dice encendiendo la televisión. ¿Félix? ella
pregunta. ¿Qué fue? él pregunta. Ella corre hacia él llorando.
¿Mujer qué fue? él pregunta asustado. ¿Voy hacer tu esposa? ella
le pregunta. Sí, mi amor. ¿Qué crees? Claro que sí, él dice
dulcemente. Óyeme chiquita pero no llores, él dice abrazándola.
Que romántico eres. Ni me preguntaste, ella dice. Si yo soy un
jíbaro, él dice besándola. Sí, pero eres mi jíbaro y yo te
adoro, ella dice besándolo
El
Apartamento de Esteban
Esteban y
Sasha
¿Desde cuando tocas
el saxo? ella pregunta. Desde los diez años, él contesta. ¿Cómo
comenzaste? ella le pregunta. En la escuela publica, clase de
música, él contesta. ¿Y tú? él pregunta. El piano fue obligación
ya que me lo metieron hasta por los ojos pero a mí me gustaba la
guitarra, ella dice. Hoy Chris hizo una presentación en la
universidad muy linda, ella dice. ¿Tú y él tienen algo? él
pregunta. Amistad y pues yo le gusto pero es un poco aburrido,
ella dice. Él traga gordo. ¿Qué te gusta hacer? él pregunta.
Bailar, me encanta salir de noche a bailar, a las barras, a
gozar, a ver gente, ella dice. Él la mira de arriba abajo. Pues
vamos a comenzar, él dice. ¿A comenzar? ella pregunta. Sí, esta
noche, vamos a bailar hasta la madrugada, él dice. Ay si vamos a
emborracharnos, dice Sasha contenta.
Esa
Noche...
Chris llama a Sasha
por teléfono. ¿Oye linda qué haces? él pregunta. Voy a salir a
bailar, ella contesta. ¿De veras? ¿Con quien? él pregunta. Con
Esteban, ella contesta. Que bien, él dice molesto. Bueno que la
pases bien, él dice colgando. Ella vuelve a llamarlo. ¿Sí? él
pregunta. Si quieres puedo ir a verte pero tarde en la noche,
ella dice. No te molestes, para sexo llamo a una puta, él dice
colgando.
¡Mierda! él dice
molesto tomando su abrigo y saliendo del apartamento. Se mete a
su auto y arranca.
Poco después
estaciona frente al edificio de Sasha y sale del auto y entra al
edificio.
Toca a la puerta y
Sasha contesta. ¿Qué haces aquí? ella pregunta. Vengo a visitar,
él dice. Te dije que voy a salir, ella dice molesta. No vine a
verte a ti, él dice. ¿Que? ella pregunta permitiéndole paso.
¿Se encuentra
Carmen? él pregunta. Sí, ella contesta.
Oye Carmen, Chris
esta aquí y quiere verte, dice Sasha mirándola de arriba abajo.
Carmen estaba en pijamas. ¿A mí? ella pregunta. Sí, contesta
Sasha. Carmen sale a la sala. Estaba sin maquillaje, en pijamas
y descalza.
Hola, ella dice.
Hola, él dice entregándole un ramo de rosas. Carmen se pone
nerviosa.
Esteban sale de la
habitación de Sasha y saluda. Hola, él dice. ¿Hola Esteban como
estas? pregunta Chris. ¿Muy bien y tú? él contesta tomando
asiento en el sofá. ¿Quieres una cerveza? pregunta Carmen. No,
lo qué quiero es que te cambies de ropa. Estas casi desnuda, él
dice molesto. Ella lo mira asombrada y obedece y entra a su
habitación. Poco después vuelve a salir y le lleva una cerveza a
Chris. Gracias, él dice.
Sasha sale y
Esteban se despide. Que gocen, dice Chris. No te preocupes ella
es así, dice Carmen. Yo no vine por ella, él dice. Carmen baja
su cabeza. Yo sé que la llamaste hace media hora, dice Carmen.
Él se incomoda. ¿Cómo vas a caminar en pijamas por la casa
cuando Sasha tiene un hombre de visita? él pregunta. Ella se
puso nerviosa. No se puede ver nada por los pijamas, ella dice.
Pues yo te vi los pezones y el ombligo, él dice seriamente.
Después de unos
minutos él dice, la llamé porque estaba caliente y ella es
fácil, él dice, pero no quiero nada en serio con ella, él dice.
Me hubieses dicho que venías ya que ahora se me va hacer difícil
vivir con ella, ella dice tristemente. Eso tiene remedio, te
vienes a vivir conmigo, él dice sonriendo. No bromees. Esto es
serio, ella dice. Vamos al cine, él dice. ¿Sí? ella pegunta. Sí,
él contesta. Ella corre a su habitación por su bolsa y salen del
apartamento. Él ríe. Pareces una niñita, él dice mirándola
fijamente al rostro y de repente se paraliza. La mira de nuevo
nervioso. Que boca linda y ese lunar, él piensa. ¿Qué te
pasa? ella pregunta. Eres bien chinita, él dice. Ay no me
asustes. ¿Estoy fea? ella pregunta nerviosa. No, pero ay Carmen.
Te pareces mucho a..., él traga gordo y se queda pensativo. No
podía decirle que se parecía a una de sus novias. Eso sería una
imprudencia. No me hagas caso, él dice tomándola de la mano.
Sasha y Esteban: Un Club Nocturno
¿Te molestó que él
fuera a ver a Carmen? pregunta Esteban. Él me fue a ver a mí,
dice Sasha. Pues no lo parecía. Ni te miró siquiera, dice
Esteban. Está celoso, dice Sasha. Has tomado mucho, dice
Esteban. Vamos a un hotel, ella dice. Como tú quieras, él dice.
Una vez en el
hotel, Sasha comienza a vomitar. Ya te dije que estabas
borracha, él dice. Él la desviste y la mete bajo la ducha fría.
Lo más que odio en una mujer es que sea una borracha, él dice.
No seas estúpido, ella dice rabiosa. De ahí no sales hasta que
se te pase la borrachera, él dice. De pronto ella se desmaya y
él logra tomarla en sus brazos y la lleva a la cama. La mira de
arriba abajo. Qué desperdicio, él dice arropándola. Se sienta en
la cama pensativo. No en balde el pianista no quiere nada con
ella, él piensa encendiendo la televisión.
Chris y Carmen
¿Ay no, te comiste
todos los chocolates? ella pregunta. No si tú los escondiste en
tu bolsa, él ríe. No lo creo, ella busca en su bolsa. Ay Chris
te los comiste todos, ella dice. Él ríe. Ven, vamos a ir a comer
algo. Qué hambre, él dice. Ay no puedo creer que tengas hambre,
ella dice siguiéndolo.
¿Sabes cocinar? él
pregunta. Claro que sí, ella contesta. ¿Sí, pero comida criolla?
él pregunta. Pues claro que sí, ella contesta. Es que tengo
muchas ganas de comer arroz con gandules y pernil, él dice.
Déjame saber cuando y te lo preparo rapidito, ella dice. ¿De
veras? él pregunta. Sí, sin mentiras, ella dice. ¿De veras que
no tienes novio? él pregunta. No, ya ves lo qué parezco y sin
maquillaje olvídalo, ella dice. Él ríe. Ven acá, él le dice
atrayéndola hacia él de la cintura y besándola en la boca. Ella
suspira hondo. Chris, ella dice... no juegues conmigo. No estoy
jugando contigo, él dice volviéndola a besar. Le quieres dar
celos a Sasha, ella dice. No es cierto, él dice soltándola.
Mejor me voy a mi casa, ella dice tristemente. Él traga gordo.
Yo te llevo, él dice.
Una
vez en el apartamento
Carmen, no estoy
jugando contigo pero no sé como hacer para que me creas. Yo
siempre quise una mujer como tú no como Sasha. Me encanta estar
contigo y me divierto mucho y no quiero perderte, él dice
tristemente. Ella baja su cabeza. Tú eres un sueño inalcanzable,
ella dice sin mirarlo. Él le toma la mano y la lleva a su pecho.
Aquí estoy, alcánzame, él dice dulcemente. Ella lo mira a los
ojos y no pudo evitar sus lágrimas. Ay no, él dice abrazándola
fuertemente. No llores, él dice besándola en la frente. ¿Te veo
mañana? él pregunta. Adiós, ella dice cerrando la puerta. ¿Qué
estaba pasando aquí? ¿Como puede el pianista fijarse en ella?
Dios mío están jugando conmigo, ella piensa tristemente.
Chris en su auto
¿Qué me pasa con
Carmen? Es tan dulce y sincera. Su manera tímida de mirarme
hasta cuando iba a buscar a Sasha. ¿Qué me atrae tanto a ella?
Me gusta mucho. Me siento feliz con ella,
él piensa.
Ernesto
Mira por la
ventanilla de la puerta de la habitación de Irene. Ella estaba
conversando con alguien pero él no veía a nadie. Ella se
aguantaba la cabeza con ambas manos y conversaba. Él vuelve a
mirar pero no había nadie.
Una enfermera lo
saluda. Hola, él dice. ¿Oiga señorita, ella es mi esposa puedo
entrar? él pregunta. No señor, esta prohibida la visita hasta
que tome efecto el calmante, ella dice. ¿Hay alguien adentro con
ella? él pregunta. No señor se ha pasado así todo el día, ella
dice. Él no pudo evitar sus lágrimas. Los cabellos largos y
negros de Irene le llegaban a su cintura. La habían bañado pero
ella se halaba el pelo arrancándoselo de la cabeza y lo tiraba
al suelo.
Dios mío Santo no
puedo verla sufrir más. Ayúdame,
él piensa.
Días Después...
Chris y Félix
Ya hablé con papá y
esta buscando local para el club. Ya tiene la licencia y otros
documentos necesarios. Vamos a tener que firmar también, dice
Feliz. Cuando quieras, dice Chris. ¿Oye, qué ha pasado entre tú
y Sasha? pregunta Félix. Pues eso se quedó en nada. Por ahí anda
con Esteban y por cierto yo salí una vez con Carmen, él dice.
¿Carmen Irene? él pregunta. ¿Carmen qué? pregunta Chris. Carmen
Irene, así se llama la chica, dice Félix. No lo sabía, dice
Chris. Pues sí, Carmen Irene Saldivar, dice Félix. Chris se
sienta en el sofá pensativo.
Félix, ya estoy
terminando con los estudios de la maestría y quiero volver a
Puerto Rico, dice Chris. Pues vete. Yo estoy esperando a Nadine
y no soy tan inteligente como tú. No he terminado, dice Félix.
No sé por qué pero tengo un mal presentimiento, ansiedad. No sé
lo qué sea, dice Chris.
Carmen y Sasha
A mi no me importa
que él salga contigo pero me extraña mucho y sé que lo hace para
darme celos, dice Sasha. Sí, eso tiene que ser, dice Carmen
mirándola de re-ojo. Pues a mí me gusta mucho Esteban es muy
alegre y divertido, dice Sasha. Entonces no te debe molestar lo
qué haga Chris, dice Carmen. Pues me gusta también, dice Sasha.
El teléfono suena y
Carmen contesta. ¿Sí? ella pregunta. ¿Carmen? pregunta Eufemia.
¿Sí, mamá soy yo, qué pasa? ella pregunta. Carmen, tu hermana se
esta muriendo, dice Eufemia entre sollozos. Ay mamá ya voy para
allá, dice Carmen nerviosa colgando el teléfono.
¿Qué fue? pregunta
Sasha. Mi hermana se esta muriendo, llora Carmen. Ay lo siento
mucho, dice Sasha. Me voy a la clínica. Este es él numero, dice
Carmen corriendo hacia fuera.
Poco después el
teléfono suena y Sasha lo contesta. ¿Se encuentra Carmen?
pregunta Chris. Pues acaba de salir deprisa, dice Sasha. Su
celular esta apagado, él dice. Pues, ella salió a la clínica.
Irene del Carmen se esta muriendo, dice Sasha. ¿Irene qué? él
pregunta alterado. Irene del Carmen, la hermana de Carmen, dice
Sasha un poco molesta. Él traga gordo. Dame la dirección de la
clínica, dice Chris casi gritando por el teléfono. Oye cálmate,
esta bien, ella dice.
La
clínica
Yo soy Cristóbal
Córdoba y quiero ver a Irene del Carmen Saldivar, dice Chris.
Oye muchacho. ¿Quién eres tú? pregunta Esteban. Yo conocí a
Irene en Puerto Rico cuando éramos jovencitos y acabo de
enterarme que esta aquí, él dice. Pues yo soy su marido, dice
Esteban. Mucho gusto, dice Chris extendiéndole su mano. Yo fui su
primer novio y..., dice Chris sin poder evitar sus lágrimas.
Mira muchacho ella ha sufrido mucho. No sé si lo sabías pero
ella nació enferma. Tiene esquizofrenia desde muy temprana edad,
dice Esteban. Yo no lo sabía pero sí sabía que tenía algunos
problemas. Hacia algunas cosas raras, dice Chris. Ven, dice
Esteban. Ambos entran a la habitación y toman asiento. Deja que
Carmen se despida, dice Esteban.
Carmen e Irene
Irene no puedes
querer morirte, hermana. Yo te doy mi vida, dice Carmen entre
sollozos.
Carmen, yo no
pertenezco a este mundo. Alguien me esta esperando al otro lado
y me tortura, dice Irene. Déjame ir. Cuando nací íbamos a morir
las dos juntas. Yo debí haber muerto entonces. Solo he sido
feliz una vez en mi vida. Nunca te lo he contado porque era un
secreto muy intimo, dice Irene.
Yo conocí a un
muchacho en Puerto Rico y lo amé mucho. Fue mi primera ilusión y
mi primer amor. Yo jamás lo he podido olvidar pero él no sabía
que yo estaba enferma. Quiero que lo busques y quiero... quiero
que tomes mi puesto en el mundo. Que seas feliz. Carmen, júrame
que lo vas a buscar. Que le vas a decir que lo quise toda mi
vida. Carmen... júramelo, llora Irene.
Chris se acerca a
la cama y se arrodilla. Irene, aquí estoy, él dice llorando.
Carmen lo mira
incrédula. ¿Cristóbal? pregunta Irene. ¿Eres tú? ella pregunta.
Sí mi amor, soy yo, él dice tomándole las manos en las suyas.
Cristóbal, no puedo
dejar de escuchar el piano desde que me fui de tu lado. Me duele
mucho la cabeza y las voces... hay muchas voces que me hablan
todas a la misma vez. Cristóbal, yo no quiero seguir viviendo,
ella dice. Él la besa tiernamente en los labios y la abraza
fuertemente. Lo siento mucho, mi amor. Yo no he podido olvidarte
y quiero que sepas que siempre te llevaré aquí en mi alma, él
dice entre sollozos. Cristóbal, Carmen es mi hermana gemela. Yo
vivo en ella, dice Irene suspirando hondo y cerrando sus ojos.
Chris toma la mano de Irene y la lleva a su rostro pero la mano
cae sin vida a la cama.
¡IRENE! grita Chris
desesperado. ¡IRENE!
La enfermera entra
con el doctor. Después de unos minutos. El doctor los saca a
todos de la habitación y Eufemia entra.
Lo siento mucho,
dice el doctor.
Carmen se desmaya y
Chris la levanta en sus brazos y la lleva a una camilla a donde
una enfermera acudió a ella.
El llanto profundo
de Eufemia llenó los pasillos de dolor y tristeza. Ernesto
estaba inconsolable y un medico lo estaba atendiendo.
Chris mira a su
alrededor. ¿Cómo me pasa esto Dios mío? ¿A quién le hice daño
para merecerme esto? ¡Ella era un ángel! ¿Como te la llevas?
grita Chris desesperado.
Muchacho, dice
Ernesto. No sufras. Ella no ha hecho más que querer quitarse la
vida. Nunca fue feliz conmigo pero contigo sí lo fue. Ya ves lo
qué dijo. Ella nunca me habló de ti pero fue un error de sus
padres separarlos. Ella era muy sensible y eso la destrozó y la
hundió más en su miseria, dice Ernesto. Yo la quise mucho. A veces ella me
miraba con una mirada lejana y triste y no parecía estar en el
presente pero yo no sabía que estaba sufriendo, dice Chris. Mira
lo ultimo que ella quisiera ver es que tú estés sufriendo, dice
Ernesto. ¿Se despidió de usted? pregunta Chris. Sí, muchas
veces, él contesta tristemente. Lo siento mucho por usted, dice
Chris. Yo ya no la podía ver sufrir más. Su padre murió hacen
unos años atrás. Él se culpó por su enfermedad pero los doctores
le dijeron que ella había nacido con un problema mental. Durante
su desarrollo se enfermó con esquizofrenia. A mi nadie me dijo
que estaba enferma cuando me casé con ella. Me mintieron, él
dice con lágrimas en sus ojos. Me mintieron, él dice ahora
alejándose. Chris lo ve partir.
Eufemia y Carmen
estaban sollozando en la habitación de Irene y él esperó afuera.
No en balde Carmen me tenía un parecido. Son gemelas. Dios
mío ayúdame a seguir adelante. Esto es horroroso y pensar que
pude haber estado con ella, a su lado en sus últimos días,
piensa Chris.
Eufemia y Carmen
salen de la habitación. Lo siento mucho, él dice abrazándolas.
Que bueno que lograste hablar con ella, dice Eufemia. Sí, dice
Chris tristemente. Yo no sabía que estaba aquí hasta hace poco,
dice Chris mirando a Carmen a los ojos. El señor hace milagros y
te mandó a buscar, dice Eufemia, para que ella muriera en paz.
Eh tenido un mal
presentimiento todo el día, él dice. No sufras... nadie tiene la
culpa de nada. Ella nació enferma y todos los que la llegamos a
conocer hemos sido bendecidos por tanta belleza que llevaba en
su alma, dice Eufemia. Chris no pudo evitar las lágrimas de
nuevo y bajó su cabeza.
Eufemia salió del
hospital con Carmen. ¡Carmen! llama Chris. Ella se voltea. Te
voy a llamar, él dice. Adiós, ella dice tristemente saliendo con
su madre.
Chris sale afuera y
se mete a su auto pero no pudo conducir. Su dolor era muy
grande. Sus lágrimas le empañaban la vista y él tuvo que esperar
un tiempo antes de prender el auto.
El
Apartamento de Félix y Chris
Chris entra
agotado. Chris, Nadine te llevó la ropa a la tintorería, dice
Félix saliendo a la sala. ¿Qué te pasó? ¿Hombre estas llorando?
pregunta Félix.
Félix, se murió
Irene del Carmen, él dice llorando. Félix lo abraza. ¿Pero
cuando? pregunta Félix. Es la hermana gemela de Carmen Irene
Saldivar, dice Chris. ¿Dios Santo esto no puede ser pero
Saldivar? él pregunta. Sí, su padre era Torres por eso no me di
cuenta. Que estúpido soy. No ves, desde que conocí a Carmen se
me tenía un parecido alguien pero no estaba seguro, dice Chris.
¿De qué murió? pregunta Félix. Nació enferma mentalmente y se
fue enloqueciendo. Cuando la conocí ella a veces hacia cosas un
poco raras pero yo estaba ciegamente enamorado, dice Chris.
Llegué hablar con ella y fue muy triste, Félix. Nunca me olvidó
y le estaba diciendo a Carmen que me buscara y que me hiciera
feliz, él llora. Dios mío muchacho que triste todo esto, dice
Félix. Eso no es todo. A mí ya me estaba gustando mucho Carmen.
La pasamos muy bien. Es tan linda y simple como a mí me gustan
las mujeres, él dice. La pobre, fue segunda cuando conocí a
Sasha y ahora surge que también es segunda porque yo quise mucho
a su hermana. Estaba muy triste, dice Chris. Mira hombre pero no
seas tonto y no vayas a dejar de insistirle. Sería horrible
perderla también, dice Félix. Me avergüenzo, imagínate de
repente quiero estar con ella. Se va a creer que lo hago porque
se parece a Irene, dice Chris. Lo siento mucho, Cristóbal. Tú te
mereces toda la felicidad del mundo y yo me siento mal sintiendo
tanta felicidad con Nadine, dice Félix.
No sé qué hacer.
Estoy desesperado, dice Chris. Quizás debes darle tiempo, dice Félix. No
puedo. Yo quiero ir al cementerio y quiero estar ahí para Carmen
y su madre. Están solas, dice Chris. Yo voy contigo, dice Félix.
Hazme un favor y llama a Carmen para que te de los datos, yo ni
me atrevo llamar, dice Chris tristemente. No te preocupes que
Nadine se encargará de todo. Sasha a lo mejor también vaya a ir,
dice Félix. Esa loca anda con Esteban y me despreció por él por
eso también Carmen esta dolida. La invité a salir después que
Sasha me despreció pero es que Carmen siempre me gustó. Ahora sé
por qué. Se parecía a Irene pero aun así nos llevamos muy bien,
dice Chris. Sigue tratándola y hazla caer en realidad para que
se de cuenta que es ella quien te interesa. No puedes darte por
vencido sino siempre vas a tener esa espina en tu corazón, dice
Félix.
El celular de Chris
suena y él responde ansioso. ¿Chris? Sí, te escucho, él dice.
Carmen, por Dios no llores porque no estoy cerca para abrazarte,
él dice ahora también llorando. Félix se sienta junto a él
entristecido. Mira mi amor si quieres voy para allá ahora mismo,
dice Chris. Carmen háblame, por Dios, él dice suplicándole. ¿Por
qué me pasó esto contigo? Eres de todas, menos mío, ella llora.
Por Dios, Carmen escúchame. Mira te juro que si me das la
oportunidad nunca te arrepentirás. Lo mío con Irene pasó hacen
muchos años y con Sasha eso era solo sexo. Carmen, por Dios,
dame una oportunidad, él dice suplicante. Necesito tiempo, ahora
no puedo pensar bien, ella dice. Pero podemos pasar el tiempo
que quieras... pero juntos, él dice. Te necesito tanto, ella
llora. Ay mi amor no me digas eso, él dice llorando también. La
van a incinerar mañana a las diez de la mañana y vamos a
reunirnos en la casa de mamá. Ella lo quería así rápido, dice
Carmen. Yo quiero estar presente, él dice. Sí, yo te envío un
mensaje con toda la información. Mi mamá se quiere regresar a
Puerto Rico y a lo mejor me vaya con ella. Yo no tengo nada
aquí, ella dice. ¿De veras? él pregunta ansioso. Nos podemos ir
todos juntos, él dice. Estoy muy cansada, ella dice. Sí, mi amor
descansa y hablamos mañana, él dice colgando.
¿Ya ves? ¿Qué te
dije? pregunta Félix. Van a incinerar el cuerpo mañana y me dice
Carmen que ella y su mamá se van a Puerto Rico. La voy a
enamorar y la voy hacer la mujer más feliz de la tierra, dice
Chris entre sollozos. Así se habla, dice Félix echándole un
brazo.
El
Día Siguiente
La
Casa Saldivar
Chris llega con
Félix y Nadine. Sasha y Esteban y Ralph y Peter ya estaban
sentados a la sala conversando. En una pared había una foto de
las hermanas sonriendo. Ambas tenían sus cabellos negros largos
y lacios. Chris no puedo evitar sus lágrimas. Eran bellas. Lo
qué a una le faltaba, la otra lo tenía demás. Tenían la misma
mirada triste y los mismos labios sensuales. Si no por los
hoyuelos tenían la misma sonrisa. Ambas tenían un lunar castaño
cerca de su boca. Cuando él vio a Carmen por primera vez creyó
que era maquillaje pero no fue así, era natural y eran hermosas.
Carmen sale a la
sala y él al verla se acerca y la abraza fuertemente besándola
en la frente. Todos los miran entristecidos. Había algunas
personas a las cuales él no conocía. Carmen lo toma de la mano y
entran a la cocina. Él abraza a Eufemia. Muchacho que lindo
volver a verte, ella dice entristecida. Igualmente, él dice.
¿Sabes que nos regresamos a Puerto Rico? ella pegunta. Sí, y de
eso mismo quería hablarle. Yo también me regreso y nos podemos
ir todos juntos, él dice. ¿De veras? ella le pregunta. Sí, yo
tengo que ir por cosas de negocios pero no pienso volver y
quiero apoyarlas con todo lo qué necesiten, él dice dulcemente.
Dios te mandó, ella dice abrazándolo de nuevo.
¿Quieres comer
algo? le pregunta Carmen dulcemente. No, pero me gustaría algo
de tomar, él dice. Acabo de preparar café y chocolate, ella
dice. Café, gracias, él dice. Él permanece en la cocina con
ella. Carmen, ya sabes que entre Félix y yo vamos a montar un
negocio, un club nocturno con restaurante y piano. Pues me
gustaría mucho si nos ayudaras. Vamos a necesitar mucha ayuda.
Nadine también se va. Ella y Félix se piensan casar pronto, él
dice. Ella mantuvo silencio por unos minutos. El baja su cabeza
nervioso.
Yo voy contigo pero
no te vayas a comer todo en el restaurante, ella dice ahora
sonriendo. Él traga gordo y por un instante quiso llorar. Ella
nota sus lágrimas y lo abraza fuertemente.
Nadine entra a la
cocina con Félix y abrazan a Carmen y a Eufemia. Nadine, dice
Chris, Carmen se va con nosotros ayudarnos con el negocio, él
dice contento. Ay Carmen que bueno porque yo sola no puedo con
todo, dice Nadine. Pues nosotros nos vamos pronto, dice Chris.
Sí y nosotros los seguimos en una semana. Es que tengo un examen
más y ya termino, dice Nadine.
Félix conversa con
Chris y Eufemia sobre el negocio mientras Nadine y Carmen
atienden los invitados. Muchos de los invitados miraban las
fotos y conversaban entre ellos.
Yo tengo mi casa en
Mayagüez pero si el negocio es en San Juan pues que Carmen se
quede contigo. No le voy a impedir a mi hija su felicidad, dice
Eufemia. Gracias, dice Chris sorprendido. Félix lo mira a los
ojos y sonríe dulcemente. Luego Eufemia se retira con unas
mujeres a conversar.
Mírala, Félix, es
perfecta, dice Chris. Sí la verdad que sí, dice Félix. Ay estoy
loco por irme. Tengo que llamar a papá para que me prepare la
habitación y nos vaya a buscar al aeropuerto. Llama a tu papá y
dile que voy en camino. Ya sé que nos esta esperando para las
firmas. Ay que ansioso estoy de comenzar el negocio, dice Chris.
Ese viejo esta desesperado por comenzar también. Ya tiene la
fornitura, lámparas y medio mundo para el decoro. Me gustaría un
ambiente Africano y Caribeño, dice Chris. No te preocupes que
papá se las sabe todas. Dice que quiere algo como El Club
Tropicana en su tiempo de gloria en la Habana, dice Félix. Ay sí
que lindo pero aquello ahora es un Cabaret, dice Chris.
Carmen conversa con
Nadine y miran unas fotos de ella cuando niña con su hermana,
Irene. Mira esta, dice Carmen. Ay por Dios que lindas, dice
Nadine. Me pienso pintar el pelo negro para quitarme el rubio y
dejármelo crecer así como en esa foto, natural, dice Carmen. Ay
sí que bien te ves, dice Nadine.
Ellos se acercan a
ellas. Mira Chris que linda esta foto, dice Nadine entregándole
una foto a donde Irene y Carmen estaban en trajes de baño en la
playa. Ambas con sus cabellos largos bailando en el aire. Lucían
bikinis blancos y él no pudo evitar un suspiro. Eran casi
idénticas pero Carmen era un poco más alta. Que hermosas, él
piensa mirando a Carmen. Ella estaba conversando con Ralph y
Peter. Él la mira de arriba abajo. Que ansiedad tenía de tenerla
en sus brazos, de amarla, de mimarla y quererla por el resto de
su vida. El destino había sido cruel, le había torcido el camino
pero todo era con un solo propósito, el de encontrar a Carmen,
la mujer de su vida. Él se acerca a ella y la toma de la cintura
posesivamente. Ustedes hacen una linda pareja, dice Peter.
Gracias, dice Carmen. ¿Ya saben que nos regresamos a Puerto
Rico? pregunta Chris. Sí y espero hacerles la visita pronto a él
club nocturno, dice Ralph.
Esteban y Sasha
conversaban con Nadine y Félix. Los esperamos pronto en el club,
dice Félix. Pues claro que sí, dice Esteban. Chris y Carmen se
van pronto y nosotros nos vamos en unas semanas, dice Nadine.
Como es la vida. Todavía no puedo creer que Chris e Irene del
Carmen eran novios, dice Sasha. Pues sí, su primer amor. Él
siempre hablaba de ella. Él es un hombre de una sola mujer.
Cuando se enamora olvídalo que no mira a otra mujer para nada,
dice Félix. Sasha traga gordo. Qué suerte la de Carmen, se
van hacer ricos con ese negocio y mucha publicidad y gente
famosa, ella piensa. Él siempre me andaba haciendo preguntas
sobre Carmen y yo sentía celos, dice Sasha. Nadine la mira
apenada. Tú no eres mujer para él. Lo siento mucho. Yo te quiero
mucho pero no eres lo qué él busca en una mujer, dice Nadine.
Quizás fue porque yo lo rechacé, dice Sasha. Ni lo pienses. No
es cierto, dice Nadine en voz baja.
Después de unas
horas todos partieron a sus casas. Chris permaneció con Eufemia
y Carmen. Se sentaron a la mesa del comedor a comer y conversar.
Mira hija yo me voy a Mayagüez y si tú quieres te puedes quedar
con Cristóbal en San Juan así pueden resolver lo del negocio,
dice Eufemia. ¿Te vas a ir a Mayagüez sola? pregunta Carmen. Sí
ya sabes que yo me paso por allá y tengo muchas amistades, dice
Eufemia. No va a estar sola, señora, se lo aseguro, dice Chris.
Vamos a regar las cenizas en el mar en Puerto Rico. Así lo pidió
Irene, dice Eufemia pensativa. Pues yo las dejo. Es tarde y
deben estar cansadas, él dice levantándose de su asiento. Él las
abraza y sale de la casa.
Carmen, él es un
buen hombre. Yo no sé la historia completa pero parece que ese
muchacho esta enamorado de ti. Es un tesoro ese hombre, piénsalo
bien, hija, dice Eufemia entrando a su habitación.
Carmen recogió la
sala y la cocina y después de un baño caliente se metió a la
cama pensativa. Ella no iba a perderlo. No tanto porque Irene se
lo había pedido pero porque ella ya lo quería desde el primer
momento que lo vio entrar al restaurante durante la entrevista
de tutor.
Carmen llama por celular
Estaba ahora mismo
pensando en ti, dice Chris. ¿Qué haces? ella pregunta. Acabo de
salir de la ducha. ¿Cómo cuando crees que sea posible partir a
Puerto Rico? ella le pregunta. Por mi este finde, él dice. No,
lo pregunto porque mamá se va mas tarde. Ella me dice que tiene
que organizar la mudanza pero que yo me vaya contigo, dice
Carmen. Pues a mí me encantaría ir contigo y luego podemos hacer
los arreglos para recibir la mudanza de tu madre, él dice. Sí,
eso pensé yo. ¿Cómo vamos hacer? ¿Adónde me quedo? ella
pregunta. Te quedas conmigo, mi amor. Yo vivo con mi papá y es
una casa bien grande con varias habitaciones, él dice. Está bien
entonces vamos hacer las reservaciones y nos vamos este finde,
ella dice. Ay Carmen, no te vas arrepentir nunca, él dice
contento. Te hablo mañana, ella dice dulcemente.
Él se mete a la
cama rendido. Que feliz voy a ser. Lo siento en lo más hondo de
mi alma, él dice arropándose y quedándose dormido.
Ignacio y Suncho en un restaurante
Pues sí mira, Luis
me llamó y me lo contó todo. Nadine se va a casar con Félix y se
vienen a lo del negocio y mi hijo también se viene para acá con
la hermana de Irene. Mira como son las cosas. Tanto que ese
muchacho sufrió con ese amor imposible y va para allá a
encontrarse con ella poco antes de morir, dice Suncho. Mira se
me eriza la piel. Es una novela de Telemundo, dice Ignacio.
Suncho lo mira de re-ojo. ¿Tú te pones a ver esas tonterías?
pregunta Suncho. Yo no, pero todos los canales están llenos de
viejas llorando y chismosas. ¿Qué se va hacer? pregunta Ignacio.
Suncho ríe. A mi hijo Félix siempre les gustó sus primas y yo
siempre tuve miedo pero por suerte se dio con Nadine y ella no
es su prima. Secretos de familia, dice Ignacio sonriendo.
Fíjate como nos
hemos quedado solos, dice Ignacio. Yo no, mira ayer fui a la
casa de Lidia, la que trabaja en la bodega. Ella me invitó y
pues yo fui y de repente la mujer sale en una bata bien sexy y
se me sentó encima. No te cuento mucho porque me vas a echar
bromas pero yo tenía las bolas hinchá y no sé por qué. A uno
después de viejo le dan esos achaques. Pues yo me saqué un grito
espantoso y me levanté y la mujer fue a caer al piso, ríe
Suncho. Viejo baboso, ríe Ignacio. Lo mío también se fue al
diablo. La vecina que va tiempo le estoy echando el ojo me tocó
a la puerta anoche y yo ya la había visto cruzar la calle y me
arreglé un poquito. Le abro la puerta y me dice que si le puedo
regalar una taza de azúcar. Yo pues, tú sabes, la dejé entrar y
fuimos juntos a la cocina y cuando abro la caja de azúcar,
Suncho, se salieron como trescientas hormigas y fueron a tener a
la taza. ¡Qué vergüenza! Yo le dije, lo único que tengo es
azúcar negra, ríe Ignacio. Ay... me va dar un ataque al corazón,
ríe Suncho a carcajadas.
Félix y Nadine
¿Vieja, qué me
hiciste las camisas blancas? él pregunta. Las tengo en mi
ropero. Oye Félix tú tienes un desastre de la madre en tu
ropero, ella dice. Él ríe. Es que no he tenido tiempo, él dice
riendo. Pues yo no te voy a poner esas camisas limpias y
planchaditas en ese desastre de ropero, ella dice cocinando. Ay
que rico huele eso, dice Félix. ¿Oye, tú sabes si Chris entró al
apartamento anoche? pregunta Félix. Sí, bien tarde. Todavía está
durmiendo, dice Nadine. Ya yo llamé a papá para que estén en
alerta y lo recojan en el aeropuerto. Pero si ustedes viven
cerca al aeropuerto, dice Nadine. Pues no tan cerca. Vivimos en
Isla Verde pero no se puede ir a pie y los taxistas son unos
pillos, dice Félix.
JFK
Aeropuerto Internacional
Mujer avanza que
vamos tarde, dice Chris entrando al aeropuerto. Carmen lo sigue
casi corriendo atrás. Una vez registran su equipaje, él la toma
de la mano y corren hacia a donde el avión de American Airlines
estaba abordando pasajeros.
Ellos entran y
toman asiento. Qué horror de trafico, dice Chris. Ay qué susto
por poco nos deja el avión, dice Carmen.
Es que me has
dejado mudo. Con tus cabellos negros no sabes como me gustan
así. Me quedé como un imbécil, él dice. Me los voy a dejar
crecer natural y pensé que era mejor pintármelos negros de una
vez, ella dice. Me encantas y ese vestido me esta volviendo
loco, él dice apasionado. Ella cambia su vista deprisa. Sasha le
había contado que él era muy apasionado y muy macho. Ella lo
había soñado. Había soñado que era ella en sus brazos en vez de
Sasha pero jamás pensó que ese sueño se fuera hacer realidad,
ella piensa.
Estoy ansioso por
pisar tierra firme en mi Puerto Rico. No sé como se me ocurrió
dejarlo, dice Chris. Ay sí que bueno al fin volver. Yo tampoco
nunca quise dejarlo pero las circunstancias y era muy joven. A
mí siempre me arrastraban a todas partes, ella dice. Pues ya no.
Ahora vamos a vivir rodeados de belleza, él dice contento. Ay
qué ganas de comer tamarindos, ella dice. Él ríe. Papá tiene una
casa en el campo y quiero llevarte, te va a encantar. Mis
abuelos vivieron allí toda su vida. Yo iba a menudo porque la
tranquilidad es perfecta para escribir las composiciones de
piano, él dice. Yo quiero ir a comer tamarindos, ella dice. Pues
hay de todo un poco, hasta cerezas, él dice. Ay se me hace la
boca agua, ella dice. Él la mira de-ojo.
¿Como será hacer el
amor con ella? ¿Será fría? Aunque no lo creo. Todavía me acuerdo
como me miraba, apasionada, cuando yo iba de visita. Eso no se
puede confundir... se siente. Es como una espina, como
electricidad que nos hace responder, nos hace voltearnos a ver
quien... nos esta pensando,
él piensa.
Con la prisa no
pude comer nada y ahora tengo hambre, él dice. Eah diablo aquí
te mueres porque ya no nos dan a comer ni aire, ella dice. Él
ríe. Deja a ver si nos dan maní, él dice. Pues no te vas a comer
las mías, ella dice. No si yo le digo que a mi no me dieron, él
dice riendo. No dormí nada anoche en solo pensar en la playa,
las palmas, las montañas. No sabes como adoro a mi isla, él
dice.
Me siento feliz
contigo, ella dice recostando su cabeza en el hombro de Chris.
Yo también me siento feliz, él dice suspirando hondo.
Félix y Nadine
Ay qué envidia.
Estoy loca por irme también, dice Nadine. Yo ya estoy lejos no
puedo ni concentrarme, dice Félix. ¿Cuándo terminas? Tengo ganas
de irme y dejarte, él dice. Ni te atrevas pensarlo. Yo no te
dejo solo ni a pies ni a pisá. Allá te agarran las mujeres más
rápido que lo qué canta un gallo, ella dice. Él ríe. Oye pero tú
eres una jíbara, él dice. ¿Sí, pues y qué? ella le pregunta. Ven
acá que mi gallo está enfermo a ver si lo haces cantar, él dice.
Oye fresco pero dale un descanso, ella dice. No puedo tú me
tienes como maniático sexual, él dice. Ella ríe acariciándolo y
besándolo, lo lleva a la cama.
Aeropuerto de San Juan
Suncho y Ignacio
¿Cómo es que a ti
siempre te llaman Suncho? pregunta Ignacio. Qué sé yo. Cuando yo
vivía en Mayagüez a mí me llamaban Alex y luego me vine acá
porque Chris vino a estudiar acá y de repente no sé ni quien fue
el primero que me cambió el nombre, dice Suncho. Así son aquí.
Bueno un amigo mío le cambiaron el nombre al Chupa Cabra y yo
pues me asombré mucho pero lo qué pasó fue que él sufrió un
accidente automovilístico y se quedó con pocos dientes. El
dentista se los afiló porque le tenían que tomar medidas para
los dientes nuevos pero en ese tiempo pues parecía el chupa
cabra y así se quedó, dice Ignacio. Qué barbaridad, dice Suncho.
Ignacio ríe.
Tu hijo se trajo a
esa chica arrastras. Oye y dicen que se parece mucho a la otra,
dice Ignacio. Mira, Irene era una hermosura de mujer. Era bien
jovencita en ese entonces pero bien linda. Tenía un lunar cerca
de la boca, hombre, y unos labios hermosos. Además era chinita
con un pelo negro lacio que le llegaba hasta la cintura. Cuando
yo la vi con mi hijo sentí miedo. Yo pensé que iban a meter la
pata y mi hijo era muy joven y yo quería verlo terminar sus
estudios. Pero me acuerdo, mira Ignacio, una vez la trajo a casa
y mi mujer, que descanse en paz, estaba conmigo en el balcón. De
repente esa muchacha se acerca a nosotros y nos miró bien rara
como que quería llorar y bajó las escaleras como sonámbula y se
fue a la carretera y si no es porque Cristóbal salió corriendo
detrás de ella, la muchacha se mete al trafico, dice Suncho. Dio
Santo, qué lastima, dice Ignacio. Mi hijo la adoraba pero no
sabíamos que estaba enferma y ella era bien calladita, y se
quedaba mirando a lejos por mucho tiempo, dice Suncho.
Mira ya comenzaron
a salir, dice Ignacio. Yo a mi hijo lo conozco a donde quiera.
Casi siempre es él más alto, dice Suncho.
Míralo ese es él,
dice Suncho saludando con su mano al ver a Chris. Échale que
contento esta. Dios Santo si es la misma Irene, dice Suncho.
Hacen una pareja muy linda, dice Ignacio. Ay qué susto, Dios
mío, es la misma, dice Suncho.
Hola papá, dice
Chris abrazándolo y luego abrazando a Ignacio. Miren esta es
Carmen Irene Saldivar, mi novia, él dice orgullosamente. Mucho
gusto, dice Suncho. Muchacha pero pareces una artista, dice
Ignacio. Gracias, ella dice dulcemente. Suncho no podía verla a
los ojos. Papá, no te inquietes eran gemelas pero no idénticas,
dice Chris. Claro que eran idénticas, dice Suncho. No, papá es
que se parecen mucho, dice Chris en voz baja.
Esa es mi maleta,
dice Chris tomando su equipaje y Suncho ayuda a Carmen con el de
ella.
Ay mira, el
pianista, dice una chica apuntando hacia Chris.
Avanza que no
quiero ponerme a firmar cuadernos, dice Chris tomando a Carmen
de la mano y todos salen deprisa del aeropuerto. Córrele que nos
vienen siguiendo, dice Ignacio riendo. Todos se meten al auto e
Ignacio conduce el auto hacia la salida del aeropuerto.
Que rico estar de
vuelta, dice Chris. ¿Oye ustedes comieron? pegunta Suncho. Ay
no, qué hambre, dice Chris. Pues mira vamos a llevarlos al "El
Paraíso", dice Suncho. Muy bien para allá entonces, dice
Ignacio. ¿Óyele y mi hijo como esta? pregunta Ignacio. Bien
enamorado. Te juro que está en las nubes con su mujer. Nadine es
una dulzura de mujer, dice Chris. Así mismo dice Félix que desde
niño estaba loco con sus primas. Se van a casar pero quieren
hacerlo acá. Qué emoción, me alegro mucho, dice
Ignacio.
¿Bueno y tu mamá?
le pregunta Suncho a Carmen. Ella viene pronto, es que tuvo que
organizar lo de la mudanza, ella dice. Él se queda frío
mirándola. El mismo lunar en el mismo sitio, del mismo tamaño,
los mismos ojos, la misma voz. Él traga gordo. ¿Te pareces a
ella? pregunta Suncho. Sí, bueno también un poco a mi papá, ella
dice. Ya sé que el murió hacen unos años atrás pues lo mismo con
mi esposa, dice Suncho.
Ignacio estaciona
cerca al restaurante y todos bajan y caminan hacia adentro.
Hola Ignacio, dice
el dueño del restaurante, Paco Hernández, saludando. Hola viejo.
Mira te presento a mi socio, el pianista, dice Ignacio.
Hola muchacho es un honor, dice Paco. Gracias, dice Chris.
Vengan y ordenen lo qué quieran a mi cuenta, dice Paco. Óyeme te
debo una, dice Ignacio. Pues sí cuando abras tu club nocturno te
voy a enseñar como se baila el Mambo de hoy, dice Paco.
Todos toman
asientos. Yo no me siento junto a Cristóbal que ese empieza con
el plato del y termina con el de uno, dice Ignacio. Carmen ríe.
¿Verdad muchacha? Ya me imagino que a ti te ha pasado, ríe
Ignacio. Sí, y es como un pulpo y uno no sé da cuenta, ella dice
riendo. Vamos todos a sentarnos alejaditos del, dice Suncho.
Chris ríe. Carmen no se queda atrás, él ríe. Lo dudo tú desde
jovencito eras como un saco sin fondo oye y después yo era el
que engordaba y el cómo siempre, dice Suncho. Todos ríen. Óyeme
esa sonrisita de medio lado esta que acaba, dice Ignacio. Bájale
que soy bien celoso, dice Chris riendo. No pero mira si tiene un
lunarcito cerca de la boca. Dios Santo lo qué es la juventud.
Mira yo tenía una sonrisa que tumbaba pero después de viejo
hasta sonreír me duele, dice Ignacio. Cállate que me asustaste.
No, es que creí que ibas a decir otra cosa. Tú eres peligroso,
ríe Suncho. No hombre, deja eso, dice Ignacio. Chris y Carmen
ríen.
Ya encontramos el
local y es precioso, dice Ignacio. Sí, va a quedar divino, ya
sabes que pensamos decorarlo al estilo del Tropicana, dice
Suncho. Sí, ya lo sé y me gusta mucho la idea, dice Chris. Mira
tú tocas el piano y esta belleza puede recibir a la gente a la
puerta así nadie cambia de parecer y menos los hombres, dice
Ignacio. No sé si me guste esa idea, dice Chris. Hombre sí y la
mujer de Félix también, dice Suncho. Ay no me digas que van a
estar vestidas casi desnudas, dice Chris. Hombre no, ellas no,
pero sí con vestidos largos de noche, dice Suncho. No sé yo soy
muy celoso, repite Chris. ¿Y qué piensas hacer? No la puedes
tener en tu casa día y noche, dice Ignacio. No pero cerca a mí,
él dice mirando la tarjeta del menú. Yo soy muy celoso, repite
Chris. Todos ríen. Mira ya has repetido eso tres veces, dice
Suncho riendo.
Todos ordenan y
comen con gusto. Aquí hacen un bistec sabroso. ¿Oíste? Mira en
salsa que es para uno romper la dieta, dice Suncho. ¿Estas a
dieta? pregunta Chris. ¿Quién yo? No hombre si yo ya tengo novia
lo único que el otro día... dice Suncho. Ignacio se aclarara la
garganta. Chris ríe. Te lo cuento mas tarde, dice Suncho. Son
unos payazos, ríe Chris.
¿Te vas a comer
todos esos camarones? pregunta Chris. Ay no, es mucho, dice
Carmen. Echa unos cuantos para acá, dice Chris en voz baja. Ella
ríe a carcajadas. Ay por Dios no me hagas reír, ella dice. No,
en serio, él dice. Ella le da los camarones. Mira ese muchacho
ahora se queda como palo en el carro, dice Suncho. Yo no, dice
Chris comiendo.
La
Casa Córdoba
Ay que rico estar
aquí, dice Chris. Mira Carmen yo te preparé esta habitación.
Mira que linda esta. Tú puedes acomodarla y decorarla como
quieras, dice Suncho. Ay gracias que cómoda esta y ay que muchas
ventanas, ella dice contenta.
Oye papá, llama
Chris. ¿Qué fue? él pregunta. Yo te iba a pedir que no le
preparas una habitación así se tendría que acostar conmigo, dice
Chris en voz baja. Muchacho pero yo no estaba seguro. Además se
meten a la cama juntos, dice Suncho. Baja la voz, dice Chris.
Oye que linda es. Me quedé mudo, dice Suncho. Ay papá no sabes
como la conocí y te lo cuento mas tarde pero fue algo macabro.
Yo primero me fui con su amiga que era una loquita. Bueno la
hermana de Nadine, dice Chris. ¿Así es la vida pero estás ciego?
Es hermosísima, dice Suncho. Sí, no sí a mí me gustó también
mucho pero era muy calladita. Sssh, yo no la he llevado a la
cama todavía, dice Chris. ¿Y qué esperas? Mira eso se cierra con
el tiempo, dice Suncho. Chris ríe. No seas torpe y vayas a meter
la pata. Voy a ver si necesita algo, dice Chris. Suncho ríe.
Chris toca la puerta de la habitación de Carmen
Ella abre. ¿Estas
bien? él pregunta. Sí ay mira me encanta, tiene una puerta que
abre al balcón y al patio, ella dice dulcemente. Sí lo mejor
para ti, dice Chris. Me voy a duchar y descansar un poco. Estoy
muy cansada, ella dice. Sí, yo también, fue que nos levantamos
muy temprano. Él la besa tiernamente en los labios y se retira.
Ella acomoda su ropa en el ropero y entra al baño. Luego se mete
a la cama y se queda dormida.
¿Oye papá tú
hiciste compra? pregunta Chris. Sí ahí hay de todo. Oye muchacho
yo a veces me quedo en la casa de Ignacio porque andamos en lo
del negocio y a veces llegamos tardísimo pero asegúrate que ella
tenga de todo y llévala para que ella sepa a donde quedan las
tiendas y la farmacia, dice Suncho. Sí, claro. Oye papá la
señora Eufemia es bien linda, dice Chris. ¿De veras? pregunta
Suncho. Sí y es soltera, dice Chris. No sé yo estoy hecho un
desastre, dice Suncho. Tú estás joven todavía, dice Chris. Pues
a veces me echo a la vecina pero esa mujer es más fea que una
jaqueca, dice Suncho. Chris ríe. Tú no cambias, dice Chris.
Mira, por cierto, por ahí anda Jessie haciendo preguntas. Esa
muchacha te puede traer problemas porque se pasa buscándote,
dice Suncho. ¿Todavía está con la misma cosa? Qué mierda, pero
si solo éramos amigos, él dice. Pues eso de amigos no vale nada.
Esa chica anda por ahí como alocada pero me preguntó por ti y
tuve que decirle que ya regresabas. Así que ten cuidado no sea
que siga con la misma vaina y te lo eche todo a perder, dice
Suncho. Yo quiero formalizar mi noviazgo con Carmen pero es que
yo necesito saber como es en la cama. Le tengo miedo a eso. Ay
mujeres muy raras, dice Chris. Pues así nos casábamos en un
tiempo a la ciega y ya vez naciste tú, él dice sonriendo. ¿Sí
pero yo no puedo y si es fría? él pregunta. La calientas, dice
Suncho. No sé, la respeto mucho, él dice. Pues que bueno porque
el respeto es muy importante, dice Suncho. Me voy a costar un
rato, dice Chris. Sí vete que tienes los ojos pesados, dice
Suncho.
Chris entra a su
habitación y coloca la maleta en el suelo y se mete a la cama
rendido.
Suncho y Ignacio en una barra
Mira Suncho ese
abogado nos esta cobrando mas de lo qué vale la isla entera,
dice Ignacio. Pues síies mucho contratamos al americano, dice
Suncho. Ese es peor, dice Ignacio. Ya tenemos la licencia para
vender alcohol. Vamos a tener que buscarnos unos hombres grandes y
fuertes para que vigilen el club, dice Suncho. Sí, los
"bouncers". Yo ya hablé con los hijos de Eduardo, esos muchachos
están perfectos para eso, dice Ignacio. ¿Pues que bien y los
meseros? pregunta Suncho. Yo voy a dejar que Félix y tu hijo
entrevisten o quizás las muchachas. Lo mío es la barra. Yo voy
atender lo de la barra y las cuentas. Lo
tuyo es el restaurante y vela que tu hijo no se lo coma todo,
dice Ignacio riendo. Suncho ríe. Mira sin mi hijo no hay
negocio. Cuando ese muchacho se sienta a ese piano parece que el
mundo entero deja de existir, dice Suncho. Lo sé pero ese come
antes y después de tocar el piano, ríe Ignacio. Allá esta
roncando, ríe Suncho. Oye la muchacha es divina, dice Ignacio.
Sí, me quedé mudo y es bien seria y sencilla, dice Suncho. Así
me dice Félix que es Nadine. Yo cuando ellas visitaban no las
trataba mucho. Casi no estaba en la casa, dice Ignacio.
La
Casa Córdoba
Carmen se levanta y
sale a la cocina y prepara café.
Tocan a la puerta
principal y ella mira primero para ver quien es. Era una
muchacha joven. Carmen abre la puerta. Hola, yo soy Jessie. ¿Se
encuentra Cristóbal? ella pregunta. Sí, pero creo que está
durmiendo, dice Carmen. ¿Puedo pasar? pregunta Jessie. Sí claro,
dice Carmen permitiéndole paso. Jessie entra y se dirige
directamente a la habitación de Chris y abre la puerta y entra.
Carmen se queda en
la sala tomando café y enciende la televisión.
Después de unos
minutos Chris sale con Jessie. Que no se te vuelva a ocurrir,
dice Chris molesto sacándola del brazo. Mira esta es mi novia,
Carmen, él dice. Mucho gusto, yo soy Jessie Medina, dice Jessie
sonriendo. Mucho gusto, dice Carmen. Jessie es una vieja amiga,
dice Chris. Yo no soy vieja, dice Jessie. Él la mira molesto.
¿Quieren café? Acabo de prepararlo, dice Carmen. Ay sí, dice
Chris. No gracias solo vine a saludar, dice Jessie. Pues ya lo
hiciste, dice Cristóbal. ¿Te veo mas tarde? pregunta Jessie. No,
dice Cristóbal sacándola de la casa por el brazo.
Él entra a la
cocina. Esa chica tiene un tornillo zafado, él dice. Es muy
linda, dice Carmen. Gracias, el café esta rico. Mira papá llenó
la nevera y hay de todo. Estas en tu casa, dice Chris. ¿Quieres
que te prepare algo de comer? ella pregunta. No, pero quisiera
hablar contigo, él dice. Pues habla, ella dice. Se sientan a la
mesa. Te estoy presentando a todos como mi novia. Espero no te
moleste, él dice. Claro que no, ella dice. Mira Carmen tú
siempre me has gustado mucho. Yo sé que es difícil de creer pero
yo me pasaba preguntándole a Sasha por ti. Claro que te me
parecías a alguien y nunca me imaginé que eras la hermana de
Irene pero no era eso nada más. Me gusta mucho como eres. Eres
reservada y seria y pues... siempre pensé lo lindo que sería
besar ese lunar junto a tu boca, él dice. Pensaba en ti mucho y
yo quiero hacerte feliz, él dice. Yo también he pensando en ti
mucho, desde la entrevista, ella dice dulcemente. ¿De veras? él
pregunta. Sí, ella contesta bajando su cabeza. Él toma la mano
de Carmen en la suya y la besa. ¿Te gustaría ir a un hotel
conmigo? él pregunta. Ella se incomoda. No tiene que ser ahora
pero un día de estos, él dice.
Después de unos minutos...
Sí, ella dice en
voz baja. Él se levanta y la toma en sus brazos besándola en la
boca. Me encantas, él dice volviendo a besarla. Salen y se
sientan en el balcón. Ay que fresca esta la tarde, él dice.
¿Sabes cuando Félix y Nadine se vienen para acá? ella pregunta.
Yo diría a fin de semana. Ella tenía un examen más y él está
loco por venirse, dice Chris. Ustedes son muy buenos amigos,
ella dice. Sí, como hermanos y luego nuestros padres se
conocieron y también se hicieron buenos amigos y ahora somos
todos como familia, dice Chris. Son muy graciosos, ella dice. No
sabes cuanto. Se la pasan bromeando y riéndose. Yo no me acuerdo
haberlos visto nunca enojados, dice Chris. ¿De verdad que eres
celoso? ella pregunta. Pues... sí, contigo sí. Es que no pienso
permitir que venga un loco y te levante, él dice. Ella ríe. Es
gracioso como dicen aquí "levantar", ella ríe. ¿Y si uno pesa
mucho? ella pregunta. Él ríe también. Los gordos no se levantan
se empujan, él ríe a carcajadas. Me siento muy a gusto contigo,
ella dice. Yo estoy en las nubes contigo. ¿Hago las
reservaciones? él pregunta. ¿Qué reservaciones? ella pregunta.
Él ríe. Ay no, ella ríe. ¿Tu cama no sirve? ella pregunta. ¿Que?
él pregunta. Qué si tu cama no sirve, ella pregunta. Ay no me
digas eso, él dice tomándola de la mano y llevándola a su
habitación.
Él cierra la puerta
y la besa en la boca. Ay Carmen me tienes en candela, él dice
desvistiéndola. Ella lo desviste también a él. Mi amor, estoy
locamente enamorado de ti, él dice besándola. Le quita el sostén
y lleva su boca a los senos de Carmen enloquecido. La desnuda
empuñándole las nalgas y subiéndola en sus brazos la lleva a la
cama. Chris, ella dice entre suspiros. Sí mi amor dime, él dice
besándola. Chris... soy virgen, ella dice asustada. ¿Que? Él
pregunta ahora asombrado. ¿Carmen? él pregunta. Ay... perdona,
ella dice asustada. Mi amor, él dice besándola. Ay me vas a
volver loco, él dice acariciándola con su mano, tratando de
penetrarla con sus dedos y comprobando que era virgen. Le aparta
las piernas y lleva su boca entre las piernas de Carmen
acariciándola con su lengua. La muerde tiernamente, le muerde
los muslos y lleva su lengua por todo su cuerpo hasta llegar a
su boca y la besa. Ella lo acaricia con su mano, tocándolo
sensualmente, se muerde sus labios. Chris, ella dice atrayéndolo
hacia ella. Él la muerde en los labios y la penetra lentamente
acariciándola con su lengua y con sus palabras. Ella hace por
gritar y él la besa fuertemente sofocando su grito. Me estabas
esperando a mí, él dice haciéndola suya.
Ouch, ella dice.
Estas sangrando mucho, él dice. Ella se levanta y entra al baño
y él cambia las sabanas.
¿Carmen, estas
bien? él pregunta. Sí, ella contesta saliendo del baño. No es
para tanto, ella dice. Sí lo es yo nunca he estado con una
virgen, él dice, ay pero que buena estas, él dice mirándola de
arriba abajo. Ven acá a mí dolió mas que a ti, él dice
besándola. No sé como todavía seas virgen. Ay qué honor, mi
amor, él dice acariciándola. Ella lo besa y lo acaricia. Sasha
me había dicho que salías con algunos chicos, él dice. Sí pero
nada de sexo. Se iban con Sasha., ella dice. Pues que bueno para
mí, él dice.
Ven, él dice
llevándola a la cama de nuevo. Te tengo que contar un secreto,
él dice. ¿Qué es? ella pregunta. Yo soy bien caliente, él dice.
Ella ríe. Tú todo lo haces a la exageración, ella ríe. En serio,
él dice. Ella sigue riendo. Si haces el amor como comes..., ella
ríe. Él ríe. Así mismo, él dice riendo. ¿Todavía te duele? él
pregunta. Ella ríe a carcajadas. Ay no seas tonto. Ya se me
pasó, ella dice besándolo. ¿Yo puedo coger cuando quiera y
cuantas veces quiera? ella pregunta. Ay no mira como me tienes,
él dice. Estaba erecto de nuevo. Él se levanta y entra al baño y
se mete bajo la ducha y vuelve a salir y se mete a la cama. Ella
lo besa y le besa todo el cuerpo tomándolo en su boca. ¿Óyeme
mujer tomaste cursos en la universidad? él pregunta sorprendido.
Sí, ella contesta. Ay... ay... no resisto él dice llevando sus
manos al espaldar de la cama y ondulando suavemente. Ella lo
agarra fuertemente de las nalgas atrayéndolo hacia su boca y
poco después él eyacula.
Ay Chris me fascina
tu cuerpo, ella dice. ¿Ay sí? ¿Ay qué haces? él pregunta al
verla tomarlo en su boca de nuevo. Lo desespera y él vuelve a
ponerse erecto. La agarra pero ella lo vuelve a tomar en su boca
y luego se sienta en encima del y un grito brota de sus labios.
Él la mira incrédulo. Ay ayúdame no puedo, ella dice. Mi amor
espérate, él dice ondulando suavemente hasta ella poder sentarse
completamente. Ay Chris, ella dice ondulando suavemente. Ay me
gustas mucho, ella dice. Él se muerde los labios. Estaba fuera
de sí, enloquecido de pasión y deseos por ella. Logran un clímax
a la misma vez y se quedan rendidos y abrazados.
Él
sonríe feliz...
El
Día Siguiente
Chris abre sus
ojos. Por una de las ventanas entraban los rayos del sol. Carmen
no estaba. Él se levanta y entra al baño. Después que se ducha
sale afuera y entra a la cocina.
¿Mujer qué haces?
él pregunta. Estoy preparando el desayuno, ella dice. Él la mira
de arriba abajo. Tenía un moño, lucia su camisa y estaba
descalza. No sabía por qué pero eso lo enloquecía. Se besan en
los labios. Él la abraza fuertemente. Te amo, él le dice
dulcemente. Yo también te amo, ella dice.
Siéntate que te voy
a servir, ella dice. Él toma asiento. Tu papá llamó hace un
ratito y ya viene por ahí, ella dice.
Ay que rico, él
dice comiendo con gusto. Ahí esta tu papá, ella dice mirando por
la ventana.
Bueno que aquí no
le brindan a uno ni café, dice Suncho entrando a la cocina. Ella
sonríe. Tome asiento que no le voy a brindar si no que le voy a
servir, ella dice dulcemente. Ay que belleza de mujer, dice
Suncho tomando asiento. Chris ríe. ¿Oye viejo estabas con la
vecina anoche? pregunta Chris. Pues no pero oye lo qué nos pasó
a Ignacio y a mí por imbéciles.
Estuvimos con la
gente que nos va a facilitar todo para el restaurante, de
servilletas a mesas y luego nos entró el hambre y nos fuimos a
comer al chino. No hacia mas de media hora cuando entra la
vecina con otra amiga. Yo no sé si te conté que se me sentó
encima y yo estaba enfermo y me paré de repente y fue a caer al
piso, dice Suncho riendo. Todos ríen. ¿Enfermo de qué? Pues se
me hincharon hombre y qué dolor, dice Suncho. Todos ríen a
carcajadas. No hombre qué vergüenza pero es pesadita la vieja,
dice Suncho. Pues me estaba echando el ojo parece que quería mas
suelo porque yo ese día estaba indisponible, ríe Suncho. Ay por
Dios, ríe Carmen. Este viejo es un fresco, ríe Chris.
Mira nos echaron el
lazo y Ignacio, el muy zángano las invita a sentarse con
nosotros y pues que se va hacer. Las viejas se comieron hasta el
mesero. Mira por esta, dice Suncho besando un dedo. Se pusieron
a pedir hasta lo qué no estaba en la tarjeta del menú y yo le
hice señal a Ignacio. Tú sabes, como para decirle vámonos, pero
el muy estúpido se quedó esperando postre, ríe Suncho. Luego las
viejas piden para llevar. Mira que cosa, se hartaron y luego
piden para llevar. Se levantan lo muy coquetas y se largan y nos
dejan con la cuenta. Mira yo por poco me muero, entre las dos se
comieron más de cien dólares, dice Suncho. Chris ríe. Pero papá
yo no sé como a ustedes les pasa tantas barbaridades con las
viejas. Búsquese mujeres serias, dice Chris riendo. Es que las
que te aflojan son todas viejas así locas y interesadas, dice
Suncho.
Se debe buscar una
buena mujer por la Internet, dice Carmen. Ah sí claro y una vez
ven mi foto se tiran al río, ríe Suncho. Todos ríen. No pero yo
le echo la culpa a Ignacio porque uno no las invita a la mesa si
no que deja que se harten por allá y luego se invitan a
conversar, dice Suncho. ¿Él no te ha contado el cuento de las
hormigas? pregunta Suncho. Ay no, ríe Chris. ¿Qué pasó? pregunta
Chris riendo.
Pues oye no le
digan que yo les conté que se pone bravo conmigo. La cosa fue
que la vecina le vino a pedir una taza de azúcar y él la dejó
entrar y fueron juntos a la cocina y pues el sacó la caja de
azúcar y cuando la abrió para echarla en la taza, salieron, él
dice, que como trescientas hormigas y cayeron a la taza.
Entonces él le dijo a la vecina... yo solo tengo azúcar negra,
dice Suncho. Ay no papá me vas hacer ahogar, ríe Chris a
carcajadas. Qué risa, dice Carmen riendo. Así mismo, dice Suncho
tomando café.
El teléfono suena y
Chris responde. Félix hombre ya basta vénganse para acá, dice
Chris. Mira Chris ya vamos por ahí y les vamos a caer encima
como una llovizna, dice Félix. Aquí estamos gozando, dice Chris.
Mira llamé a papá y no lo encontré. ¿Esta con ustedes? pregunta
Félix. No pero papá acaba de llegar andaban juntos anoche, dice
Chris. Pues mira asegúrate que papá tenga una habitación
preparada para nosotros, dice Félix. ¿Hombre pero cuando llegan?
pregunta Félix. Esta misma tarde por eso llamo, dice Félix. Ay
que bueno. Oye te vamos a buscar al aeropuerto dame él numero
del vuelo, dice Chris. Mira es el vuelo 610 de American Airlines
y viene aterrizando como a eso de las tres de la tarde, dice
Félix. Está bien, dice Chris. ¿Y como te ha ido con Carmen?
pregunta Félix. De maravillas y estoy feliz, dice Chris. Que
bueno, te veo mas tarde, dice Félix colgando.
Ya vienen en
camino, dice Chris. ¿A qué hora llegan? pregunta Suncho. Como a
las tres de la tarde. Dice que no ha localizado a Ignacio, dice
Chris. Sí ese hombre salió bien temprano. Tenía una cita con los
abogados y me creo que también iba a Santurce a ordenar unas
sillas de barra, dice Suncho. Pero parece que tiene el celular
apagado, dice Chris. A lo mejor ni lo sabe pero ese llama horita
ya que tenemos cosas pendientes, dice Suncho. Ay qué hartera,
dice Suncho.
Chris y Carmen
recogen la mesa y lavan los trastes. Mira Carmen, no sé si se me
haya olvidado decírtelo..., dice Chris. ¿Que? pregunta Carmen.
Te amo, él le dice besándola. Pero mucho, mucho, él dice
abrazándola fuertemente. Y yo a ti te adoro, ella dice
dulcemente.
Félix y Nadine
Vieja avanza que no
quiero llegar tarde, dice Félix saliendo con su maleta a la
sala. Ya estoy. Ay que bueno que Ralphie y Peter se quedan con
el apartamento porque si no imagínate Ralphie no puede pagar la
renta el solo, dice Nadine. Ay vámonos y que se queden aquí esos
locos. No me gustaba que vivieras con ellos, dice Félix. Ay pues
yo la pasé muy bien con ellos. Ralphie es una dulzura, dice
Nadine. Pues que bien pero avanza que estoy loco por irme. No se
vayan a creer que yo también soy maricón, dice Félix. Eres un
pesado, dice Nadine. La pesada eres tú que te me sientas encima
como una grúa, él ríe. Cállate de ahora en adelante no me
siento, ella dice molesta. Ay mi amor si no lo haces mi vida no
vale nada, él dice besándola en los labios.
Ignacio y Suncho por teléfono
Oye viejo que bueno
que llamas. Mira tu hijo viene en camino y llega a las tres de
la tarde, dice Suncho. Ay por Dios, al fin. No sabes lo mucho
que me hace falta ese flaco, dice Ignacio. Pues él habló con
Cristóbal ya que no te pudo localizar, dice Suncho. No sabes lo
qué pasó. Mira se me quedó el celular en la casa y estuve en un
motín de la madre en la autopista, dice Ignacio. Ya me lo
imaginaba. Félix quería saber si le tienes la habitación
preparada, dice Suncho. Pues claro que sí y ya va tiempo. Había
dejado la habitación echa un desastre de la madre. Tuve que
contratar una señora que viniera y me limpiara. La pobre Nadine
estará vuelta loca porque ese muchacho todo lo tira al suelo,
dice Ignacio. Ya ella a lo mejor lo tiene derechito, dice Suncho.
Mira ya voy por ahí, dice Ignacio. Te veo, dice Suncho.
El
Aeropuerto de San Juan
Mira qué
barbaridad. ¿Ese es mi hijo? pregunta Ignacio. Sí, claro que es
él, dice Suncho. Pero si ese muchacho estaba bien flaco. Por
Dios mira lo contento que está, dice Ignacio.
Félix con Nadine de
la mano corre hacia el grupo y abraza a su padre fuertemente.
Muchacho si pareces otro, dice Ignacio. Esta mujer me tiene
gordo, dice Félix sonriendo. Ay muchacha, dice Ignacio abrazando
a Nadine. Si eres una hermosura de mujer, él dice. Suncho
también los abraza y luego Chris y Carmen llegan y corren hacia
ellos. Ay que bueno que están aquí, dice Carmen abrazándolos.
Estás muy linda, dice Nadine. Tú también, dice Carmen. Félix y
Chris se abrazan. Que rico estar de vuelta. Yo no me voy otra
vez. Qué horror eso por allá. Yo no me acostumbro a los
edificios por todas partes, dice Félix.
Vamos a ir a comer,
dice Ignacio. Todos entran a los autos y parten hacia el
restaurante.
Mira muchacho ya
todo esta listo e inauguramos el club y el restaurante el mes
entrante. Tienes que ver lo lindo que ha quedado todo, dice
Ignacio. ¿Chris ya lo vio? pregunta Félix. No, si él solo ha
estado aquí unos días pero ahora vamos todos este fin de semana.
Es que estaba esperando alguna fornitura, dice Ignacio.
Oye papá, yo quiero
casarme lo antes posible, dice Félix con Nadine de la mano. Pues
muchacho cuando ustedes quieran y mi hermano y su mujer tendrán
que aceptar la situación, dice Ignacio. A mí me esta que Chris y
Carmen también se van a casar pronto, dice Ignacio. Que bueno,
dice Nadine contenta.
Chris, Suncho y Carmen en el auto
Oye esos dos se
juntaron poco después de nosotros llegar a Nueva York y se
pegaron como chicle, dice Chris. Sí, que lindo verlos juntos,
ella dice. Se adoran y ella dice que lo quería desde niña, él
dice. Que romántico, ella dice. Yo lo qué noté es que ese
muchacho está gordo, dice Suncho.
Él estaciona en el
estacionamiento del restaurante y ellos salen afuera a esperar
el auto de Ignacio. Vamos a entrar que Paco ya nos tiene una
mesa, dice Suncho. Ellos entran y Paco los dirige a una mesa.
Por ahí viene Félix con su futura esposa, dice Suncho. Ay que
falta me ha hecho. Ese se la pasaba aquí de cada rato y
conversábamos hasta tarde, dice Paco. Bueno y tú, no sé como un
hombre tan famoso como tú entre a este humilde restaurante, dice
Paco. ¿Yo? Yo no soy famoso. Son cosas de la gente, sonríe
Chris. Carmen lo mira con adoración pensativa...
¿Como he
llegado a los brazos de un hombre como Cristóbal Córdoba? Yo que
nunca soné con mucho. Que siempre pensé que me iba a casar con
un hombre sin amor solo por soledad. Que miedo tengo de
perderlo. Y si se despierta y me pregunta, ¿quien eres tú? ¿Qué
haces en mi cama? Qué horror pensar que todo puede ser un sueño
y que todavía esté en la sala mirándolo a él de lejos mientras
él espera a Sasha. Sus ojos se llenan de lágrimas al pensar
en su hermana y en todo lo qué había transcurrido para que ella
y Chris al fin estuvieran juntos. Ella lo vuelve a mirar con
adoración y sus ojos se prenden. Él extiende su mano hacia ella.
Te tengo una sorpresa y espero te guste, él dice sonriendo.
Ahí están, dice
Suncho. Todos toman asientos y ordenan bebidas y comidas.
Ay Carmen no sabes
lo feliz que me siento. Nos vamos a casar pronto, dice Nadine.
Que bueno y yo estoy feliz que estés aquí. Necesito ir de
compras y platicar con una amiga, dice Carmen. Sí, me imagino
que con todos estos hombres sea un poco incomodo, dice Nadine.
Son tan cómicos y dulces todos, dice Carmen. ¿Y tú y Chris como
siguen? pregunta Nadine. De maravillas. Estoy locamente
enamorada, dice Carmen. Me alegro mucho. Tú eres perfecta para
un hombre como él. De mirarlo uno no sabe lo sencillo que es.
Cuando Félix me dijo que él era pianista yo pensé que antipático
debe ser y presumido pero él es todo lo contrario, dice Nadine.
Sí y me trata como a una reina, dice Carmen. Te lo mereces. Yo
siempre he notado que eres muy seria. La verdad no sabía lo qué
hacías viviendo con Sasha, dice Nadine. Carmen baja su cabeza.
Pues Sasha me quitó todos los novios, sonríe Carmen. Nadine ríe.
Esa es un peligro público, ríe Nadine. Además esta vez te
ganaste el premio mayor, dice Nadine. Ambas ríen.
¿Has pensando en un
nombre para el club? pregunta Ignacio. Bueno papá sí, ya tengo
el nombre. Quiero que se llame "El Pianista", dice Félix. Chris
se asombra y los mira a todos incrédulo. Traga gordo y por un
instante se le trabaron las palabras en la garganta. Lo vas
hacer llorar, dice Ignacio. Gracias, dice Chris al fin. Sí,
porque siempre has sido un amigo fiel y porque ese nombre nos va
a traer mucha fama, ríe Félix. Todos ríen contentos.
Ya sabes que
pensamos que estas dos hermosuras reciba él público o que al
menos caminen por el club exhibiendo su hermosura, dice Suncho.
A Carmen no, dice
Chris enseguida. Félix ríe. Mira si eso se hace en muchos
clubes, dice Félix. No, eso se hace en los Cabarets y los
Casinos. Yo soy muy celoso y no me gusta eso, dice Chris. Pues
mira Ignacio a ver si contratamos a las vecinas, ríe Suncho.
Ignacio ríe. Qué desastre, esas van a espantar hasta los
empleados, ríe Ignacio.
Yo pienso que
Nadine y Carmen se pueden hacer cargo de la página de Internet y
la publicidad, dice Félix. Sí, pero yo quiero a Carmen a mi lado
todas las noches, dice Chris. Amárratela del brazo, dice Suncho.
No papá en serio. Yo no pienso dejarla sola en la casa. Ya sabes
que eso de clubes nocturnos es hasta la madrugada, él dice.
Bueno ustedes hagan lo qué quieran. Podemos abrir el club
viernes y sábado nada más. Mientras tanto el restaurante todos
los días, dice Félix. Ay sí que rico no tener que tocar piano
todas las noches, dice Chris. Bueno estamos preparados para la
inauguración, dice Ignacio.
Félix, quiero tocar
un tema contigo en privado, dice Chris. Las mujeres se miran a
los ojos y sonríen.
Meses Después
La
Inauguración: El Pianista Club Nocturno
Un club de alta
sociedad a donde se bailarían danzas, pasos finos y baladas.
Otros bailes inclusive Mambo y Merengue de buen gustos. Mucha de
la música era instrumental y un jardín lleno de bellas flores
estaba abierto como salón de baile para las noches estrelladas y
románticas.
Mucha de la gente
que había cenado en el restaurante espera con ansiedad que las
puertas del club abrieran. Muchos eran turistas. Entre los
invitados se encontraban Esteban, Sasha, Peter y Ralphie y
algunos profesores de la universidad de Nueva York y Río
Piedras. También había políticos y otra gente famosa y todos
estaban ansiosos por volver a escuchar a Chris al piano. El
restaurante permanecería abierto hasta las tres de la mañana al
igual que el club.
Eufemia junto a
Ignacio y Suncho se encargaron de todos los detalles de última
hora. Carmen y Nadine lucían vestidos de noches largos y finos.
Mucha gente,
reporteros y periodistas rodeaban a Chris con preguntas y
cámaras.
Ay Nadine qué miedo
tengo, dice Carmen. ¿Por qué? pregunta Nadine. Es que hay tanta
gente y mira hasta las reporteras se lo quieren comer vivo, dice
Carmen. Nadine ríe. Vas a tener que acostumbrarte. Ese hombre
esta bien bueno, dice Nadine. Ay qué ansiedad, dice Carmen. Yo
no sé lo qué se trae Félix pero esos dos están tramando algo.
Los he visto hacerse señales, dice Nadine. Yo también, dice
Carmen.
Las puertas abren a
las ocho de la noche y todos entran admirando la decoración del
club. Había palmas en las esquinas, amapolas en las mesas,
pinturas caribeñas del Tropicana en la Habana. Sombreros de
pajillas en las paredes. El piano era blanco y hermoso. La
fornitura era exquisita. A un lado había una sala con butacas
que acomodaba como a veinte personas. Había varias barras
sirviendo tragos. Bocadillos del restaurante iban y venían en
bandejas cargadas por meseros todos vestidos de blanco. El
esplendor del lugar era único y el ambiente alegre y caribeño.
Congas y tambores Africanos también eran parte de la decoración.
Había guardias a las puertas también vestidos de blanco. El
negocio era todo un éxito.
Después de un rato,
Ignacio y Suncho presentaron a Chris al piano...
Chris se levantó y
se dirigió al público. Yo soy Cristóbal Córdoba y les quiero dar
la bienvenida a todos y espero que disfruten, él dice. Todos
aplauden de pies.
Mi primera
composición de la noche, se llama "Irene". La compuse a
los dieciséis años para mi primera novia, Irene del Carmen
Saldivar. Que en paz descanse, él dice. Todos toman asientos y
como siempre la música los estremeció.
Luego,
Chris se levanta y
todos aplauden. No va mucho conocí a la mujer de mi vida, Carmen
Irene Saldivar, y compuse esta siguiente composición pero
primero quería hacerle una pregunta a Carmen frente a todos, él
dice extendiendo su mano hacia ella.
Carmen se levanta
nerviosa y camina unos pasos hacia él. Nadine se cubre la boca
con sus manos. Ay Dios mío, ella dice en voz alta. Félix le toma
la mano en la suya apretándola.
Carmen Irene
Saldivar sería el honor mas grande de mí vida... si accediera
ser mi esposa, dice Chris con un anillo en sus manos. Él público
suspira hondo y se escuchan comentarios. Las luces de las
cámaras los cegaban.
Ignacio y Suncho
pidieron silencio a todos...
Sí, ella contesta
entre sollozos. Él la besa tiernamente en los labios. Ella
estaba temblando y él la abraza fuertemente.
El público se pone
de pies aplaudir.
Eufemia comenzó a
llorar y Nadine también. Sasha tampoco pudo evitar sus
lágrimas... y Ralphie tampoco.
La mano de Félix
todavía apretaba la mano de Nadine fuertemente y cuando él la
soltó, ella mira su mano en la cual había un anillo de
compromiso. Ella lo mira asombrada y se abrazan fuertemente
besándose en los labios. Te amo más que a mi vida, él dice. Y yo
a ti también, mi amor, dice Nadine besándolo en los labios.
Después de unos
minutos todos tomaron asientos a escuchar la composición de
piano.
Esta composición es
dedicada a mi futura esposa y se llama: "Desde Que Te Conocí",
dice Chris.
***
Cristóbal Córdoba,
el pianista como le llamaban y Carmen Irene Saldivar se casaron
un mes después y viajaron a España de luna de miel. Félix y
Nadine se casaron el mismo día y viajaron a Paris para su luna
de miel.
Hoy se encuentran
todos felices juntos a sus hijos. Chris y Carmen tuvieron dos
varones y Félix y Nadine tuvieron dos hembras.
La historia sigue
viviendo en los corazones de todos aquellos que alguna vez se
atrevieron amar, a venerar y a entregarse por completo a esa
otra persona que el destino había escogido para ellos.
A ustedes les
dedico esta novela de amor...
*** Fin ***
Original de Irma
Luz Medina